“Vivía con angustia, necesitaba amor”: así era el nene de 9 años que cayó de un balcón en Chubut

El hecho que terminó con su vida se produjo en Comodoro Rivadavia. Cómo lo recuerdan sus docentes. Y la muerte trágica de un hermano de la que se enteró demasiado tarde.  

Un nene de 9 años que murió el lunes al caer del complejo Las Torres ubicado junto al mar en Comodoro Rivadavia.

“Era un niño que cuando llegó a la escuela lo hizo con mucho temor, con angustia y llorando. Buscaba mucho amor y lo manifestaba. Era un niño que daba mucho afecto, para poder también encontrarlo”. Así describieron sus maestras al nene de 9 años que murió trágicamente este lunes al caer del complejo número 3 del conjunto habitacional conocido como Las Torres ubicado junto al mar en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia. Su muerte conmocionó a toda la provincia.

Romina Saltiva, quien fue su docente durante los primeros dos años en la escuela primaria a la que concurría describió de manera dolorosa las situaciones que notó en el chico. “Era un niño cariñoso, sociable y afectuoso que al ingresar a primer grado necesitaba especialmente sentirse acompañado y contenido. Cuando ingresó a primer grado era un niño que entró con mucho temor, llorando, con angustias. Nosotros trabajamos en equipo, porque la escuela es una gran familia y acompañamos a los niños sobre todo cuando están con estas angustias. Se nota cuando un niño entra con miedo y llorando, tiene que ver con la necesidad de lo que llamamos «amadrazamiento», dijo a medios de la ciudad petrolera. “Buscaba mucho amor y lo manifestaba. Era un niño que daba mucho afecto, para poder también encontrarlo”, aseguró la maestra.

El chico cayó desde el séptimo piso del complejo que no tiene balcones sino ventanas. Vivía con su padre y una mujer de 39 años que lo cuidaba, además de encargarse de cuestiones del departamento. En el momento de la caída, la mujer estaba en otra habitación o en el baño, lo que aún no se pudo confirmar. Las investigaciones siguen para poder determinar las causas de la tragedia, de la que informó diario RÍO NEGRO.

La docente agregó que «todos los niños necesitan eso. Besos, abrazos, cariño. Y las maestras tenemos también ese rol. Hablamos mucho con los chicos, e intentamos que los papás también hablen con los niños. En sus palabras, también aparece el acompañamiento familiar que el menor recibía. Romina destacó especialmente la presencia de su papá durante aquellos años.

«Con todas las falencias afectivas que tenía le costaba quizá el nivel de concentración, pero es propio de cómo estaba. Su papá estaba siempre muy presente, lo ayudaba mucho y el nene se apoyaba en su papá muchísimo».

 Contó que «su papá lo acompañaba mucho. Era un padre que estaba solo.  Tenía gente que lo acompañaba, la niñera por ejemplo. Siempre fueron muy presentes y responsables también. Su papá lo dejaba con la niñera porque lógicamente tenía que trabajar y estaban los dos solos. Pero era un papá muy cariñoso y presente para él». La mujer, de 39 años, fue demorada por la policía tras la tragedia, pero luego fue liberada.

«Todas las maestras están en shock. Están muy tristes. Muchas veces el plantel pedagógico también necesita apoyo, acompañamiento psicológico. Sus seños están destrozadas. Es la etapa en la que están aprendiendo a vincularse y nosotras acompañamos ese proceso. Pero la historia de cada niño pesa también, y las cosas que le pasaron lo angustiaron mucho.»

Romina señaló que el niño de 9 años atravesó situaciones que, según su recuerdo, generaban en él una angustia que necesitaba ser acompañada.

«Él y su familia habían vivido una situación muy trágica también con su hermano. Y él se había enterado de eso a los 6 años. Esa era su gran angustia», contó. Agregó además que «al tener una motivación interna producida por la angustia, el hecho de no poder gestionar sus emociones, lo afectaron mucho”, narró con mucha angustia al sitio ADN.

Sin establecer explicaciones sobre lo ocurrido ni atribuirle una causa a la tragedia, la docente eligió recordar al niño desde aquellas características que veía cotidianamente en el aula. «Era un niño muy cariñoso, atento, y que siempre buscaba amor»

«Y agregó: “ Lo veía siempre muy sociable. Muy activo también. Con sus compañeros se relacionaba muy bien. Había muchas cosas de regulación que necesitaba, propias de su estado emocional. Lo estimulabamos mucho para que se sienta feliz. Él muchas veces decía que se sentía muy feliz en la escuela. Era su lugar también.»

El chico cayó desde la ventana de su departamento y su cuerpo impactó sobre el techo de un kiosco. Fue trasladado al hospital regional de manera inmediata pero no resistió y falleció horas después.


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