“Una situación compleja y oscura”
SANTA ROSA (ACA).- María José Tello tiene 29 años y hacía ocho que trabajaba como docente. Hasta su detención vivía con su mamá y su hija en una casa del IPAV, cuyas llaves le había entregado una amiga “cercana al intendente (Bravo), como si se tratara de un regalo de cumpleaños”. A partir de entonces se vio inmersa en un conflicto por la demanda habitacional y los reclamos de otros docentes. Ahora su familia dejó la casa “por miedo” y por “las amenazas” y tras eso “el intendente hizo cambiar la cerradura”.
El día de la detención fue temprano con su nena hasta el jardín. Estaba por llevarla a la salita contigua, a cargo de la docente Gabriela Bastías (también imputada), cuando se enteró de las denuncia. Ya en su casa comenzó a atender “los llamados de las mamás y papás”. “Les decía que nunca descuidé a sus hijos (…) No podía entender. Era horrible todo lo que se decía”. “Era una psicosis terrible y lo peor es que la radio (municipal) sabía todo, con detalles”, aseguró, y opinó que “es una situación compleja y oscura; que se llegue a involucrar a los niños en una interna política es grave”.
Bastías llevaba dos años al frente de la salita del turno tarde y este año había tomado horas en el turno mañana. También atribuye su detención a cuestiones políticas. “Yo molesté en el verano. Molesté mucho a esta gestión por el tema del agua. Me habían dicho que ‘ahora hay que aguantarse la persecuta’, pero nunca pensé que tanto”, indicó.
Aseguró que los nenes “nunca salieron” del jardín y contó la precaria situación que atraviesa: “Nos retuvieron el sueldo. Ahora tengo que alquilar acá (en Santa Rosa, la casa donde cumple el arresto). Ya vendí el auto (un Fiat Uno), mi papá la camioneta (una VW Amarok), ya hay gente que me quiere comprar la casita (en una toma), pero no me parece tener que vender hasta lo último por un error, por algo que no es”, sostuvo.
“Me cansé de que me griten ‘hija de puta’ y no poder contestar”, dijo a este medio entre lágrimas.