Unidos por el rechazo a la barbarie terrorista

Por Redacción

Análisis

El indescriptible terror de la milicia Estado Islámico no ha hecho más que aunar a la comunidad internacional. En París, lejos del territorio por el que no deja de extenderse la milicia en Irak y Siria, más de 20 países cerraron filas contra el avance de los combatientes islamistas. La alianza no sólo agrupa a países occidentales, europeos o naciones del Consejo de Seguridad de la ONU, sino también representantes de los países árabes, un hecho que ha sido destacado especialmente por los diplomáticos. No obstante, el que faltó en París fue Irán. Francia quería invitar a Teherán a la cita, pero al parecer Estados Unidos se opuso. El propio gobierno iraní se mostró indiferente con la cita y señaló que una alianza dirigida por Estados Unidos es “parcial y, por ello, inservible”, según palabras del líder espiritual del país, el ayatolá Ali Khamenei. En la declaración conjunta de París se subraya que el reparto de poderes en Irak contempla que todos los grupos étnicos del país, chiitas, sunnitas y kurdos, tienen que contar con la misma representación, un punto que ha sido decisivo para contar con el apoyo de los países occidentales y en el que han insistido algunos de los participantes de la cita. En los últimos años la mayoría chiita ha dominado el gobierno central de Bagdad con el ex primer ministro Nuri al Maliki. La minoría de los sunnitas, sin embargo, se ha sentido perjudicada en diversos frentes y también discriminada. Por profundo rechazo al gobierno de Bagdad, muchos se aliaron con Estado Islámico (EI), sunnitas radicales. El nuevo jefe de gobierno, el recientemente elegido Haidar al Abadi, también está al frente de un gobierno de mayoría chiita, pero ha prometido igualdad de trato a todos los grupos étnicos. Sin embargo el gobierno de Al Abadi todavía tiene que superar esa prueba y sin una fuerte implicación de los sunnitas en el poder no se podrá hacer frente a la milicia terrorista EI. Por otra parte, a los extremistas sólo se les podrá vencer cuando se le corten todas las vías de financiación. Y aquí todas las miradas se ponen en Turquía y Qatar, ya que gran parte de los ingresos de EI proceden del contrabando de petróleo, que según los servicios secretos en Occidente, se desarrolla principalmente en Turquía. Algunas voces críticas acusan además a Qatar de que en el emirato se puede recaudar dinero para los yihadistas a nivel particular, aun cuando el gobierno de Doha niegue cualquier apoyo a los terroristas. (DPA)