Un joven recibió puntazos por la espalda y murió en un descampado
BARILOCHE (AB).- Una caminata de domingo terminó con un llamado al 911 luego de que un hombre encontrara un cuerpo sin vida en un descampado. A las 11:40 los efectivos de la Comisaría 28 recibieron la denuncia y montaron un operativo policial para cuidar la escena del crimen en la que también se presentó el fiscal Eduardo Fernández para llevar adelante la causa judicial. Pasado el mediodía, una decena de agentes policiales recorrieron los alrededores buscando el arma utilizada para herir de muerte a Walter Mauro Pizarro, un joven de 35 años, que vivía en el barrio Boris Furman, a pocas cuadras del lugar en el que se cometió el homicidio. Cómo estaba El comisario Manuel Poblete, segundo jefe de la Regional Tercera, informó que la víctima fue encontrada boca arriba con todas sus pertenencias y sin signos de violencia. Entre sus ropas hallaron el documento de identidad que, a pesar de estar deteriorado, permitió contactar a sus allegados. El personal de Criminalística determinó que el hombre recibió dos puntazos por la espalda, entre los omóplatos, que resultaron ser fatales. Las primeras averiguaciones policiales también dieron cuenta de un problema de adicciones que padecía el joven. Incluso se detectó un fuerte olor a nafta en su cuerpo, que serviría como evidencia de la utilización de esa sustancia como alucinógeno. Los familiares del joven aseguraron haberlo visto con vida, por última vez, el sábado a las 18. A partir de ese dato, las averiguaciones se orientaron a dilucidar los pasos siguientes y las personas con las que pudo entablar una relación en horas de la madrugada. La escena del crimen se ubica en el sur de la ciudad entre los barrios del Alto de Bariloche. A pocos metros se encuentra el Gimnasio Municipal Nº 2 al que asisten cientos de personas. La loma en cuestión es un gran espacio verde que, a través de sus senderos, permite el paso de quienes desean ahorrarse algunos metros para conectar las calles La Paz y Pablo Mange.
En Bariloche
Marcelo Martínez