Una aplicación para prevenir la ceguera por diabetes ganó el primer premio del Balseiro
El concurso IB50K del Instituto Balseiro distinguió tres desarrollos que buscan resolver problemas concretos en salud y agricultura. Una aplicación para prevenir la ceguera por diabetes obtuvo el primer premio, de 30.000 dólares, entre 33 proyectos presentados.
“La decisión fue por unanimidad”, anunció el locutor antes de dar a conocer los ganadores del concurso IB50K, el certamen del Instituto Balseiro que alienta a jóvenes tecnoemprendedores a potenciar sus ideas y transformarlas en empresas de base tecnológica.
El primer premio, de 30 mil dólares, fue para Retinar que previene la ceguera por diabetes con inteligencia artificial; el segundo puesto fue Gamma Tracker, un dispositivo médico y proyecto tecnológico que permite detectar radiación gamma en tiempo real durante cirugías laparoscópicas que accedió a 15 mil dólares. En tanto, el tercer lugar fue para ScleriX, una plataforma tecnológica que, mediante un proceso de fermentación, permite producir estructuras fúngicas más resistentes y estables, dando lugar a bioinsumos agrícolas de mayor persistencia y eficiencia para el biocontrol (obtuvo 5 mil dólares).
El evento lleva 16 ediciones, desde 2009. “Este concurso intenta impulsar a los más jóvenes a pasar de la investigación, el desarrollo en el laboratorio, el paper, a generar un concepto que pueda producir un bien, un servicio a fin de que resuelva un problema en la sociedad. Que se arme como empresa, que genere trabajo, riqueza y se pueda sostener”, indicó el ingniero nuclear, Mariano Cantero, a cargo de la Secretaría de Vinculación e Innovación del Instituto Balseiro.

Prevención de la ceguera
“Todavía no puedo creerlo”, decía eufórico José Ignacio Orlando, ingeniero en Sistemas y doctor en Matemática Computacional Industrial. Este investigador del Conicet y docente de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires en Tandil creó Retinar, una aplicación que permite detectar retinopatía diabética, que se llevó el primer premio del certamen del Balseiro.
“La idea surgió de una colaboración interdisciplinaria con el Hospital El Cruce, en Florencio Varela, donde se detectó una necesidad de la población diabética que no tiene acceso suficiente a controles oftalmológicos”, indicó y comentó que en el laboratorio donde trabaja están abocados al uso de inteligencia artificial aplicada a la oftalmología desde hace varios años.
En la presentación, Orlando comentó el caso de Marta, una mujer de 58 años que padece diabetes. «Su diabetólogo le recomienda un control oftalmologico, pero ella vive en un pueblo y tiene una despensa. No puede viajar. Todo estaba bien hasta que un buen día comenzó a ver mal», relató.
Recordó que el riesgo de ceguera por diabetes es alto. Resulta la primera causa de ceguera prevenible e irreversible en adultos en edad laboral. Toda persona diabética debería someterse a un control oftalmológico, pero solo el 30% accede. «Sucede que hay pocos oftalmólogos y mal distribuidos. El diabético desconoce las consecuencias. Esta plataforma consiste en teleoftalmología: un técnico usa el dispositivo para tomar imágenes de la retina que se sube a una plataforma. El primer algoritmo chequea si la imagen tiene buena calidad, en segundo lugar detecta retinopatía», describió. También permite que el técnico pueda enviar ese estudio a un oftalmólogo para realizar un informe «de manera remota».
“Ya sumamos 1.000 pacientes que, a través de Retinar, llegaron a un prediagnóstico con inteligencia artificial. Un 25% tenía signos de retinopatía diabética y no lo sabía», detalló. El desafío es llegar a 1.300.000 pacientes por año en 2030.
Detectar tumores durante una cirugía
Lara Agostina Torletti tiene 24 años y es egresada de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Río Negro. Días atrás, resultó ganadora en el Concurso Nacional Mejores Tesis de Ingeniería que organiza Invap. También fue distinguida en el certamen 2026 del Balseiro por “Gamma Tracker”, un dispositivo para detectar radiación gamma en cirugía laparoscópica.
«Es un detector de radiación gamma para cirugía: lo que hacemos es localizar tumores en el medio de una cirugía laparoscópica», puntualizó. Este dispositivo intenta ayudar a los cirujanos a localizar tumores durante una operación.
Hoy estudios como el PET permiten identificar posibles lesiones tumorales mediante sustancias radiactivas que emiten una radiación detectable. Sin embargo, durante una cirugía laparoscópica, el cirujano no siempre puede ver o palpar esas lesiones. De esa forma, Gamma Tracker intenta resolver ese problema mediante una pequeña sonda que detecta la radiación y ayuda a localizar el tejido de interés en tiempo real. Por ahora, es un prototipo y el próximo paso es avanzar a la siguiente etapa, a través de las validaciones preclínicas.
Hongos para el agro
Carla Duarte Bonet, del Instituto de Investigaciones Bioquímicas, de la Universidad Nacional de La Plata y el Conicet, presentó ScleriX, una tecnología para mejorar los insumos basados en hongos para el agro.
«Encontramos una forma del hongo más resistente y tolerante a las condiciones ambientales, lo que mejora la estabilidad y la viabilidad de los insumos basados en hongos«, mencionó. Aclaró que, hasta ahora, no hay ninguna empresa que esté usando una tecnología similar: “Somos pioneros y esperamos tener el impacto que que buscamos en el mercado».
Respecto a las ventajas de la tecnología, especificó que “hoy por hoy, los productos de insumos son muy susceptibles a las condiciones ambientales y requieren cadena de frío y pierden viabilidad durante el almacenamiento”. De esta forma, logran “depender menos de la cadena de frío y que estas estructuras toleren mejor la radiación ultravioleta y la temperatura en el campo».
Duarte Bonet aseguró que los fondos obtenidos en el concurso permitirán llevar adelante los ensayos entomológicos necesarios para los primeros acuerdos comerciales con empresas.
El dato
- 16
- ediciones del concurso IB50K: se recibieron 300 proyectos y se han premiado más de 50 iniciativas.
33 proyectos, 8 finalistas, 3 ganadores
Este año se recibieron 33 proyectos, de los cuales ocho resultaron finalistas. “Son proyectos de un nivel impresionante: cómo mejorar y hacer más eficiente la alimentación del ganado, otro busca luchar con enfermedades nerviosas o prevenir ceguera por diabetes. O cómo generar un dispositivo que permita a un cirujano poder este extirpar un tumor con mayor precisión”, describió Cantero y planteó que “muestra que el ecosistema científico, tecnológico, de innovación y de educación de Argentina es muy potente y cuando se lo sostiene, se lo alimenta, se lo financia, el bien para el país es impresionante».
El lanzamiento del certamen fue en abril. Los organizadores valoraron que el certamen “está diseñado como un proceso formativo”. De modo que los estudiantes postulan los proyectos que son analizados por evaluadores técnicos y económicos y a su vez, plantean mejoras. Por otro lado, los participantes también acceden a “una experiencia inmersiva” en el Centro Atómico Bariloche y en el Instituto Balseiro.
¿Los proyectos consisten en tesis?, se consultó. “Deben ser un plan de negocios: el documento expone una problemática que se ha identificado y un producto o un servicio que lo resuelve. Además muestra de qué manera lo resuelve y el éxito, debe estar acompañado de un estudio de mercado y de la estrategia de monetización de esa tecnología para que la empresa sea autosustentable», indicó.
El valor de la universidad pública
La directora del Instituto Balseiro, Graciela Bertolino, se mostró sorprendida con que la inteligencia artificial “arrasa con la mayoría de los proyectos”. Destacó también que la mayoría de los participantes se han formado en universidades nacionales públicas. “Muy pocos vienen del ámbito privado. Muchísimos son del Conicet. Argentina no podría tener estos equipos que desarrollan ideas de base tecnológica sin un fuerte sistema de educación e investigación científica. Hay que defenderlas porque pueden dar valor agregado a Argentina para despegarse de estas crisis”, señaló.
Reconoció que no es sencillo emprender. Pero puso como ejemplo a Invap una empresa de base tecnológica que “nace del Balseiro y si bien nace como una empresa de Estado siempre se mantuvo con fondos propios. El futuro de nuestro país debería estar basado en esto”.
Por otro lado, Gustavo Gennuso, vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, destacó la necesidad de que «cada vez más las instituciones educativas incluyan cuestiones del emprendurismo en sus currículas. Más allá del conocimiento, falta la inversión, el financiamiento. Con este certamen, el instituto marca una línea divisoria». Consideró que, en Argentina, «hay pocos premios, pocos inversores de mediano y largo plazo. Un proyecto necesita distintas etapas y generalmente, no tiene éxito en los primeros intentos. Las buenas ideas no se concretan sin financiamiento. Acá ganaron todos».

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