Vigilada calma al inicio de la 'veda política'

La gente hace compras y se prepara para votar.

Por Redacción

LA PAZ (AFP/DPA).- Las horas previas a las elecciones del domingo en Bolivia –ya sin publicidad ni manifestaciones políticas y cuando la población abarrota los almacenes en ávida busca de regalos de Navidad– contrasta con la convulsión social que se vivió a mediados de este año y que llevó precisamente a estos comicios.

Bajo la atenta mirada de unos 200 observadores extranjeros, unos 3,6 millones de bolivianos acudirán el domingo a las 21.140 mesas de votación, que serán custodiadas por unos 24.000 policías y 26.000 efectivos de las Fuerzas Armadas, involucrados en el amplio operativo de seguridad que se activó desde ayer.

El fin de la emisión de la propaganda y de los actos previstos en la campaña proselitista dio paso a una etapa «de reflexión» para la ciudadanía, que deberá definir entre ocho postulantes a la presidencia.

La población designará, además, los 157 miembros del Congreso –27 senadores y 130 diputados–, al tiempo que participará, por primera vez, en la elección directa de los prefectos (gobernadores) de las nueve regiones del país.

Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS), aparece como favorito en los sondeos de intención de voto, seguido del ex presidente Jorge Quiroga, de Poder Democrático y Social (Podemos). «Estamos muy cerca, compañeras y compañeros. Hagamos más esfuerzos, tenemos unos días para conseguir un voto más, dos votos más, para ganar con el 50% más uno. Cuando no se gana con el 50% más uno, el voto del pueblo es negocio del Congreso», afirmó.

Quiroga, segundo en los estudio de preferencia electoral, ha llamado a dejar el «miedo». «Recuerden que el azul representa el bloqueo y el rojo representa el empleo, recuerden que el azul es el cambio del MAS, que es el camino hacia atrás, y el rojo es el cambio de Podemos, con paz, con progreso e inclusión», aseguró Quiroga en Santa Cruz de la Sierra (oriente).

 

Navidad, alcohol y cine

Ayer, los centros comerciales de La Paz –lejos del bullicio de las propagandas electorales cesadas por imperativo de la ley, que también impuso veda al consumo de bebidas alcohólicas– eran un hervidero de gente.

Las estridencias de la publicidad política se habían doblegado en los 'shoppings' en favor de los melodiosos aire navideños, desde el tradicional 'noche de paz' hasta el muy andino 'niño Manuelito'.

Luego de un mes de intensa y profusa campaña política que ha polarizado a la población la gente divide su atención entre sus compras navideñas y el espacio de reflexión que antecede al sufragio del domingo.

Cientos de vendedores ambulantes al menudeo _que con autorización municipal ocupan con juguetes y arreglos navideños varios puntos del centro histórico de la sede del gobierno boliviano– habían desplazado las banderolas azules y rojas que identifican a los candidatos favoritos, Evo Morales y Jorge Quiroga.

A tono con el ambiente navideño, la policía –que este año tuvo una intensa labor en la represión de las protestas sociales que provocaron la renuncia del presidente Carlos Mesa en junio– activaron de inmediato el 'Plan Papa Noel' con rastrillajes en puntos neurálgicos de la ciudad.

Unas 1.500 fotografías de los delincuentes de poca monta más buscados circulan en la intranet de la policía.

Las empresas privadas y públicas continuaron este viernes pagando los aguinaldos anuales a sus empleados.

Unas largas filas de maestros se alineaban en las ventanas del estadio Hernando Siles, el principal coliseo de La Paz, donde suelen pagarse también las rentas de los jubilados.

Con una ley seca de tres días, los bolivianos –muy habituados al 'viernes de soltero' con amigos en los bares y pubs– tenían programadas actividades familiares.

Sin embargo, quienes formaron largas filas para el estreno de la remake del clásico filme 'King Kong' dirigida por Peter Jackson, quedaron desilusionados porque el cine que iba a proyectarlo anunció que la cinta quedó perdida en algún aeropuerto de trasbordo.

Lejos de los temores del departamento de Estado de Estados Unidos, que presagiaba episodios de violencia en un comunicado para sus connacionales, las horas que preceden a las elecciones generales son de absoluta calma.

En el primer semestre de este año Bolivia vivió de convulsión en convulsión y entre mayo y junio La Paz estuvo bloqueada durante días por las protestas, pero el fin de año parece llegar en una calma que ni siquiera las polarizadas elecciones logran alterar.

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