Ni Una Menos: qué muestran los femicidios en Neuquén y Río Negro a 11 años de la primera marcha

A once años de la primera marcha que cambió la agenda pública argentina, los femicidios muestran una leve baja a nivel nacional. Sin embargo, los datos revelan que persisten los mismos patrones de violencia. En Neuquén los casos se duplicaron durante el último año. En Río Negro hubo tres femicidios y las mismas señales de alerta.

Redacción

Por Elena Egea y Natalia López

Once años después de aquel 3 de junio de 2015 que marcó un punto de inflexión en la agenda pública argentina, el grito de Ni Una Menos vuelve a las calles con una pregunta central: qué respuestas concretas tiene hoy una mujer que atraviesa violencia y necesita ayuda antes de que sea demasiado tarde. Los femicidios de Agostina y Dulce interpelan el rol del Estado en prevención y actuación temprana.

La primera movilización surgió impulsada por una sucesión de femicidios que conmocionaron al país y por una demanda concreta: que el Estado reconociera la magnitud de la violencia de género y desarrollara políticas capaces de prevenirla.

Entre los reclamos centrales figuraban la producción de estadísticas oficiales, la implementación efectiva de la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y una mayor respuesta judicial frente a las denuncias.

Los femicidios bajaron en 2025, pero no alcanza para hablar de una tendencia


Desde hace más de una década, la Corte Suprema de Justicia de la Nación elabora el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA), que permite seguir la evolución de las muertes violentas de mujeres por razones de género.

El último informe identificó 200 víctimas directas de femicidio en 2025, 28 menos que el año anterior, lo que representa una disminución interanual del 12,3%. Aun así, el dato sigue siendo alarmante: una mujer fue asesinada cada 44 horas en Argentina.

Sin embargo, especialistas advierten que la baja registrada durante el último año no alcanza para hablar de una tendencia consolidada.

El análisis realizado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) señala que las variaciones anuales deben observarse con cautela y en perspectiva. Según la organización, la reducción estuvo fuertemente asociada a la caída de casos en la provincia de Buenos Aires, donde los femicidios pasaron de 98 a 78 en apenas un año.

Además, ELA advierte que la disminución de los femicidios consumados no implica necesariamente una reducción de la violencia de género.

Mientras los asesinatos por razones de género descendieron, las tentativas de homicidio contra mujeres en contextos de violencia aumentaron de 218 a 301 casos en Buenos Aires. Para la organización, esto podría indicar que más situaciones de riesgo extremo fueron detectadas o intervenidas antes de convertirse en crímenes consumados.

Los patrones de la violencia se mantienen año tras año


Los datos de la Corte muestran que los femicidios continúan reproduciendo características similares en todo el país. Durante 2025, el 78% de las víctimas fue asesinada dentro de viviendas y en al menos el 83% de los casos existía un vínculo previo con el agresor.

A su vez, el 59% de los femicidas eran parejas, exparejas o mantenían algún vínculo sexoafectivo con la víctima. En al menos 101 casos se registraron antecedentes de violencia de género previos al asesinato.

Otro dato que se repite es la baja cantidad de denuncias previas. Sólo el 18% de las mujeres asesinadas había denunciado situaciones de violencia antes del femicidio.

El informe también señala que el 98% de las víctimas eran mujeres cis y el 2% mujeres trans o travestis. La edad promedio fue de 40,8 años, aunque el grupo más afectado fue el de mujeres entre 25 y 34 años.

Además, el 15,5% de las víctimas estuvo desaparecida antes de ser encontrada asesinada y se contabilizaron al menos 130 hijos e hijas que quedaron sin sus madres.

Neuquén duplicó los femicidios y quedó entre las provincias con tasas más altas


Según el RNFJA, Neuquén registró seis víctimas directas de femicidio en 2025, el doble que el año anterior.

Con una tasa de 1,69 víctimas cada 100.000 mujeres, la provincia quedó entre las jurisdicciones con mayores índices del país, sólo detrás de Chaco y Misiones. El registro incorporó además un caso de travesticidio-transfemicidio ocurrido en la capital provincial.

Los datos muestran que la violencia extrema convive con una elevada demanda de intervención estatal. Entre enero y abril de 2026, la Oficina de Violencia del Poder Judicial registró 3.628 denuncias por violencia familiar, con un promedio cercano a las 900 presentaciones mensuales.

Aunque Neuquén capital concentra casi la mitad de los casos, las denuncias también mantienen niveles significativos en Zapala, San Martín de los Andes y Chos Malal, lo que refleja una problemática extendida en todo el territorio provincial.

Al mismo tiempo, una parte de esas denuncias no llega a transformarse en expedientes judiciales. Durante el mismo período ingresaron 2.001 causas por violencia familiar, con niveles de judicialización inferiores a los del año anterior.

Entre 2023 y 2025 las denuncias se mantuvieron relativamente estables, mientras que los femicidios directos pasaron de tres a seis en apenas un año.

Las víctimas registradas en 2025 fueron Olga Quinteros, Mabel Mena, Jessica Scarione, Ángela Díaz, Mabel Rosana López Fernández y Mónica Rodríguez. A ellas se suma Azul Semeñenko, víctima de un crimen de odio por razones de género.

Río Negro: tres femicidios y las mismas señales de alerta


En Río Negro, el RNFJA contabilizó tres víctimas directas de femicidio durante 2025, con una tasa de 0,75 casos cada 100.000 mujeres.

Detrás de esa cifra aparecen tres historias que atravesaron a la provincia: Carolina Abigail Calfular, en El Bolsón; Karina Muñoz, en San Antonio Oeste; y Cristina Stefanía Civardi, en Bariloche.

Las edades de las víctimas (22, 29 y 43 años) coinciden con el perfil que describe el informe nacional, donde la violencia letal afecta principalmente a mujeres jóvenes y adultas.

Los expedientes también reflejan características que se repiten en todo el país: vínculos previos entre víctimas y agresores, violencia ejercida en ámbitos de cercanía y antecedentes de control, abuso o violencia de género.

Uno de los casos más conmocionantes fue el de Karina Muñoz, cuyo cuerpo fue hallado después de haber sido reportada como desaparecida. El informe nacional indica que al menos una de las víctimas rionegrinas atravesó esa situación.

En otro de los hechos, el asesinato de Cristina Stefanía Civardi tuvo como principal acusado a un policía provincial en actividad que utilizó su arma reglamentaria, una circunstancia consignada por el registro oficial.

Aun en una provincia con menos casos en términos absolutos, los femicidios continúan reproduciendo los mismos patrones observados a nivel nacional: ocurren mayoritariamente en contextos de violencia doméstica o sexual, son cometidos por personas conocidas y dejan profundas consecuencias para familias enteras.

Agostina y Dulce: se reabre el debate sobre la prevención


Los femicidios de Agostina Vega, de 14 años, y Dulce María Beatriz Candia, de 17, volvieron a poner en el centro del debate la violencia que atraviesan niñas y adolescentes y la respuesta estatal frente a las desapariciones.

Agostina era buscada desde el 23 de mayo en Córdoba. Su cuerpo fue hallado una semana después en un descampado. Por el crimen está detenido un hombre de 33 años conocido de su entorno familiar.

Dulce desapareció el 17 de mayo en El Dorado, Misiones. Tras casi dos semanas de búsqueda, fue encontrada asesinada en una construcción abandonada.

Ambos casos generaron fuertes cuestionamientos por las demoras en la búsqueda y por la respuesta institucional frente a las denuncias.

Según organizaciones feministas, el 22% de las menores de 17 años víctimas de femicidio en los últimos once años había sido reportada previamente como desaparecida, mientras que el 19% sufrió agresiones contra su integridad sexual.

La violencia no comienza con el femicidio. Detrás de cada asesinato suelen existir antecedentes de vulnerabilidad, abusos, amenazas, desapariciones o pedidos de ayuda que no siempre encuentran respuestas oportunas.

A once años del primer Ni Una Menos, la discusión vuelve a concentrarse en una pregunta que sigue sin resolverse por completo: cómo lograr que el Estado y la Justicia lleguen antes de que la violencia se transforme en un femicidio.

El cronograma de actividades en Neuquén y Río Negro


  • Neuquén capital: concentración a las 17.30 en el Monumento a San Martín.
  • Cipolletti: convocatoria a las 18 en la Plaza de la Justicia.
  • Roca: desde las 10 se inaugurará un Banco Rojo en la terminal de ómnibus. Por la tarde, habrá una plaza abierta desde las 17 y la movilización central comenzará a las 18 por las calles céntricas.
  • Viedma: (completar horario y punto de concentración).
  • Bariloche: concentración a las 18 en Moreno y Beschtedt para marchar hacia el Centro Cívico.
  • Sierra Colorada: encuentro a las 18.30 en la Plaza de la Madre.
  • El Bolsón y Lago Puelo: la convocatoria conjunta de la Comarca Andina será a las 16 en la Plaza de Lago Puelo.

Once años después de aquel 3 de junio de 2015 que marcó un punto de inflexión en la agenda pública argentina, el grito de Ni Una Menos vuelve a las calles con una pregunta central: qué respuestas concretas tiene hoy una mujer que atraviesa violencia y necesita ayuda antes de que sea demasiado tarde. Los femicidios de Agostina y Dulce interpelan el rol del Estado en prevención y actuación temprana.

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