Proyecto Huemul: cómo funcionan las trampas especiales para jabalíes en el Parque Lanín

El objetivo es recuperar áreas clave para el regreso de la especie. Avanzan también con el control de ciervos exóticos.

Por Martina Sehmsdorf

El huemul es una de las especies protegidas en el Parque Lanín. (Gentileza).

Mientras Newenche, el joven huemul que reapareció en la región y se convirtió en símbolo de la recuperación de la especie, continúa siendo monitoreado en un lugar seguro, el Parque Nacional Lanín avanza con una nueva etapa del Proyecto Huemul. El objetivo es seguir restaurando el hábitat para favorecer el regreso definitivo de estos animales a la zona, esta vez mediante el control de jabalíes y ciervos exóticos invasores.

«Tenemos que seguir trabajando muy fuerte en ir eliminando todas la amenazas que habían llevado a la especie a la extinción«, señaló la ingeniera del agrupamiento científico técnico del departamento de Conservación y Manejo del parque, María Rosa Contreras. Habla de continuar con la tarea ya que hasta hoy «se han eliminado un montón de individuos».

Según explicó la especialista, no se trata solo de controlar una especie, sino de tener una mirada integral y de control a todas las especies exoticas que interactuan entre si. «Trabajamos en la erradicación del ganado bagual y de vacas ariscas en la zona», expuso. Lo que sucede es que esos espacios vacios se llenan con nuevas especies, en este caso el jabalí y el ciervo.

Para el control del jabalí, el Parque Nacional Lanín incorporó el sistema Pig Brig, una herramienta que ya comenzó a utilizarse en distintos ensayos y que ahora será implementada por primera vez dentro de la jurisdicción del parque.

Las trampas fueron donadas por la empresa Numaco, fabricante del sistema en Argentina. A cambio, el equipo científico del parque realizará evaluaciones técnicas para determinar el potencial de la herramienta en la Patagonia norte.

Del trabajo participan guardaparques, el equipo científico del Parque Nacional Lanín, investigadores del Conicet, universidades y especialistas del CeAN. “Cada uno, desde su área, está aportando para obtener la mayor cantidad de información posible y mejorar la aplicación de esta herramienta en nuestra zona”, señaló.

Antes de instalar las trampas, los equipos realizan un proceso de cebado y monitoreo mediante cámaras trampa. La información aportada por pobladores de la zona también es clave. “Los pobladores conocen dónde se juntan los jabalíes y en qué época del año están en cada sector”, explicó.

El sistema Pig Brig funciona mediante una red circular de alta resistencia que se instala en sectores donde previamente se detectó actividad de jabalíes. Una vez que la piara comienza a concurrir de manera habitual, se monta la estructura definitiva. Los jabalíes entran empujando la red con el hocico, pero luego no pueden escapar debido al diseño flexible de la malla y al sistema de anclajes.

“El objetivo es capturar la piara completa. No sirve bajar la red y controlar dos o tres ejemplares. Hay que esperar a que todos los animales se acostumbren a ir al lugar de alimentación. Recién ahí se baja la red y se puede hacer el abatimiento”, indicó.

“El jabalí es una especie exótica invasora. Estamos viviendo una situación muy grave en Argentina. Es una especie que está totalmente fuera de control”, afirmó Contreras. Recordó que los animales fueron introducidos en el país a principios del siglo XX con fines cinegéticos, al igual que el ciervo colorado. “Se los trajo para la caza y después se dispersaron de manera totalmente descontrolada. El jabalí sigue avanzando por distintas provincias y realmente es complicada la situación”, advirtió.

Entre los principales impactos ambientales mencionó la degradación del suelo y la afectación de la regeneración natural del bosque andino patagónico. “El jabalí va avanzando y rompiendo el suelo. Destruye los renovales de árboles nativos y muchas veces favorece el ingreso de especies vegetales exóticas que se benefician con ese movimiento de suelo”, detalló.

Además, remarcó que estos animales pueden transmitir enfermedades. “Tienen triquinosis y otros parásitos intestinales que pueden afectar tanto a las personas como a la fauna nativa”, indicó.

El control no se limita al jabalí. El parque también trabaja sobre el ciervo colorado, otra especie exótica que representa una amenaza para los ambientes que se buscan restaurar. En este caso, las estrategias incluyen la caza al acecho y apostaderos móviles con cebado.

Las acciones se concentran principalmente en Queñi, el valle del lago Venados y la zona de Pampa Caruin. Esta última fue identificada como un sector donde los jabalíes se están acumulando y donde se busca intervenir rápidamente.

En el caso del lago Venados, la especialista recordó que se trata de una reserva estricta cuyo acceso público ya se encuentra restringido por razones de conservación. “Sabemos que siempre hay personas que ingresan sin autorización. Por eso también informamos estas medidas. En este caso puntual, además, va a haber gente realizando tareas de control y existe un riesgo para quienes entren al área”, explicó.

Mientras tanto, Newenche continúa bajo seguimiento permanente. El huemul, que se convirtió en un símbolo de la recuperación de la especie en la región, permanece en un sitio resguardado. “Está muy bien. Hay personal de guardaparques del Parque Lanín y también de la reserva Huilo Huilo que realizan monitoreos todos los días”, afirmó Contreras.


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