De construir aeropuertos y bancos a casas de 30 m2: el arquitecto que cree en el diseño para todos

De la precisión milimétrica en Ezeiza a la de la escuadra de un albañil en obras de pequeña escala, Mariano Ravenna propone que la arquitectura de alta calidad no sea una cuestión de metros cuadrados ni presupuestos millonarios, sino de ingenio y respeto por la identidad. Ideas inspiradoras para bajar costos y cumplir sueños en estos tres proyectos en Chascomús, La Plata y Chapadmalal.

Por Javier Avena

Chapadmalal. Este proyecto brilla a 200 metros de la costa. Desde el cuarto mar ven pasar ballenas a 25 km de Mar del Plata.

Una mañana, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el arquitecto Mariano Ravenna integró el equipo de seis profesionales que seguiría durante cinco horas al agrimensor que llevaba una computadora portátil con todos los datos técnicos y de geolocalización para la misión asignada. Los seis recorrieron cada opción, examinaron cada centímetro mientras el minucioso agrimensor chequeaba cada detalle y procesaba los datos satelitales en su estación total una y otra vez, en busca de la precisión al milímetro. ¿Cual era la misión? Relocalizar una escalera de escape secundaria que no se había usado hasta entonces.

Chascomús. La asombrosa cabaña de 30 m2.


La mañana siguiente, el arquitecto visitó una obra en marcha en base a un diseño que llevaba su firma en Chascomús, 125 kilómetros al sur. Era su visita mensual para ver cómo avanzaba el proyecto de 30 metros cuadrados en la ciudad que fue cuna del expresidente Raúl Alfonsín, hoy un convocante destino turístico con deportes acuáticos, la pesca y los senderos alrededor de la gran laguna y la escala obligada en el comienzo del recorrido para saborear las medialunas artesanales en el Parador Atalaya.

Obras como esa, viviendas económicas de pequeña escala en las que se sueña con la primera casa, con un refugio de fin de semana o una vivienda más amplia para una familia, apasionan a Ravenna, al que le suelen recordar la coincidencia del apellido con el del célebre personaje de Diego Peretti en Los Simuladores y también con el famoso médico nutricionista.

La Plata. Tres cubos para una familia ensamblada.


Este Ravenna es otra cosa, es un arquitecto recibido en la Universidad Nacional de La Plata que puede ser parte de grandes proyectos como los del aeropuerto (antes de la misión de la escalera secundaria) o la sede de 5.400 metros cuadrados del Banco Santander, o una mansión de 1700 metros cuadrados en un country del norte del Gran Buenos Aires.

A la par de eso, y de las publicaciones en revistas especializadas y de las distinciones en los concursos, se involucra en proyectos como los que puede soñar el vecino de la vuelta o uno de los amigos con los que juega al básquet en la cancha delparque público de Wilde, partido de Avellaneda, sur del conurbano bonaerense. Casas que pueda hacer el albañil del barrio que siga con atención los planos, con materiales comprados en el corralón del barrio.

La entrada a la casa de Chascomús.


Esa es su apuesta: ideas creativas y recursos simples, poner el diseño y su impronta de arquitecto al servicio de ajustar costos y maximizar espacios sin perder de vista el deseo de quienes los habitarán luego, como en el caso de la cabaña de techo de chapa a dos aguas y 30 metros cuadrados levantada en Chascomús a metros de la laguna.

Esa mañana, la que siguió a la de cinco horas en Ezeiza por la posición de la escalera secundaria, le preguntó a Luis Salazar, el experimentado albañil local que construyó esa casa con la ayuda de su hijo, si la vivienda estaba en escuadra.

Luis puso un porcelanato sobre los hilos y comprobó que se formaba un ángulo de 90 grados.
-Sí, está en escuadra -respondió el albañil segundos después.


Una cabaña de 30 m2 en Chascomús

El pedido de un cliente para construir una pequeña casa de fin de semana con un entrepiso cerca de la laguna fue una buena oportunidad para el arquitecto de reinterpretar el arquetipo de la cabaña con techo a dos aguas.

Chascomús: la cabaña de 30 m2 parece emerger de la tierra.


Ravenna imaginó un triángulo que se recostaba sobre el terreno, estructurado con perfiles galvanizados C y placas de fenólico.


La imagen de hermeticidad exterior se transforma al ingresar, tras abrir el cierre de chapa que genera un espacio semicubierto y expansión hacia las vistas, el norte y el fondo del terreno, explica Ravenna. “La chapa es la piel y el abrigo que protege la casa térmicamente, además de ser un material con un mantenimiento casi nulo”, agrega.

La cabaña costó la mitad del valor del m2 cuando fue construida en el 2020. Hoy rondaría los 500 dólares.


La pendiente principal del techo recoge el agua y la deposita en un tanque enterrado que sirve para el riego de la huerta. Dentro de la casa, el agua proviene de un pozo, los desagües cloacales se resuelven con un biodigestor y la calefacción a través de un hogar.

La cabaña se integra al entorno.


Luis y su hijo la construyeron en un año, sin tecnología, pero sin apartarse un centímetro de los planos con información detallada de cada tramo del proceso, el recurso del arquitecto para que la construcción no se detuviera a la espera de su visita, ya que iba a la obra cada 30 ó 45 días.

Información técnica

  • Proyecto y Dirección: Arq. Mariano Ravenna
  • Ubicación: Chascomús – Buenos Aires
  • Colaboración: Arqs. Andrea Anselmo, Guadalupe Herrero, Gustavo Albariño, Julia Cardozo
  • Constructor: Luis Salazar
  • Superficie: 30m2
  • Superficie del terreno: 300 m2
  • Año: 2020
  • Fotografías: Arq. Mariano Ravenna

Tres cubos para una familia ensamblada en La Plata

En este caso el programa a resolver era el pedido de una pareja para construir una casa de fin de semana en La Plata. Se trataba de una familia ensamblada, con hijos de relaciones anteriores y debates del tipo “yo quiero verde, yo quiero azul” sin punto de acuerdo.

La Plata: el proyecto rompe el esquema de caja unifamiliar.

El arquitecto Ravenna no tardó en proponerles un área común y dos privadas, para que se encontraran cuando quisieran. Eligió romper el concepto de caja unifamiliar: así surgió la idea de los tres cubos protegidos por las copas de cuatro fresnos.


Pilotes de hormigón, muros de ladrillo hueco revocados, pisos de alisado de cemento y techos de viguetas con ladrillos de telgopor, son los materiales que utilizaron los albañiles sin la necesidad de batallar contra detalles complejos.

A los habitantes les gustó tanto que decidieron mudarse. Al principio, hasta que vieron las paredes, les costaba entenderla, pero cuando la vieron terminada fue amor a primera vista. Algo parecido le pasó al dueño de la cabaña de Chascomús, que no pasa un fin de semana sin ir para sumergirse en el mundo del jardín y la parrilla y los detalles de la cabaña.

Los habitantes de la casa se encuentran en la zona común cuando lo desean.


En la de La Plata, excepto el espacio de la cocina y el baño, el resto no tienen función prefijada. Pueden ser usados de dormitorio, estar, oficina o sala de juegos, en una casa que desde el exterior genera intimidad sin necesidad de rejas ni alambrados.

Información técnica

  • Proyecto y dirección: Arq. Ravenna Mariano
  • Fecha de finalización: Año 2023
  • Ubicación: La Plata – Buenos Aires
  • Superficie construida: 59m2
  • Superficie del terreno: 300 m2
  • Colaboradoras: Ing. Malena Gómez – Arq. Liubomyr Shkirko
  • Paisajismo: Ana Pessio
  • Construida a través de  un crédito Procrear
  • Fotografía: Mariano Ravenna – Julián Benavidez

Chapadmalal: el «cuarto-mar» y el rol clave del Procrear

Una pareja de profesionales que quería vivir de otra manera, en otro lugar, abierta a nuevas propuestas. Ese fue el punto de partida para desarrollar este proyecto en un terreno ubicado a 200 metros de los acantilados del mar en Chapadmalal, a 25 km de Mar del Plata. antes del boom de esa zona.

Chapadmalal. La casa construida con un crédito a 25 km de Mar del Plata.


El presupuesto era muy limitado y los 400 km con Wilde imposibilitaba una dirección de obra diaria. El desafío era encontrar en esas condiciones una propuesta que diera respuesta al pedido de los clientes, en ese entorno. Y que pudiera resolverse con la mano de obra del lugar y con materiales simples, económicos y de bajo mantenimiento.


Revestimiento de chapa.


El primer punto se plantea en un bloque rectangular, de dos niveles con techo a dos aguas. Podría describirse como el arquetipo de la casa que resuelve el programa básico.

El “cuarto-mar”, se alza como un volumen que le da la intencionalidad a la vivienda.

Pensado como un espacio “sin función” es multifuncional, cuarto de huésped, estudio, estar privado o terraza cerrada, un lugar que permite ver el mar desde una altura privilegiada y que a veces ofrece incluso la visualización de ballenas.


El segundo punto se resuelve con el planteo general de detalles constructivos de muy simple resolución y ejecución.

El revestimiento de chapa, las losas vistas, el entrepiso de losetas de hormigón, las instalaciones exteriores, el cielorraso de fenólico, los pisos de alisado de cemento, son una respuesta a este punto y al pedido del bajo mantenimiento.

Por último, la casa tiene un planteo de autosustentablilidad: solo depende del uso de la electricidad para usos mínimos (iluminación, anafe, lavarropas), y resuelve los demás servicios con un termo solar, agua de pozo y desagües a un biodigestor. La calefacción es a través de una cocina/hogar.

Chapadmalal. Atardecer entre el bosque y el mar en el barrio Santa Elena.


El planteo térmico de una casa aislada y cerca del mar debía ser importante. De ahí los muros perimetrales con ladrillo hueco del 18 revocado y luego la colocación de la chapa acanalada. Entre muro y chapa, una aislación adicional que conforma un tabique de gran aislación térmica.


El prisma que emerge de la tierra en Chascomús, los tres cubos protegidos por los fresnos en La Plata y el cuarto mar de Chapadmalal reflejan el ADN del arquitecto Ravenna: “Yo estoy satisfecho cuando mis clientes se sienten reflejados en la obra que les presento, no porque la construcción sea bella, sino porque pueden afirmar sin dudar que es para ellos y únicamente para ellos”.

Información técnica

  • Proyecto y Dirección: Arq. Mariano Ravenna
  • Fin de obra: Año 2017
  • Ubicación: Chapadmalal – Mar del Plata
  • Superficie construida: 80 m2
  • Asesor estructural: Rolando Bucci
  • Construida a través de un crédito Procrear.
  • Fotografías: Mariano Ravenna y Rodrigo García Vila

Mini bío

Mariano Ravenna, 50 años. Arquitecto recibido en la UNLP (Universidad Nacional de La Plata) Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Cuenta con experiencia en obras de todo tipo y escalas. Desde pequeñas viviendas, hasta obras de grandes dimensiones y complejidades técnicas, como terminales de colectivos, bancos y aeropuertos.

Arquitecto Mariano Ravenna.


Fue premiado en varias oportunidades por sus proyectos particulares y con publicaciones a nivel nacional e internacional.
Contacto: @mariano.ravenna


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