Un evadido fue capturado por sus víctimas en un robo
Díaz está condenado por matar el sargento Churrarín.
BARILOCHE
BARILOCHE (AB).- Casi once horas después, Javier aún estaba sobresaltado. La imagen de su madre en camisón, con las manos ensangrentadas y pidiendo ayuda en el portón de su casa lo había estremecido. En la vivienda había un ladrón que forcejeaba con Aldo, la pareja de su mamá. Javier no dudó un segundo. Entró hecho una furia y junto con Aldo y un sobrino inmovilizaron por la fuerza al sujeto hasta que los policías llegaron al domicilio.
Cuando los policías de la comisaría 28 arribaron a la casa, Javier se enteró de que habían aprehendido a Alexander Díaz, que se fugó el 21 de marzo pasado del Penal 3.
Javier estimó que el joven ingresó alrededor de las 4.30 a la casa de su madre, en el barrio 400 Viviendas, donde vive con Aldo, de 65 años, y un sobrino de 22. Javier tiene su departamento sobre el garage.
Señaló que Díaz que entró por un ventiluz. Luego, avanzó hacia la habitación donde dormía su sobrino, ubicada en la planta alta. El desconocido despertó al joven tras aplicarle un violento golpe en la cabeza, que le provocó un corte en el cuero cabelludo. Luego amenazó al joven con un cuchillo y le ató los pies y manos con los cables de una computadora. También lo amordazó para impedir que gritara y lo tapó con una frazada. Javier contó que Díaz descendió la escalera y se encontró con Aldo, que se había levantado para ir a trabajar. El sujeto golpeó con un elemento contundente a Aldo en la cabeza. El hombre se desplomó desmayado al piso y comenzó a sangrar por la herida.
Después, el delincuente aprovechó que la madre de Javier, de más de 70 años, dormía y la golpeó con una linterna en la cabeza, mientras le reclamaba plata. Aldo se recuperó y comenzó a forcejear con el asaltante.
El joven maniatado en su pieza se liberó, tomó un rifle de utilería y corrió a apuntarle a Díaz para amedrentarlo. Cuando la mujer salió a pedir ayuda, Javier llegaba de trabajar; entró y golpeó con furia a Díaz. Junto a Aldo y su sobrino lo aprehendieron. “Tenía una sábana llena de cosas lista para llevarse”, indicó Javier.
Cuando los policías llegaron, pasadas de las 5.30, les indicaron que habían aprehendido a Díaz, condenado a 18 años de prisión como autor del homicidio del sargento Luciano Churrarín, el 20 de mayo de 2013 en esta ciudad, y que se había fugado del penal.
Allí, Javier entendió por qué Díaz, cuando lo habían capturado, “nos pedía que lo matáramos porque no quería ir preso”.