Reconocido especialista advierte: “Los recursos naturales no alcanzan por sí solos para el crecimiento económico y el desarrollo”

ENTREVISTA │ Daniel Schteingart es doctor en sociología y director del think thank Misión Productiva. En diálogo con RÍO NEGRO valoró la dinámica del agro, la energía y la minería, pero señaló la necesidad de procurar que esos sectores traccionen mediante encadenamientos, al resto de la economía.

Por Diego Penizzotto

La coyuntura a mediados de 2026 contiene un escenario complejo para el entramado productivo. Allí se enfoca el “Congreso Productivo para el Desarrollo” que se realizará este 2 de junio en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Organizado por Misión Productiva, una red de profesionales dedicada al debate sobre economía y políticas públicas, el evento reune voces del calibre de Daniel Herrero, CEO de Mercedes Benz; Luciano Laspina, ex diputado nacional y actual director ejecutivo de CIPPEC; Matías Kulfas, ex Ministro de Desarrollo Productivo de la Nación y Horacio Rodríguez Larreta, ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros.

Daniel Schteingart es doctor en sociología y fundador de Misión Productiva. En diálogo con RÍO NEGRO, el especialista brindó su perspectiva sobre el programa económico.

PREGUNTA: El gobierno impulsa elcrecimiento en base al sector primario ¿Qué opina?
RESPUESTA:
La mirada del gobierno tiene dos problemas. El primero es creer que solo con recursos naturales se alcanza el desarrollo, y el segundo es creer que tenemos recursos naturales suficientes como para incluir 50 millones de personas. Por supuesto los recursos naturales son una palanca central del desarrollo, hay que explotarlos, tienen que ser una gran locomotora. Pero hay que tener cuidado con esas dos ideas.

P: ¿No tenemos suficientes recursos naturales?
R:
Argentina no tiene tantos recursos naturales ‘per cápita’ como se cree. Nuestro país exporta US$ 1.000 per cápita al año de productos primarios hoy. Supongamos que en diez años, con las proyecciones súper optimistas de energía y minería podemos ir a US$ 3.000 per cápita de exportaciones de productos primarios. Aún así, estaríamos cuatro veces abajo de lo que exporta Australia, en la mitad de lo que exporta Canadá, diez veces abajo de lo que exporta Noruega, y por debajo de Chile. Es decir, aún con el boom a diez años de petróleo y minería, tus exportaciones per cápita serían mayores que ahora, pero no tan altas como para creer que vas a ser un país que viva de la renta del recurso natural.

P: ¿Pueden los recursos naturales servir de locomotora para el el resto de los sectores ?
R:
El gobierno no se preocupa porque esa locomotora, que hoy son los sectores intensivos de recursos naturales, arrastren a los demás vagones de la economía y la sociedad. Digamos, lo que hace que Australia sea Australia, que Noruega sea Noruega, que Canadá sea Canadá, no es que tienen muchos más recursos naturales per cápita que Argentina, sino que las locomotoras de recursos naturales arrastraron al resto del entramado productivo.

El gobierno sí tiene una mirada productiva. Ahora, hay una sobre confianza en que si vos otorgás beneficios a las inversiones, alcanza para desarrollarte y crecer.

P: ¿Qué se hizo en países como Australia o Noruega para subirse al tren de los recursos naturales?
R:
Estos países tienen industrias intensivas en conocimiento ligadas a los recursos naturales. Noruega es un gran exportador petrolero, pero también un gran productor de plataformas petroleras offshore, buques para la industria petrolera. Australia produce equipamiento, tecnología y servicios asociados a la minería, y mueve más de US$ 100.000 millones de dólares al año. Los recursos naturales son una gran palanca, pero alrededor de eso hay todo un ecosistema de empresas súper sofisticadas y tecnológicas, que Argentina no tiene y hoy todo eso se importa.

P: ¿Le falta una mirada productiva al modelo económico?
R:
El discurso es, básicamente, ‘no tengo que elegir ganadores, los sectores productivos son todos iguales, me da lo mismo producir bananas que satélites’ y por lo tanto ‘la mejor política industrial es aquella que no existe’. Pero después en la práctica, la principal política industrial es el RIGI y el RIGI elige sectores. Son ocho sectores elegibles y en la práctica son dos, energía y minería. Y ahora el súper RIGI también elige sectores, con lo cual el gobierno sí tiene una mirada productiva. Ahora, hay una sobre confianza en que si vos otorgás beneficios pornográficos a las inversiones, vas a desarrollarte. Yo creo que efectivamente el RIGI es muy potente para movilizar esa locomotora de los recursos naturales, pero que casi no incentiva, por no decir que penaliza, que esas locomotoras arrastren a los vagones del resto de la economía.

P: ¿Cómo juega la apertura en ese esquema?
R:
La economía partía desde niveles cerrados, tenía que abrirse. Pero bajo estas condiciones, donde todavía no tuviste grandes cambios tributarios, el tipo de cambio está apreciado en parte para controlar la inflación, y abriste rápido, lo que ocurre es que muchas empresas se achican. En ese contexto, los industriales en lugar de ver cómo hacer para mejorar la competitividad y seguir apostando a sostener las industrias que tanto tardamos en construir, empiezan a importar de China.

P: No obstante los datos muestran que la economía crece…
R:
Eso es cierto, pero con una paradoja. Argentina es el país del mundo que más perdió producción industrial en los últimos dos años, junto con Hungría. El PBI industrial de 2025 en Argentina fue 8% menor al de 2023. Solo Hungría equipara ese récord. Dado este esquema de incentivos que es muy beneficioso para el sector primario, pero muy poco beneficioso para los demás, Argentina es una economía más grande que en 2023, pero con menos empleo. El año pasado tiene una anomalía muy grande: es el primer año del Siglo XXI donde la economía argentina creció, pero al mismo tiempo destruyó empleo formal y destruyó empresas. Y no solo empresas industriales.

P: ¿Pueden los recursos naturales motorizar el empleo?
R:
A nivel nacional hay un número que lo ilustra. El oil & gas representa el 5% del PBI nacional, y más del 50% del PBI neuquino. Al mismo tiempo, a nivel nacional el oil & gas es el 0,5% del empleo total. Es decir que tiene 10 veces más relevancia en el PBI que en el empleo, y en la provincia de Neuquén los números no son tan distintos. Las actividades capital intensivas requieren grandes montos de inversión para poder funcionar, no generan mucho empleo por unidad de inversión, el empleo que generan es muy bueno y con altos salarios, pero no vas a resolver el problema del empleo en la Argentina solo con esos sectores.

En la Argentina de hoy y en términos de destrucción creativa, solo veo la palabra ‘destrucción’, de la palabra ‘creativa’ veo muy poco. Cerraron 24.000 empresas en lo que va el gobierno de Milei. En términos de destrucción de empresas, es el peor inicio de un gobierno en lo que va del Siglo XXI.

P: ¿Existe cierta tendencia a romantizar el trabajo informal?
R:
Objetivamente y a nivel salarial, el trabajo formal es en mejores condiciones que el informal, o que el cuentapropismo. En Argentina cerca del 20% de los ocupados son pobres, en los asalariados formales es 10%, en los informales estás arriba del 30%. Ahora también es cierto que el paradigma de un peronismo que mira el empleo de 1970 como un fetiche, no logra interpretar que hoy existen ciertas flexibilidades del empleo cuentapropista que son más valoradas que antes. Por ejemplo, preferís trabajar en una oficina 8 horas ganando $2 millones con un jefe rígido o ganar $1,8 millones y ser tu propio jefe manejando tus horarios. Pero si la opción es dejar un empleo industrial de $3 millones y pasar a ganar $1 millón haciendo Uber, es otra historia. Algo de eso que creo que existe y es necesario verlo como un todo, contemplando particularidades.

P: ¿Es verosímil pensar en la idea schumpeteriana de “destrucción creativa”?
R:
Por supuesto, en el capitalismo hay ciclos, surgen nuevos sectores, retroceden otros. Esos mecanismos está bien que existan. No obstante si yo miro la Argentina de hoy en términos de destrucción creativa, solo veo la palabra ‘destrucción’, de la palabra ‘creativa’ veo muy poco. Cerraron 24.000 empresas en lo que va el gobierno de Milei. Y de esas 24.000, solo 2.500 son industriales. El resto son de otros sectores, en el agro cierran empresas, en las economías regionales, comercios, servicios, la construcción que también está paradísima. En términos de destrucción de empresas, es el peor inicio de un gobierno en lo que va del Siglo XXI, peor incluso que el de Alberto Fernández que tuvo la pandemia.

P: Aún así ¿puede Vaca Muerta generar encadenamientos en actividades que hoy no existen?
R:
En las industrias extractivas tenés por un lado lo que sería el primer anillo, que es en el área de influencia directa. En Vaca Muerta sería Neuquén y un radio de 100 a 300 kilómetros a la redonda, todo un ecosistema de actividades, eso no solo es posible sino que es real y tangible. Después hay un segundo anillo, que sería el caso en que Vaca Muerta pueda traccionar por ejemplo la metalmecánica de Córdoba, Santa Fe, o la Provincia de Buenos Aires. Veo más difícil es que Neuquén pueda tener un gran clúster metalmecánico. La metalmecánica argentina ya viene amenazada y normalmente tendría más chances de crecer donde tenga más economías de escala hoy, y hoy ese lugar es la pampa gringa. Luego un mecanismo adicional por el cual Vaca Muerta derrama, es que te da los dólares necesarios para estabilizar la macro y, por lo tanto, que otros sectores puedan crecer.

Perfil


Doctor en Sociología por el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martín (IDAES-UNSAM) y magíster en Sociología Económica (IDAES-UNSAM).
Es especialista en políticas productivas, estructura productiva, mercado de trabajo, pobreza y desigualdad.
Fue director del Centro de Estudios para la Producción (CEP-XXI) y coordinador del Plan Argentina Productiva 2030 en el Ministerio de Desarrollo Productivo.
Es fundador y director de Misión Productiva, un think thank de articulación estratégica sobre industria, innovación y desarrollo.


La coyuntura a mediados de 2026 contiene un escenario complejo para el entramado productivo. Allí se enfoca el “Congreso Productivo para el Desarrollo” que se realizará este 2 de junio en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

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