Los restos de un perezoso gigante extinto hace 16 mil años sorprendieron en la costa del lago Nahuel Huapi
Un grupo de paleontólogos recorrió un área al este de Bariloche, ante el retroceso del lago Nahuel Huapi, y encontró huesos pertenecientes a un megaterio, una especie de perezoso extinto 16 mil años atrás.
Allá por 2011, un albañil que trabajaba en el barrio Las Chacras, al este de Bariloche, bajó hasta la costa del lago Nahuel Huapi para almorzar cuando, de pronto, detectó un cráneo. Tras el aviso, un grupo de paleontólogos determinó que correspondía a un megaterio, una especie de perezoso extinto 16 mil años atrás. Días atrás, otro equipo de investigadores volvió a la zona afectada por el retroceso del lago y encontró más huesos correspondientes a la misma especie.
Luego de denunciar el hallazgo paleontológico, la Secretaría de Cultura de Río Negro autorizó el rescate que se concretó este martes en la costa del Nahuel Huapi por parte de la Asociación Paleontológica de Bariloche.
El trabajo fue encabezado por la directora del Museo Paleontológico, Ariana Carabajal, junto al paleontólogo Ari Iglesias y un equipo de 12 colaboradores y especialistas.
“Megaterio se le dice a los perezosos gigantes. En la actualidad, son pequeños, pero en la prehistoria llegaron a tener tamaños importantes. Pertenecen al grupo de los mamíferos edentados (no tienen dientes), que incluye a los armadillos. Son herbívoros y endémicos de América del Sur”, puntualizó Carabajal.
El cráneo encontrado 15 años atrás se encuentra en exposición en el museo ubicado en la costa del Nahuel Huapi. “Es pequeño; por eso, le decimos ‘megaterio bebé’ -aunque no lo es-. Es interesante el tipo de roca en la que apareció en Bariloche. Las rocas que afloran en la costa del lago se formaron en el último período glaciar. No tienen grano finito. Por eso, no suelen aparecer fósiles allí», explicó la paleontóloga. Describió que otras formaciones rocosas de los alrededores de Bariloche son más antiguas y tienen lajas, plantas, hojas, insectos; en tanto, las rocas marinas tienen fósiles marinos, caracoles, conchillas, cangrejos. «Que aparezca un bicho de estos fue llamativo y lindo”, opinó.
Insistió en que, por lo general, los fósiles están contenidos en rocas sedimentarias. Por eso, principalmente se busca ahí. “En este tipo de rocas, en cambio, no suelen aparecer fósiles. Los depósitos glaciares son ambientes con mucha energía. Hay pedazos de rocas gigantes que se mueven constantemente. Si alguna vez se murió un bicho en ese ambiente, es probable que se haya destruido por completo”, dijo.
El reciente hallazgo de tres huesos pertenecientes a un megaterio ocurrió en el mismo sector de Las Chacras. “Como bajó el nivel del lago, volvimos al lugar para ver si aparecía algo más. Así se identificaron huesos en la superficie. Por lo general, esa parte está bajo el agua”, aseguró.
De esta forma, se encontró una vértebra de la columna, el disco intervertebral y una porción de una costilla. “Lo llamativo -acotó- es que, en general, estos animales no han sido encontrados en ambientes donde hacía frío, como el caso de Bariloche 18 mil años atrás. No podemos explicar qué hacía tan al sur. Hay colegas que piensan que, quizás, cayó en una grieta del glaciar”.
De acuerdo a las reconstrucciones históricas, el megaterio habitaba los ambientes de sabana, como Sudáfrica, “con mucho pasto y árboles”.
¿Se puede determinar que los huesos encontrados pertenecen al cráneo hallado años atrás? Carabajal aseguró que hay que analizarlo: “Probablemente correspondan al mismo ejemplar por el tamaño, el color y el hecho de que hayan aparecido tan cerca entre sí. No hay más de 6 metros entre todos los elementos. Pero si no lo encontrás completo en el suelo, existe la posibilidad de que los huesitos correspondan a otro”.
Los huesos encontrados no son muy grandes. De hecho, la vértebra tiene el tamaño de la palma de la mano. “El cráneo está en exhibición y si bien no está completo -porque falta la parte posterior- tiene unos 50 centímetros de largo. Un megaterio adulto puede llegar a los seis metros de largo”, mencionó Carabajal.
Tras el rescate, ahora se tratará de extraer los huesos de la roca para exhibirlos en el museo o bien guardarlos en la colección.
“Cuando aparece algo así, la gente no debe tocarlo. Se sugiere sacar una foto y avisar al museo más cercano o al 911. Si esos hallazgos son rescatados de manera correcta, no se pierde información científica”, concluyó Carabajal.
¿Por qué se encuentran fósiles marinos en Bariloche?
El paleontólogo Ari Iglesias aseguró que es frecuente que barilochenses y turistas que recorren las montañas y las playas de la región concurran al Museo Paleontológico de Bariloche para consultar “por extrañas formas y colores que hallaron dentro de las rocas”.
“Muchas de estas rocas revelan la presencia de caracoles, almejas, erizos y corales que evidencian que en algún momento, la región de Bariloche estuvo sumergida en agua salada de mar”, comentó y agregó que “para que estos fósiles existieran, el nivel de mar debería haber pasado por arriba de la cima del cerro Otto (o lo que es aún más impresionante que la cima del cerro Otto sea el fondo de un gran mar)”.
Hoy, se sabe que las rocas marinas que se encuentran en Bariloche son de un rango de tiempo que van de los 20 a 30 millones de años.
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