Almonacid brilla en el stand up paddle

Cristian es un referente nacional e integra la selección de un deporte con raíces ancestrales de la Polinesia y Hawaii, que tiene su anclaje en Bariloche.

Hace no más de cinco años descubrió el stand up paddle y no tardó en superar la etapa del disfrute recreativo para incursionar en la alta competencia.

Hoy Cristian Almonacid es el mejor exponente del stand up paddle (SUP) barilochense, es subcampeón argentino, integra la selección nacional y participó con buenos resultados en el último mundial, disputado en Dinamarca.

“Alguna vez hice snowboard, pero nunca me dediqué en serio a ningún deporte hasta que empecé a probar con el stand up y me entusiasmé” asegura Cristian.

Hoy sus rutinas de entrenamiento se dividen entre la preparación física, las salidas al agua en el brazo Campanario (en cercanías de su casa), hasta los largos raids desde Península San Pedro hacia el oeste, cuando el viento lo permite.

Una tabla de grandes dimensiones, el remo de una sola pala y una técnica sencilla y natural son las características principales del stand up paddle, que está emparentado con el surf, pero se puede practicar no sólo en el mar sino en cualquier espejo de agua.

Almonacid explica que sus orígenes están en los hábitos de pesca y desplazamiento de los primeros pobladores de Tahití, Hawaii y la antigua Polinesia, hace ya 5.000 años.

En Bariloche existe una escuela muy activa en Bahía Serena (Patagonia SUP) y el deporte gana terreno con rapidez porque es fácil de aprender y apto para todas las edades.

Cristian participa en las competencias del circuito nacional y en su último viaje a Concordia, hace un par de semanas, obtuvo el segundo puesto en sprint (200 metros) y también en maratón (15 kilómetros). En las dos pruebas el ganador fue el paranaense Francisco Giusti. En la primera fecha del año, disputada en enero en Mar del Plata, Almonacid había quedado quinto en el race técnico.

Bariloche perdió este año la fecha del circuito nacional de SUP que se corrió en 2017 y 2018 sobre el lago Moreno en la zona de Llao Llao. “Es una lástima, tengo entendido que fue por un problema de sponsors”, se lamenta Cristian. El calendario seguirá con otra prueba en Mar del Plata, para Semana Santa. Luego hay fechas programadas en mayo en Buenos Aires y en agosto en Paraná.

Su especialidad, asegura Cristian, es la maratón, que lo favorece por su contextura (mide menos de 1,70) y porque prevalecen la fuerza y la resistencia. Además, juega también la estrategia de carrera, algo que en la velocidad casi no cuenta.

A fuerza de buenos resultados el barilochense es reconocido por sus pares del SUP de elite, que en su mayoría son de Mar del Plata, Buenos Aires y Entre Ríos. En la Patagonia también tiene algún desarrollo en Neuquén y en Epuyén, pero sólo a nivel escuela y recreativo.

“Para mí ser referente nacional es como un premio a todo este esfuerzo”, dice Cristian. Su sueño es dar el salto al circuito mundial, para lo cual cuenta no sólo el nivel deportivo sino también la capacidad económica, ya que los viajes y materiales son muy costosos.

La primera incursión en el exterior de Cristian fue en el mundial de septiembre de 2017 en Dinamarca, donde terminó en el 30° lugar entre 70 riders. También en noviembre tuvo grandes resultados en el Aloha Spirit Festival, de Río de Janeiro, donde quedó en el top 10.

“El SUP es un deporte muy saludable, que te conecta con la naturaleza y cualquiera lo puede practicar -asegura-. Te subís a la tabla, te explican la técnica y a la media hora ya estás parado y navegando”.

Almonacid explica que la mayoría de sus competidores a nivel nacional se preparan en condiciones distintas y entrenar en la Patagonia tiene sus particularidades, que en parte lo favorecen. “Un lago como el Nahuel Huapi es realmente exigente, aprendés a leer las condiciones, aprendés de navegación, se rema distinto. Entrenar con viento te sirve mucho para las carreras de fondo”, asegura.

Entre los puntos en contra apunta la cuestión climática: “La principal contra es el invierno. El frío se siente, pero hay que entrenar igual”.

También señala que “lo que falta es el apoyo (económico) a todo nivel. El atleta, además de la preparación, debe ocuparse de organizar rifas, vender de empanadas y cualquier otra cosa que te permita viajar”.


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