Tiempos tormentosos para el Papa
Declaró su mayordomo, acusado de robar documentos secretos
ROMA.- A lo largo de su pontificado de siete años, el Papa ya conoce de tiempos tormentosos. El escándalo de abusos sexuales envolvió a la iglesia de Joseph Ratzinger en su más profunda crisis y también se sumó la disputa por la archiconservadora Hermandad Pío IX con el obispo negador del Holocausto Richard Williamson. Y ahora se le añade al pontífice de 85 años el escándalo de los documentos vaticanos robados, algunos de ellos de explosivo contenido. Benedicto XVI actúa como ya lo hizo en otros tiempos de crisis: busca cerrar filas y apuesta a su confianza en Dios. El affaire “Vatileaks” constituye un “ataque con fines determinados contra el Papa”, según sostuvo su mano derecha, el cardenal Tarcisio Bertone. Resulta difícil determinar si tras estas revelaciones que atravesaron los gruesos muros vaticanos se esconde una disputa por el rumbo de la iglesia o se trata de una campaña funcional a los medios de comunicación. Entretanto, el escándalo en torno a la Santa Sede es atizado una y otra vez por nuevas filtraciones de documentos que alguna vez desfilaron por el escritorio de Benedicto. El mayordomo del Papa fue interrogado formalmente ayer por primera vez. Paolo Gabriele fue detenido el 23 de mayo pasado luego de que la policía vaticana hallara en su departamento gran cantidad de documentos confidenciales del Papa que revelaban corrupción en las finanzas de la Santa Sede y luchas de poder en su seno. Gabriele, de 46 años, está detenido dentro del Vaticano en un edificio de la gendarmería y en un cuarto de 4 metros por 4 con baño, cama, escritorio y un crucifijo en la pared, está acusado de robo agravado y enfrenta una posible pena de cárcel. Paolo Papanti-Pelletier, un juez del tribunal del Vaticano, dijo a periodistas que el mayordomo de Benedicto fue interrogado por la mañana en presencia de sus dos abogados. El fiscal que lo interrogó, Piero Antonio Bonnet, deberá decidir si desiste de los cargos o si lo procesa, algo que podría derivar en uno de los juicios más espectaculares de la historia reciente del Vaticano, agregó Papanti-Pelletier. Gabriele tiene doble nacionalidad italiana y vaticana, y los cargos de los que se lo acusa contemplan una pena de entre uno y seis años de prisión. (DPA y AP)