“Zapatero a tus zapatos: una propuesta”
La presente importa una contestación a los comentarios vertidos en una carta de lectores aparecida el 26 de marzo en esta sección cuyo autor es el ingeniero Carlos Wouterlood, referida a mi nota de opinión del 16 de febrero titulada “Peligros y verdades del gas no convencional”. No voy a formular descalificación alguna, ya que como el ingeniero me imputa no busco protagonismo personal sino que el tema en cuestión sea protagonista de un debate, debate que por cierto se observa al cotejar la cantidad de páginas web que han tomado la nota y la preocupación que anida en el ingeniero en orden a no confundir a la opinión pública con un tema que el exponente –según dice– no conoce. Me adelanto a ratificar en la sustancia los términos de la nota, sin perjuicio de los errores técnicos propios que un lego pueda evidenciar. Advierto sí que toda la información vertida en mi artículo –incluso la propia de mi formación profesional– es producto de la investigación, el control y el chequeo de los datos expuestos. En el caso del gas no convencional y en lo relativo a la “fractura hidráulica”, la misma ha sido brindada por dos profesionales de la industria que, como el ingeniero, conocen el mecanismo de extracción y algunos de los químicos utilizados. Por cierto: por razones de decoro, reserva y protección de aquellos, jamás informaré sus nombres. Lo aclaro para que los lectores sepan que no es excepcional que profesionales vinculados con el negocio petrolero y del gas se preocupen por los destinos de las generaciones que vienen, ajenos a todo interés particular. Quiero recordar una vez más el amplio debate que se lleva a cabo en Estados Unidos respecto de esta forma de extracción de gas. Como datos adicionales agrego que la película “Gasland”, ganadora del premio al mejor documental del 2010 en el Festival de Sundance, se ha exhibido en múltiples oportunidades en la cadena HBO; que la reconocida edición televisiva “60 minutos” dedicó casi un programa al “racking”, que la Comisión de la Cuenca del Río Delaware que cruza varios estados de Estados Unidos ha decidido momentáneamente aplazar la explotación de nuevos pozos y que las empresas extractoras de la zona de Cleburne, Texas, han dispuesto desplegar sensores sísmicos en el área debido al aumento exponencial de movimientos telúricos. Como tal vez debe recordarlo el ingeniero Wouterlood, en su asistencia al 3º Congreso de Producción de Petróleo la exposición del Sr. Juan Moreyra, de la firma Servicios San Antonio SA, advertía con interrogantes respecto de la fractura hidráulica: “¿Es posible que las tecnologías probadas no hayan sido aplicadas y/ o seleccionadas eficazmente? ¿Hemos evaluado bien nuestros modelos para la aplicación de las tecnologías mencionadas?”. Ariel Exler, de la firma Schlumberger, agregó que “hay una gran incidencia de los daños producidos por los fluidos de estimulación y perforación”. Está a la vista entonces que, como sucede en el estado de Nueva York, el tema merece el tratamiento en una audiencia pública que indica la Constitución de Neuquén. Y, como no dudo de que el ingeniero y yo deseamos un ambiente habitable para nuestros hijos, nietos y los que nos sucedan, lo invito amistosamente a que realicemos un estudio técnico profundo de los efectos de la fractura hidráulica y lo abonemos incluso, de ser necesario, de nuestros propios dineros. Seguramente este diario les dará a las conclusiones el espacio necesario para brindar las aclaraciones correctas al público interesado. Darío Tropeano, DNI 16.816.070 Cipolletti