Rumbo a BioArgentina 2026: “Queremos que también se hable de biotecnología en Patagonia”

La directora ejecutiva de la Cámara Argentina de Biotecnología analiza cómo acercar investigadores y empresas. En esta charla con Diario RÍO NEGRO anticipa los ejes de BioArgentina, el encuentro anual de la CAB que este año se realizará en Bariloche, con inscripción gratuita y cupos limitados.

Por Natalia López

Graciela Ciccia, directora ejecutiva de la CAB, destaca la importancia de vincular investigadores y empresas.

Una investigación puede dar origen a un nuevo alimento, un medicamento o una herramienta para la producción. Pero entre el desarrollo en el laboratorio y su aplicación hay un recorrido que requiere financiamiento, conocimiento del mercado y equipos con distintas especialidades. Graciela Ciccia, directora ejecutiva de la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB), trabaja en esa vinculación. “Vos tenés toda esa capacidad científica que puede ser trasladada hacia el sector productivo, pero es difícil: son lenguajes distintos, ocupaciones diversas”, explicó en diálogo con RN RADIO.

Ciccia es doctora en Farmacia y Bioquímica por la Universidad de Buenos Aires. Fue investigadora del Conicet y profesora de Biotecnología en la UBA. Su trayectoria se centra en la vinculación entre el sistema científico y el sector productivo, la transferencia tecnológica y la creación de empresas de base científica.

La conversación anticipó uno de los ejes de BioArgentina, que se realizará el 11 de noviembre en Bariloche bajo el lema «Conocimiento que crea valor». La idea es cómo conectar el trabajo de universidades y centros de investigación con las necesidades productivas de la región.

La jornada anual, organizada por la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB), reúne a investigadores, emprendedores, startups, empresas y representantes del sector público para vincular el conocimiento científico con la producción.

La 13ª edición se realizará el 11 de noviembre en el Sheraton Hotel Bariloche, con paneles y rondas de negocios. La participación es gratuita, con inscripción previa y cupos limitados en www.bioargentina.com.ar.

Dos mundos que necesitan encontrarse


Acercar la investigación a la producción requiere conciliar tiempos y criterios de trabajo distintos. “El empresario quiere salir rápidamente con el producto; los investigadores son calificados por sus publicaciones, por la formación de recursos humanos”, describió Ciccia.

En ese escenario, la creación de empresas de base científica abrió otra vía. Ciccia recordó que, desde 2016 y 2017, comenzó a observar un crecimiento de iniciativas surgidas del sistema universitario, acompañado por capitales de riesgo. “Lo que cambió fundamentalmente, y nosotros lo vimos en pandemia, fueron los estudiantes”, señaló.

Como docente e investigadora, considera que mostrar otras experiencias es una parte importante de la formación. “Uno da lo que conoce”, expresó. Y ese universo, dentro de una carrera científica, suele ser principalmente académico. Por eso plantea necesario acercar historias de investigadores que crearon empresas y de profesionales que encontraron una salida laboral en la industria.

“No es solamente dinero”


Transformar una investigación en un emprendimiento requiere financiamiento, pero también una asociación que permita reunir conocimientos diferentes. “Puede haber un empresario que ponga dinero, pero no es solamente dinero: tiene que haber un socio estratégico”, advirtió Ciccia.

La clave está en complementar capacidades. Al describir experiencias en las que emprendedores de negocios se vinculan tempranamente con científicos, destacó: “En ese match hay algo muy virtuoso, que es que cada uno hace lo que mejor sabe”.

Eso también exige aprender. “Los científicos, que somos más de los bichos de laboratorio, tenemos que aprender a saber de finanzas, a entender este lenguaje”, sostuvo. Comprenderlo permite conversar con potenciales inversores, aunque no significa que una misma persona deba especializarse en todas las áreas de una empresa.

En la actualidad, la CAB reúne a 34 empresas establecidas. A ellas se suma CAB Startup, el espacio creado en 2020 que agrupa a unas 120 compañías nacientes, incluidas iniciativas de otros países de la región.

Abrir puertas en la Patagonia


La dificultad para acceder al sector productivo fue uno de los motivos que dieron origen a BioArgentina. “Los comentarios eran: ‘Es muy difícil llegar al sector, no sabemos cómo’”, recordó Ciccia. La respuesta fue generar un espacio de encuentro. Con el tiempo, la propuesta se amplió: además de investigadores y empresas, incorporó a startups y proveedores de equipamiento y servicios.

Por eso el corazón del evento son las BioRondas de Negocios donde los participantes pueden mantener reuniones de 15 minutos, cara a cara. “A veces no tenés nunca la experiencia de encontrarte con un empresario de esa jerarquía o con directores científicos de las empresas”, señaló.

La convocatoria también incluye a estudiantes de distintas disciplinas y a profesionales que evalúan emprender. Para Ciccia, conocer proyectos en marcha permite descubrir oportunidades que muchas veces pasan inadvertidas. Recordó que, como jurado de un concurso del Balseiro el año pasado, pudo conocer desarrollos cuyo potencial no siempre trasciende el ámbito científico. BioArgentina buscará dar visibilidad a esas experiencias y propiciar nuevos vínculos entre la ciencia y la producción en la Patagonia.


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