El médico que trajo el ECMO a Neuquén: cómo se formó el equipo que concretó un traslado inédito hacia Buenos Aires
Un intensivista nacido en Zapala impulsó la llegada de esta tecnología, armó un equipo de profesionales y, tras casi una década de entrenamiento, protagonizó el primer vuelo sanitario de la Patagonia con una paciente conectada a un “corazón artificial”.
El traslado inédito de una mujer con un «corazón artificial» desde Neuquén a Buenos Aires fue el resultado de un trabajo de casi diez años. Cuando en la Clínica Pasteur hablan del ECMO, todos miran a la misma persona. “Acá hay una estrella. Él es el padre del ECMO acá, él lo trajo. Fue la punta de la lanza”, lo presenta el cirujano cardiovascular, Fernando Barbosa. El aludido es Lucio Espinoza, médico intensivista, nacido en Zapala. Impulsó un programa de soporte extracorpóreo que hoy permite concretar derivaciones aéreas de altísima complejidad y posiciona a la provincia como referencia en la Patagonia.
Espinoza estudió en Córdoba y regresó a la región para hacer la residencia de terapia intensiva en la propia Clínica Pasteur. Desde esos pasillos ve de cerca a los pacientes que llegan al límite, aquellos en los que el respirador y los fármacos ya no alcanzan. Allí aparece el ECMO como una posibilidad. Se capacitó para utilizar esa tecnología en la Universidad Católica de Chile. Contó que, en ese momento, en Argentina se usaba, pero casi nadie ofrecía una formación.
El programa de ECMO a Neuquén nació con el objetivo de estar preparados para enfermedades como el hantavirus y las fallas respiratorias graves. “Chile, por ejemplo, tiene ya organizado ECMO móvil a nivel nacional, costeado por el Estado, porque tiene mucho hantavirus”, explicó. Desde ese modelo empezó a imaginar algo similar del lado argentino, al menos a escala provincial.

La historia del equipo que logró un traslado inédito en Neuquén
Para que la idea se convirtiera en realidad, la clínica debía dar un salto institucional. Hacían falta recursos, pero sobre todo equipo humano. “El desafío más importante era ver si se iba a poder aplicar acá. Contar con el equipo multidisciplinario es fundamental: cirujanos cardiovasculares, perfusionistas y el rol de cada uno, desde el nutricionista, el kinesiólogo, el laboratorio adecuado”, remarcó Espinoza. La dirección de la Clínica Pasteur acompañó ese proceso y decidió comprar el primer equipo.
El debut llegó en 2018. Primero se pensó casi exclusivamente para patología respiratoria, de hecho fue una gran herramienta frente a la irrupción del Covid. Más tarde, la cirugía cardiovascular y la cardiología ampliaron el horizonte. “Hoy la utilidad es casi 50 y 50, si no es más cardiológica”, indicó Barbosa.
La formación que trajo Espinoza desde Chile se transformó en un programa de capacitación interna y regional. La clínica entrena enfermeros, kinesiólogos, camilleros, perfusionistas, intensivistas y cardiólogos. Además, se organizan jornadas con la Secretaría de Emergencias y Gestión de Riesgos de la provincia. “Es muy importante que los médicos de otros lugares conozcan que existe la posibilidad del ECMO porque a veces alguien dice ‘hasta acá llegamos, no hay más nada para hacer’ y este tipo de cosas amplían las posibilidades”, destacó el director médico de la Clínica Pasteur, Ignacio Veltri.
“Todo está en la preparación y en la no improvisación”, resumió el cardiólogo, Martín Carballo. El equipo diseña protocolos, arma checklists inspiradas en la aviación y realiza simulacros para practicar traslados complejos en avión y helicóptero, primero con personas sanas que hacen de pacientes y luego con pacientes reales.
Con ese andamiaje de casi diez años, se logró un hito en la medicina neuquina: el traslado de una mujer de 35 años con una miocardiopatía no compactada que llegó a Buenos Aires con “un corazón artificial”, por el ECMO, y aguarda por un trasplante.
Ahora se presenta un nuevo desafío. “Estamos pensando en poder ofrecer en la región el trasplante cardíaco, desarrollar un departamento de trasplante con la visión no solo para Neuquén, sino para toda la Patagonia, porque no hay. Queremos que las personas puedan tener la misma cobertura o las mismas oportunidades de salud, tanto acá como en el primer mundo o en un centro de primer nivel en Buenos Aires”, enfatizó Veltri.
Cómo fue el complejo operativo: seis horas con un “corazón artificial” en vuelo sanitario desde Neuquén
El traslado arrancó en la terapia intensiva de la Clínica Pasteur, donde la paciente permanecía intubada y conectada a un equipo de ECMO que reemplazaba la función de su corazón. El establecimiento organizó un corredor exclusivo desde el área crítica hasta la ambulancia y “paralizó” su dinámica habitual para concentrarse en el objetivo.
En la primera etapa, el equipo acompañó a la paciente en ambulancia hasta el aeropuerto de Neuquén, con apoyo del Sistema Integrado de Emergencias de Neuquén y la Secretaría de Emergencia y Gestión del Riesgo de la provincia que cortó el tránsito y formó un cordón sanitario.
«Se necesita máxima concentración y hay tensión en todo momento, porque son muchas las cosas que pueden fallar, desde una cánula o un tubo que se desconecte. Cualquier cosa puede ser catastrófica en pocos segundos«, advirtió el cardiólogo, Martín Carballo.
Ya en el avión sanitario, el equipo sostuvo el soporte vital durante todo el vuelo, con controles minuto a minuto de la presión arterial, la oxigenación y el circuito extracorpóreo. “Fueron seis horas en las que cada segundo tiene un riesgo altísimo. La atención es altísima, la responsabilidad es muy grande y se necesita mucha gente capacitada para eso”, sintetizó Barbosa. Ahora, la mujer de 35 años aguarda por el trasplante de corazón.
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