El Parque Tecnológico de Bariloche completa su primera etapa con más de 120 empresas
Solo quedan disponibles 20 lotes de distintas dimensiones. Se estima una inversión en el interior de unos 70 millones de dólares y hay 20 obras en ejecución en la actualidad. Diversidad de rubros componen el Pitba.
Solo con una mirada rápida desde el portal de acceso del Parque Industrial y Tecnológico de Bariloche (Pitba) se evidencia una geografía diferente a los inicios del 2018. En ocho años, pandemia de por medio, el objetivo de completar la primera etapa de unas 200 unidades funcionales está próxima a cumplirse: hoy solo quedan 20 terrenos de distintas dimensiones disponibles.
El Pitba tiene una gestión mixta entre el gobierno provincial; la municipalidad de Bariloche; y la Federación de Entidades y Empresas de Bariloche y Zona Andina; comandado por un Ente en cuyo directorio tienen banca además las empresas de base estatal Invap y Altec.
Este proyecto surgió con la expropiación de unas 319 hectáreas a la vera de la Circunvalación de Bariloche, una ubicación estratégica cerca del aeropuerto internacional y sobre la Ruta Nacional 40. Ocho años más tarde tiene una realidad distinta: hoy hay más de 120 empresas que se instalaron o planean radicarse en la primera etapa que cuenta con servicios como electricidad, agua, saneamiento, fibra óptica y división de calles asfaltadas, de las cuales el 60% son barilochenses que apostaron por este desarrollo.
“En ventas de unidades funcionales el año pasado fue muy bueno, fue el año con más venta y siempre tenemos pedidos de lotes”, destacó ante RÍO NEGRO Julia Fernández, presidenta del Ente en representación de la Provincia, quien estimó que a diario habrá hacia fin de año un movimiento en el interior del predio de unas 400 personas entre trabajadores de las empresas ya radicadas y operarios que trabajan en las obras en ejecución.

Obras finalizadas y en ejecución
En la actualidad hay diez obras finalizadas, dos pertenecen al propio Pitba con 1.600 metros cuadrados construidos, y ocho a privados con 14.142 metros cuadrados. Una de las últimas empresas en consolidar su desembarco es la chocolatería Mamuschka que trasladó su fábrica desde la ciudad al parque, con una enorme y moderna planta donde trabajan unas 120 personas.
Además hay 20 obras en ejecución con 31.824 metros cuadrados de superficie a edificar y otros diez proyectos tienen expedientes aprobados por el municipio con licencia para construir un total de 7.596 metros cuadrados. En trámite, hay diez expedientes en el municipio y cinco con consultas preliminares en el Pitba.

Los números reflejan la dimensión que toma el Pitba y Fernández se entusiasma con la diversidad. Por caso, destacó que actualmente una empresa de servicios de comercio exterior comenzó el movimiento de suelo para construir sus naves en 5.000 metros cuadrados y el próximo mes Invap prevé ampliar su tarea en el predio, que tiene unas 12 hectáreas con una primera nave edificada y una segunda en carpeta.
También edificó dos naves una empresa que tercerizará servicios de logística a Mercado Libre, que planea traer a Bariloche un punto de distribución para la región y la Patagonia.
Claudio Cabaleiro, gerente general del Ente, consideró que “Bariloche tendría que tender a ser el hub logístico de la Patagonia” y apuntó que “el 60% de las empresas son locales y en el último año se sumaron más firmas de afuera”.

Un promedio de 1.500 dólares de inversión por metro cuadrado
Los lotes ofrecidos en la primera etapa tienen desde 350 metros cuadrados; 700 metros cuadrados y más grandes de entre una hectárea a 12 hectáreas como el caso del espacio que adquirió Invap. En una segunda etapa, en otra zona “espejo” al desarrollo actual está pensado un predio para la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) cuyo avance dependerá de la decisión de la institución que hoy tiene oferta académica en Bariloche sin edificio propio.
Cabaleiro estimó, en una cifra conservadora, un promedio de un valor de construcción (con la estructura y la inversión interior de cada compañía) del orden de los 1.500 dólares el metro cuadrado, por lo que se estima que dentro del predio hay más de 70 millones de dólares invertidos, con las obras en curso, y sin contabilizar lo que fue la infraestructura que la aportó el gobierno provincial a través del Plan Castello.

El gerente del Pitba recordó que las inversiones no han sido constantes ni lineales: “Hubo empresas que compraron sus lotes previo a la pandemia y no han tenido avance, y otras que compraron en el último tiempo y ya están con obras”, señaló. Ahora se realiza una revisión y contacto con quienes aún no levantaron sus naves para conocer si mantienen el interés de continuar en el predio porque “el objetivo es que se instalen”, remarcó Fernández.
El plano de ocupación de la primera etapa refleja pocos espacios de superficies muy dispares aún libres, son los últimos 20 terrenos disponibles en esta zona que cuenta con servicios y que tiene una planificación distribuyendo en el predio empresas del rubro tecnológico, logístico y productivo.
La comercialización de los lotes es administrada por el propio Ente y mantiene un esquema de financiación mediante la cual una compañía puede adquirir el terreno con un 20% de anticipo y luego completar el pago en 36 y 48 cuotas al 3 y 5% de tasa de interés.
Se suman además los beneficios impositivos de la Provincia por la ley de Parques Industriales y los que otorga la Municipalidad en la Tasa de Inspección, Seguridad e Higiene (Tish), que es el tributo que se cobra a las actividades económicas habilitadas. En materia de edificación, por estar en el parque, se permite una superficie de ocupación (construcción) más grande que en un terreno ubicado dentro del ejido municipal.

Quiénes compraron lotes en el Pitba
El Pitba apunta a captar el interés de empresas de base tecnológica, logística, productivas, pero también ha tenido consultas de servicios profesionales particulares que quieren tener su espacio en el predio.
Una regla definida por el consorcio es que no se permite dormir en el interior, ninguna empresa puede tener personal que descanse ni tampoco haber servicios de hotelería. La seguridad está garantizada con una empresa privada que lleva adelante el control de acceso y en el interior hay cámaras de videovigilancia y lectoras de patentes, cuyo costo es parte de las expensas que deben abonar las empresas que tienen lotes.
Entre las compañías hay de base tecnológica como Invap (ya operativa con un taller que fabrica componentes para distintos proyectos); Altec y Arsat que tienen su predios aunque aún no construyeron; y varias compañías que ofrecen servicios de softwarer y hasta prótesis en 3D.
En el sector productivo hay distribuidoras de alimentos; chocolaterías; fábrica de jugos y hielo; procesamiento de café; frigoríficos de carne; producción de truchas; fábrica de pastas; entre otras.
También hay varias empresas con servicios de construcción desde firmas de aberturas; vidriería; corralón; fábrica de paneles para construcción en seco; estructuras de hierro e iluminación.

Solo con una mirada rápida desde el portal de acceso del Parque Industrial y Tecnológico de Bariloche (Pitba) se evidencia una geografía diferente a los inicios del 2018. En ocho años, pandemia de por medio, el objetivo de completar la primera etapa de unas 200 unidades funcionales está próxima a cumplirse: hoy solo quedan 20 terrenos de distintas dimensiones disponibles.
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