Así es el lujoso palacio donde se alojará el papa León XIV: salones franceses, jardines y una historia sorprendente

El papa León XIV se hospedará del 8 al 11 de noviembre en el Palacio Fernández Anchorena, sede de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires. La residencia de estilo francés tiene una cúpula de pizarra, una monumental escalera de honor y jardines. Su historia incluye a un presidente argentino y a Juan Pablo II.

Por Redacción

En una de las esquinas más elegantes de Recoleta, en la ciudad de Buenos Aires, se levanta un palacio de inspiración francesa que guarda más de un siglo de historia. Se trata del Palacio Fernández Anchorena, actual sede de la Nunciatura Apostólica y el edificio elegido para alojar al papa León XIV durante su visita a la Argentina, del 8 al 11 de noviembre de 2026.

Según información oficial del Gobierno nacional y la Comisión Nacional de Monumentos, la residencia ubicada en avenida Alvear 1605/1637, esquina Montevideo, fue diseñada por el arquitecto francés Édouard Le Monnier a comienzos del siglo XX. La Nación también reconstruyó la historia de sus propietarios y reveló una curiosidad: la familia que encargó su construcción compró los muebles en Francia, pero nunca llegó a vivir en la casa.

Así es por dentro el palacio donde se alojará el papa León XIV


El edificio responde al estilo de los hôtels particuliers franceses del período Luis XV, un tipo de residencia aristocrática que combina elegancia, simetría y ambientes de representación.

Foto: @monumentos_ar

Desde el exterior se distingue por su fachada ornamentada, sus ventanas de grandes dimensiones y una cúpula revestida en pizarra, que corona uno de los sectores más reconocibles de la construcción.

El ingreso está organizado alrededor de una loggia curva, una galería cubierta que conduce hacia el interior de la residencia.

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Uno de sus espacios más destacados es el vestíbulo de planta elíptica, rodeado por imponentes columnas corintias. Desde allí se desarrolla una escalera de honor que articula los principales ambientes.

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La distribución fue pensada para una residencia de gran categoría, con sectores destinados a la recepción de visitantes y espacios privados.

El mobiliario original había sido adquirido en Francia, una elección que reforzaba el carácter europeo que sus propietarios querían imprimirle a la vivienda.

Los jardines y la arquitectura francesa que distinguen al Palacio Fernández Anchorena


Además de su fachada sobre avenida Alvear, el palacio cuenta con jardines posteriores que descienden hacia la calle Posadas.

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Una gran escalinata conecta la residencia con ese espacio verde y resuelve el desnivel natural del terreno.

La combinación de jardines, terrazas y detalles ornamentales convierte al edificio en uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura residencial de inspiración francesa en Buenos Aires.

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Su autor, Édouard Le Monnier, también diseñó otras obras importantes de la arquitectura argentina, entre ellas el Yacht Club Argentino y los edificios de los hermanos Bencich, sobre la Diagonal Norte porteña.

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Por su valor histórico y arquitectónico, el Palacio Fernández Anchorena fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2002.

La increíble historia del palacio: sus primeros dueños nunca llegaron a conocerlo


La construcción fue encargada en 1907 por Juan Antonio Fernández y Rosa Irene de Anchorena, integrantes de dos familias vinculadas con la alta sociedad argentina.

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El matrimonio eligió al arquitecto francés Édouard Le Monnier y adquirió en Europa los muebles destinados a decorar los ambientes.

Sin embargo, la residencia tenía una particularidad: sus propietarios vivían en París y nunca llegaron a instalarse en el palacio porteño.

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La propiedad permaneció ligada a la historia de las grandes familias argentinas hasta que comenzó una nueva etapa.

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En 1922, Marcelo Torcuato de Alvear, recientemente elegido presidente de la Nación, utilizó el edificio como residencia.

Años después, el inmueble pasó a manos de una mujer que cambiaría definitivamente su destino.

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Quién fue Adelia Harilaos de Olmos, la millonaria que regaló el palacio al Vaticano


En 1925, Adelia Harilaos de Olmos adquirió el Palacio Fernández Anchorena y lo convirtió en su residencia.

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Considerada una de las mujeres más ricas de la Argentina de su época, se destacó por su profunda fe católica y sus numerosas obras de beneficencia.

Su vínculo con la Iglesia fue tan estrecho que recibió el título de marquesa pontificia, una distinción concedida por el Vaticano.

Con el paso de los años tomó una decisión que transformó el destino de la propiedad: legó el palacio a la Santa Sede para que funcionara como sede de la representación diplomática del Vaticano en la Argentina.

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Desde abril de 1952, el edificio alberga la Nunciatura Apostólica, una institución que cumple funciones diplomáticas y religiosas.

De Juan Pablo II a León XIV: los papas que se alojaron en el palacio de Recoleta


La residencia también forma parte de la historia de las visitas papales a la Argentina.

Juan Pablo II se hospedó en la Nunciatura Apostólica durante sus viajes de 1982 y 1987, cuando el edificio ya funcionaba como sede diplomática de la Santa Sede.

Casi cuatro décadas después de aquella última visita, el palacio volverá a recibir a un pontífice.

León XIV llegará a la Argentina el domingo 8 de noviembre de 2026 y permanecerá en el país hasta el miércoles 11, en el marco de una gira que también incluye Uruguay y Perú.

Su agenda contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, además de encuentros con autoridades nacionales, representantes religiosos y fieles.

Durante su estadía, la Nunciatura Apostólica funcionará como residencia del Papa y como uno de los espacios de apoyo para sus actividades institucionales.

Así, el Palacio Fernández Anchorena sumará un nuevo capítulo a su singular historia: de una mansión que sus primeros propietarios nunca habitaron a residencia presidencial y alojamiento de dos papas, en una de las esquinas más emblemáticas de Buenos Aires.


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