Un policía reveló los códigos que usaba la banda

Montecino era identificado como“El Tío”.

Por Redacción

ROCA (AC).- El policía que escuchó a la supuesta banda de narcos contó ayer en el juicio como codificaban las conversaciones y dijo que era muy fácil descifrarlos porque los imputados se olvidaban el código y lo “pasaban en limpio” en las mismas charlas telefónicas. También describió los roles que desempeñaron cada uno de los colaboradores de Héctor Montecino y detalló como realizaban las operaciones ilícitas.

El cabo Carlos López Koller, que escuchó al clan Montecino desde abril de 2011, se presentó como testigo ayer en el juicio y contó con muchísima precisión como operaba la presunta red narco. Reveló tanta información que la fiscal Mónica Belenguer ponderó su testimonio y lo despidió con cortesía. El policía, que integra la Brigada de Toxicomanía de Neuquén, también fue convocado al juicio anterior y aportó detalles de la causa “Nacimiento”, en la que Montecino terminó condenado a 18 años de cárcel.

Ayer, López Koller ubicó al imputado Cristian López como el principal colaborador del jefe del clan. Aseguró que Cristian visitaba a Montecino en la Unidad 5 del Servicio Penitenciario Federal de Roca. Allí se realizaban los acuerdos para la venta y distribución de estupefacientes y luego Montecino “llamaba todos los días a Cristian López y controlaba los números del negocio que registraba en sus anotaciones”. Utilizaban códigos para referirse a la droga y a las cantidades y apodos para no mencionar las identidades de los integrantes del grupo. Cuando el cabo expuso algunos de esos sobrenombres hubo risas y cruces de miradas entre los imputados. (Ver recuadro)

“Cristian le daba un parte diario a Monte, de lo que acordaban en el penal”, aseguró López Koller. El imputado Arturo Manuel Rivera Pabst tenía un “rol importante”. También charlaba con Montecino y coordinaba algunas operaciones con Cristian.

El cabo contó ayer que Rivera Pabst conseguía la marihuana que luego distribuía la banda. Surge de las escuchas telefónicas que antes de los allanamientos del 28 de septiembre de 2012 se “concretó” una venta importante de droga. Primero Rivera Pabst ofreció 200 kilos de marihuana y después entregó solo 100 kilos. Para pagar esa droga, Cristian habría buscado el dinero que Montecino guardaba en la casa de Jorge Ruperto Navarrete, que se domiciliaba en la calle Perón. “Navarrete fue colaborador de Montecino, surgió en la primera causa”, aseguró el cabo ayer en su declaración. Luego de ese negocio, Rivera Pabst ofreció “fiado” otra cantidad menor. Entonces le consultaron telefónicamente a Montecino y acordaron pagar esa droga en el plazo de 20 días. La marihuana se habría ocultado en la casa de la calle América 277, donde convivían López y Macarena Domínguez, que es hija de Carina, la pareja de Héctor hoy detenida por la causa “Nacimiento”.

El comisario José Luis Flores, que ahora está a cargo de la Unidad Especial de la Policía de Neuquén (Uespo) también declaró ayer y explicó porque entraron con explosivos a la casa de la calle Brasil de Cipolletti, donde cumplía arresto domiciliario Susana Ramona Luna, la mujer de Sergio Dávila, el supuesto socio de Montecino. Justificó el uso de los detonantes “para asegurar el ingreso rápido y evitar una agresión armada”. Un testigo de actuación debió reconocer el bolso que encontraron en Brasil y que contenía un envase de vitaminas con 50 gramos de cocaína. En la primera audiencia, Luna dijo que esa droga le pertenecía a su hermano Héctor Darío Bravo, que también está imputado en este proceso.

Laura Frank

El principal acusado, Montecino, sonrió cuando hablaron de los seudónimos.


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