Vanidad
Carta destacada
Su título y su concepción acuñaron, tal vez, una de las frases más resonantes dela historia de la humanidad y se relaciona con un pasaje del Eclesiastés: Vanitas vanitatum omnia vanitas: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”.
El mensaje que pretende transmitir es la inutilidad de los placeres mundanos frente a la certeza de la muerte, animando a la adopción de un sombrío punto de vista sobre el mundo, lejos de la realidad y de Dios. Vanidad, del latín vanitas, es la cualidad de vano (vacío, hueco o falto de realidad, sustancia o solidez). La vanidad es una manifestación de la soberbia y la arrogancia. La persona vanidosa se siente superior al prójimo, ya sea desde un punto de vista intelectual o físico.
Según el monje Evagrio Póntico (345-399) quien escribió sobre las ocho tentaciones, reducidas por el papa San Gregorio Magno (540- 604)a los siete pecados capitales, decía que la vanidad es un tumor del alma lleno de pus que al alcanzar la madurez se descompone creando un verdadero desastre.
Según la teología cristiana, la vanidad es capaz de hacer sentir en el hombre que no necesita de Dios en su vida, debido a la propia idolatría que suelen sentir las personas vanidosas sobre ellas mismas. Reyes, faraones, papas, iglesia, monarcas, presidentes, jueces, militares, políticos y una larga lista de ciudadanos del mundo.
Se vuelven narcisistas, mentirosos, corruptos e imprescindibles, usando a la ciudadanía con promesas que luego no cumplen con tal de obtener su voto, incluso violando cuanto artículo o ley nacional o provincial; ejemplos tenemos para todos los gustos; les impida llegar a la deidad del olimpo, olvidándose permanentemente de la certeza de la muerte, que está tan segura de sí misma, que nos da una vida de ventaja.
Silvano Giacolla Caruso
DNI 8.119.343