“No pensé que era posible”: la emoción de una mamá al ver a su hija practicar esquí adaptado en Cerro Catedral

Más de 300 personas con capacidades diferentes participaron este invierno de clases y programas de esquí adaptado en el cerro Catedral. Escuelas, fundaciones e instructores acompañan una experiencia que combina aprendizaje, autonomía y disfrute en la montaña.

Por Lorena Bermejo

El esquí adaptado permite que personas con distintas discapacidades puedan disfrutar de la nieve y la montaña en Cerro Catedral. Foto Alfredo Leiva.

Esquíes en mano y con las ya características pecheras del programa de esquí escolar, los alumnos y profesores de la Escuela Especial 6 de Bariloche entran a la zona de principiantes en la base del cerro Catedral. Es el segundo día de la semana y el entusiasmo se contagia: como el año pasado no había nieve subieron al cerro sólo a caminar, explicó Ana Paula Oyarzo, profesora de educación física de la escuela. Este año la experiencia es completamente distinta.

“Son oportunidades para sumar algo distinto a la rutina, que es ir de casa a la escuela y de la escuela a casa”, señaló Oyarzo. La semana pasada fueron siete los alumnos que participan del programa con capacidades diferentes motrices y cognitivas. Con la compañía y asistencia de docentes de la escuela, las clases en el cerro Catedral están lideradas por instructores de esquí escolar y de la fundación Desafío Bariloche.

Alumnos de la Escuela Especial 6 participaron del programa de esquí escolar acompañados por docentes e instructores especializados. Foto Alfredo Leiva.

“Es una gran experiencia para ellos, por suerte se volvió a dar esta oportunidad”, agregó Carolina Dai, docente de música de la Escuela Especial 6, que acompañó a los alumnos en su segunda jornada de esquí. Las actividades se llevaron a cabo entre el Play Park, en la base, y la aerosilla Ciprés de Catedral, donde Luz y Leila subieron en sus sillas bi-esquí.

Este año, más de 300 personas con capacidades diferentes pudieron esquiar a través de las clases y programas sociales de la fundación Desafío Bariloche. Entre ellas, los alumnos de Crearte y de la Escuela Especial 6. “La montaña es familia”, expresó María Josefina Franco, instructora de esquí adaptado de la fundación, y explicó que, en algunos casos, “priorizamos el disfrute y no tanto la exigencia”. Junto a ella, Leila, una de las alumnas, aprovecha el descanso para tomar agua. Juega con la nieve y con sus guantes, y sonríe a toda persona que se le acerca.

El biesquí es uno de los recursos que permite recorrer las pistas con asistencia de un instructor. Foto Alfredo Leiva.

“Cada vez son más los chicos que pueden acceder. Hay más inclusión en las escuelas, más necesidad de acompañar”, señaló Francisca Bonacalza, instructora especializada en esquí adaptado. La certificación, que se cursa a través de la asociación argentina de instructores (Aadidess), tiene módulos enfocados en bi-esquí, mono esquí y tres huellas. Este año, contó Bonacalza, tuvo unos 10 alumnos por semana.

En la parte con menos pendiente de la pista, Baltasar se anima a soltarse, levanta los brazos y se lanza hacia donde lo espera Cecilia Lavecchia, la instructora que lo acompaña hoy. Es su segundo año en la nieve.

Las clases combinan aprendizaje, juego y acompañamiento de instructores especializados. Foto Alfredo Leiva.

Después de practicar abajo, se anima a subir a la magic carpet, un medio de elevación de arrastre, que lo lleva un poco más arriba. Con un aro de plástico, la instructora lo guía para enseñarle a bajar. “Enseñamos a través del juego y sobre todo del cariño”, explicó Lavecchia y remarcó que “se trata de que todos podamos disfrutar de la montaña”.

«Confianza en que el instructor te va llevando»


Todos los martes, desde que arrancó la temporada invernal, Pablo Noves sube a la montaña. Por su discapacidad visual, tiene que esquiar junto a un instructor que le indica hacia donde tiene que doblar, cómo es la pendiente, y si debe frenar o seguir. Antes lo hacían en voz alta, pero ahora llevan unos intercomunicadores que se conectan vía bluetooth. “Esta temporada ya empecé a hacer cosas más difíciles, pistas azules que requieren más atención y concentración”, relató Noves y explicó que lo central en el esquí para personas ciegas es “confiar en el instructor que te va llevando”.

Cada clase se adapta a las posibilidades y necesidades de quienes participan. Foto Alfredo Leiva.

Este año, la fundación Desafío Bariloche propuso a los adultos mayores que no pagan el pase, que colaboren para que personas con distintas discapacidades puedan acceder a un pase de temporada de forma gratuita. Pablo fue uno de los que obtuvo este beneficio, y ahora invita a que todas las personas que tengan alguna discapacidad “se animen a salir de la casa y hacer vida normal”.

Un aprendizaje nuevo cada día


“Lo que adaptamos es la propia experiencia”, señaló Leo Saccomanno, instructor en la fundación Challenge de esquí adaptado, que depende de Aadidess. Formado en Crearte, Leo cuenta que lo más importante es “confiar en que las personas pueden hacerlo. Después, uno se prepara pero nunca sabe si va a funcionar o no”.

Confianza, acompañamiento y autonomía forman parte del aprendizaje en la nieve. Foto Alfredo Leiva.

Hoy tuvo la segunda clase con Ema que, con cuatro años, se animó a esquiar. “No pensé que era posible ponerle esquíes, y hoy se levantó diciendo los nombres de los profes”, se emocionó Justina, su mamá, que practica el deporte desde pequeña pero nunca se imaginó que su hija podría hacerlo.

“Ella misma te va pidiendo más autonomía. Primero íbamos de la mano, después pusimos una barra para que se pueda agarrar, para que no se le vaya la cadera para delante. Cada día es un aprendizaje para nosotros”, explicó Saccomanno, y agregó que, a la vez “cada mínimo error nos puede costar toda la experiencia. Tenemos que tener una precisión quirúrgica”.

Cada clase se adapta a las posibilidades y necesidades de quienes participan. Foto Alfredo Leiva.

Tanto Desafío Bariloche como Challenge, trabajan con un sistema mixto: ofrecen clases particulares para adultos y niños, residentes o turistas, que incluyen el equipo necesario para salir a esquiar, y además participan de programas sociales, en los que el acceso es gratuito para los usuarios.

Más de 300 personas con discapacidades motrices o cognitivas accedieron este año a las propuestas de esquí adaptado. Foto Alfredo Leiva.
Alumnos de escuelas especiales participaron este invierno de jornadas de esquí en la montaña. Foto Alfredo Leiva.


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