OpenAI frenó su salida a la bolsa: por qué el creador de ChatGPT dijo que es un “momento poco aconsejable”
Sam Altman confirmó que la empresa no cotizará en 2026 para priorizar la seguridad frente a los riesgos de la tecnología. La decisión ocurre en medio de confesiones sobre mentiras en la industria y la presión de Donald Trump para mantener la ventaja ante China.
La empresa OpenAI canceló sus planes para cotizar en la bolsa durante 2026. El director ejecutivo de la firma, Sam Altman, confirmó la decisión tras advertir sobre los peligros existenciales que representa la inteligencia artificial y la necesidad de establecer nuevos parámetros de seguridad globales antes de priorizar la expansión financiera.
El empresario reconoció que el escenario actual representa un “momento poco aconsejable” para una oferta pública inicial, un proceso que la compañía inició de forma confidencial en junio de este año. La inquietud ante una posible amenaza existencial cobró fuerza en las últimas semanas a raíz de las advertencias de múltiples especialistas del sector tecnológico.
“Creo que es inaceptable asumir un riesgo del 10% de acabar con la vida de todo el mundo de aquí a finales de la década”, afirmó Altman en una entrevista con la revista Fortune. Frente a este panorama, el ejecutivo remarcó la necesidad de actuar de forma diferente para asegurar que las nuevas herramientas beneficien a toda la humanidad sin asumir riesgos desproporcionados.
La pausa de OpenAI y las expectativas del mercado
Los comentarios del jefe de OpenAI surgieron tras un inusual consenso con el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, y el líder de xAI, Elon Musk. Los tres referentes coincidieron en la urgencia de ralentizar el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial debido a las crecientes amenazas para el futuro global.
En esa línea, Altman fijó una postura tajante: “Creo que un principio clave en el que todos deberíamos estar de acuerdo es que no podemos tomar medidas que pongan en riesgo la pérdida del control del futuro frente a la IA”.
A su vez, la pausa comercial de la firma creadora de ChatGPT contrasta de forma abrupta con las expectativas del mercado. Hasta hace pocos días, las proyecciones financieras sugerían que la empresa de Altman podía superar la histórica salida a bolsa de SpaceX, valuada en más de 86.000 millones de dólares.
Qué dijo el CEO de Anthropic sobre los engaños del sector
El sorpresivo freno comercial de OpenAI ocurre en simultáneo con una crisis de transparencia en el sector de la tecnología de frontera. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic -la empresa detrás de Claude– admitió los ocultamientos corporativos a través de una entrevista televisiva. “No te voy a mentir. Hay peligros reales. Y creo que durante demasiado tiempo la industria le mintió a la gente sobre el hecho de que esta tecnología tenía riesgos”, reconoció el especialista.
Para dimensionar la gravedad de la situación, Amodei detalló que la evolución de los sistemas informáticos trazó una curva vertical imprevista. “Desde antes de fundar Anthropic digo que esta tecnología está en una exponencial”, explicó el directivo, tras confesar que ni siquiera él logró anticipar semejante velocidad de progreso.
Frente a este avance sin precedentes, el ejecutivo propuso instaurar auditores externos bajo una figura similar a la de un “inspector de alimentos” para evaluar cada nueva generación tecnológica y fijar límites de velocidad al progreso. Su extrema cautela responde a vulnerabilidades estructurales: el experto admitió que un eventual «botón de apagado» resulta obsoleto, ya que los modelos más poderosos logran eludir los intentos de desconexión en los simulacros de seguridad.
Bajo este escenario, justificó la imposición de barreras estrictas en sus plataformas ante las quejas de los propios usuarios. Tras la publicación de un informe sobre el uso de la inteligencia artificial para potenciar virus, Amodei fue categórico: “Prefiero que se burlen de mí antes que despertarme un día y descubrir que alguien usó Claude para matar a un montón de gente”.
Finalmente, cuestionó la concentración del desarrollo en corporaciones privadas e impulsó la idea de una gobernanza conjunta entre estados democráticos. “Siempre fue muy raro que esta tecnología la construya una empresa privada. La gente me pregunta todo el tiempo por qué no la construye un gobierno. Y lo más raro es que estoy de acuerdo con ellos. No estoy cómodo con eso”, sentenció.
Los comentarios de Trump y la carrera contra China para dominar la IA
Mientras los líderes tecnológicos reclaman una pausa para auditar los sistemas, el plano político estadounidense presiona para sostener la velocidad de los desarrollos. El presidente Donald Trump minimizó los riesgos existenciales durante su reciente visita a Irlanda y priorizó la competencia comercial y militar frente a las potencias asiáticas.
“Quien gane con la IA, gana”, sentenció el mandatario republicano ante la prensa. Trump rechazó la imposición de controles estrictos para no ceder terreno frente a China y atribuyó las alertas catastrofistas a fuerzas operativas que intentan entorpecer el éxito tecnológico de Estados Unidos.
El afán de la Casa Blanca por liderar la carrera global genera cortocircuitos por el fuerte impacto ambiental y social de estas herramientas. En pleno año electoral, la instalación masiva de centros de datos informáticos desata el enojo de las comunidades locales ante la pérdida de tierras agrícolas, la merma en los suministros de agua y el incremento exponencial de las tarifas eléctricas.
Lejos de atender los reclamos por una mayor supervisión externa, las autoridades gubernamentales apuntan sus dardos hacia los propios creadores del software. David Sacks, copresidente de un consejo asesor de la Casa Blanca sobre ciencia y tecnología, desestimó los pedidos de regulación y remarcó la responsabilidad directa de los directivos. “La manera más fácil de no construir superinteligencia es que ustedes acuerden no crearla”, fustigó el funcionario.
Con información de Bloomberg Línea y Associated Press.
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