Carlota de durazno: la torta fría sin horno que se arma en 10 minutos y queda perfecta
Un postre frío, cremoso y sin cocción que se arma por capas con ingredientes simples y queda firme tras el reposo en heladera.
La carlota de durazno es uno de esos postres que sorprenden por su simpleza y su textura perfecta. Muy popular en México, se prepara sin horno, con ingredientes fáciles de conseguir y un armado que lleva pocos minutos. El resultado: una torta fría, fresca y cremosa, ideal para el verano.
Se elabora con duraznos en almíbar y galletas tipo María, y hay un detalle clave que no se puede pasar por alto: el jugo de lima. No está solo por el sabor, sino porque es el ingrediente que permite que la crema espese naturalmente y tome esa consistencia firme tras el reposo en la heladera. Sin este paso, la mezcla queda demasiado líquida y no logra la textura buscada.
Ingredientes
- 300 g de queso crema
- 370 g de leche condensada
- 200 ml de leche evaporada
- 200 ml de crema de leche bien fría
- 480 g de duraznos en almíbar, escurridos
- 120 ml de jugo de lima
- 2 paquetes de galletas tipo María
Base opcional:
- 200 g de galletas María trituradas
- 90 g de manteca derretida
Paso a paso
- Si elegís hacer base, mezclá las galletas trituradas con la manteca derretida.
- Colocá la mezcla en el fondo del molde y presioná hasta compactar.
- Llevá a la heladera durante 30 minutos para que endurezca.
Mientras tanto:
- Escurrí bien los duraznos y procesalos hasta obtener un puré.
- Batí el queso crema hasta que quede liso.
- Agregá la leche condensada y mezclá.
- Sumá la leche evaporada y la crema fría.
- Incorporá el puré de durazno y mezclá hasta integrar.
Ahora, el paso clave:
- Agregá el jugo de lima de a poco mientras batís.
- Cuando notes que la mezcla se espesa ligeramente, dejá de batir.
Armado de la carlota
- Colocá una capa de crema sobre la base, o directamente en el molde si no usaste base.
- Sumá una capa de galletas María. Podés humedecerlas en el almíbar.
- Colocá galletas también en el centro para que no se hunda al cortar.
- Repetí capas de crema y galletas hasta llenar el molde.
- Terminá siempre con crema.
Cubrí con film y llevá a la heladera toda la noche.
Decoración opcional
Al día siguiente, desmoldá y decorá con láminas de durazno y galleta triturada en el borde. Servir bien fría.
El resultado es una torta suave, firme y muy fresca, perfecta para cuando se busca un postre vistoso, rendidor y sin complicaciones.
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