El insólito viaje de una garza que terminó a 3.500 metros de altura en la Puna jujeña

El joven ejemplar fue encontrado en una vivienda de La Intermedia, perseguido por perros. Murió antes de poder ser trasladado a un centro de fauna, pero sus restos permitieron confirmar el primer registro de la garza cucharona en Jujuy.

Redacción

Por Redacción

La garza cucharona tiene un pico ancho, macizo y alto que le permite atrapar presas en la oscuridad de aguas poco profundas. Foto: gentileza Nótulas Faunísitcas.

La garza cucharona tiene un pico ancho, macizo y alto que le permite atrapar presas en la oscuridad de aguas poco profundas. Foto: gentileza Nótulas Faunísitcas.

Una garza acostumbrada a los esteros cálidos y a los ríos rodeados de vegetación terminó en uno de los ambientes más secos del país. El 9 de abril, un ejemplar juvenil de garza cucharona (Cochlearius cochlearius) apareció en una vivienda de La Intermedia, provincia de Jujuy, a 3.523 metros sobre el nivel del mar.

El hallazgo llamó la atención de los especialistas por el lugar donde fue encontrada. La garza cucharona se distribuye naturalmente desde México hasta el nordeste argentino (Formosa, Misiones y Chaco) y suele habitar ambientes cálidos y de baja altitud.

Es decir, encontrarla a más de 3.500 metros, en una zona árida, es llamativo. El registro fue documentado por especialistas del Centro de Atención de la Fauna Autóctona de Jujuy (Cafaju) y publicado en agosto en la revista científica Nótulas Faunísticas. Se trata del primer registro de la especie para la provincia y del más occidental registrado hasta ahora en el país.

El ave tampoco llegó hasta ahí de una forma común. Según el trabajo científico, ingresó a una vivienda mientras era perseguida por perros. Los habitantes pudieron ponerla a resguardo en una habitación, donde permaneció primero sobre una caja y luego sobre una estructura metálica, hasta que fue informada al Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Jujuy.

Los especialistas organizaron entonces su traslado hasta La Quiaca, para derivarla al Cafaju, en El Carmen. Sin embargo, esto no pudo concretarse porque al día siguiente, la garza fue encontrada muerta en la vivienda.

Aunque el animal no sobrevivió, el hallazgo no se perdió. El cuerpo fue conservado congelado y trasladado a San Salvador de Jujuy, donde los investigadores realizaron las mediciones biométricas correspondientes. El ejemplar será incorporado como material de referencia a la Colección Ornitológica del Instituto de Vertebrados de la Fundación Miguel Lillo, en Tucumán.

Las hipótesis de los que saben


La presencia de la garza tan lejos de su área habitual abrió la pregunta sobre cómo había llegado hasta la Puna. Los autores del estudio -Julio Mamaní, Oscar Vargas y Juan Manuel Nadalino- descartaron que se tratara de un animal mantenido en cautiverio o como mascota porque sus plumas no tenían desgaste y el tampoco mostraba signos de habituación al contacto con personas.

La hipótesis de los investigadores apunta, en cambio, a una dispersión errática ya que al tratarse de un ejemplar juvenil, es posible que haya realizado vuelos exploratorios después de abandonar el nido. Los especialistas también plantean que algún evento climático excepcional pudo haber desviado su recorrido.

La garza cucharona está considerada Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y Amenazada en la Argentina, por lo que cada registro de la especie puede aportar información sobre sus desplazamientos y distribución.


Una garza acostumbrada a los esteros cálidos y a los ríos rodeados de vegetación terminó en uno de los ambientes más secos del país. El 9 de abril, un ejemplar juvenil de garza cucharona (Cochlearius cochlearius) apareció en una vivienda de La Intermedia, provincia de Jujuy, a 3.523 metros sobre el nivel del mar.

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