Tras ofrecer negociar, el gobierno sirio lanzó sangrienta ofensiva

Denuncian matanza de decenas de civiles en duros ataques

Por Redacción

AP

Organismos de derechos humanos creen que murieron unas 250 personas en los enfrentamientos de ayer.

DAMASCO/ESTAMBUL (DPA/AFP) -El ejército sirio intensificó ayer sus ataques contra los rebeldes en Damasco y Alepo (norte), al día siguiente de que un responsable sirio declarara en Moscú que el régimen estaba dispuesto a discutir una salida del poder de Bashar al Assad en el marco de una negociación con la oposición. Los rebeldes sirios negaron ayer que las fuerzas de Al Assad ganasen posiciones, pero señalaron que la violencia en el país se cobró 250 vidas, entre ellas las de 54 civiles, la mayoría en Damasco y en la sureña provincia de Daraa. Los rebeldes contestaron así a la televisión estatal, que había asegurado previamente que los militares habían forzado a los “terroristas” a huir de Alepo. El comandante del opositor Ejército Libre de Siria Abu Omar al Halabi aseguró a DPA que los rebeldes controlan “más de la mitad de Alepo” y añadió que se combate en los barrios de Salaheddine y los vecinos Al Shaar y Hananou. Las fuerzas del gobierno mataron a decenas de civiles en una redada a las afueras de Damasco, según señaló el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres. La mayoría de las víctimas fueron ejecutadas de forma sumaria y otras murieron en un funeral. Un periodista del diario sirio “Tishrin”, cercano al gobierno, murió ayer en la capital. Los opositores señalaron que Musaab Audatallah fue tiroteado por las tropas del gobierno en su casa en Nahr Aischa. En la capital son cada vez más los controles instalados, incluso en barrios que no forman parte de feudos de la insurgencia, informaron los habitantes de Damasco. Según las estimaciones de la oposición, ayer murieron en toda Siria más de 250 personas, entre ellas 51 miembros de las fuerzas leales a Al Assad. Francia y Estados Unidos reiteraron, en respuesta a las declaraciones del vice primer ministro sirio Qadri Jamil, que el presidente sirio Bashar al Assad debe abandonar rápidamente el poder. Por su parte, Burhan Ghaliun, una de las principales figuras de la oposición siria, desestimó las declaraciones de Jamil, diciendo que se trataba de una maniobra para ganar tiempo. “Cada vez que quiere ganar tiempo, el régimen, pero en ningún momento piensa en poner fin a la guerra contra su pueblo”, declaró Ghaliun. Más de 23.000 personas perdieron la vida desde marzo de 2011, cuando comenzó el levantamiento contra el régimen sirio.