Ante la triste pobreza

Por Carta de lector

Víctor Cordoba Herrero corcoba@telefonica.net
MADRID

El contexto inflacionario, que sufre la ciudadanía de todos los continentes, demanda el refuerzo de las instituciones laborales, especialmente el salario mínimo y la negociación colectiva, lo que requiere un activo diálogo mutuo y permanente, si en verdad queremos avanzar en el cierre de brechas laborales y no retroceder. Lo mismo sucede con la capacidad de ser solidario, esto también nos exige mayor escucha, para saber ayudarse.

Está visto que cuando falta el intercambio de pareceres y todo se mueve en un mercado de intereses, nada se reconstruye ni se libera. Es notorio, que la pobreza más grande radica en este aluvión de incertidumbres que padecemos. Hay una labor prioritaria pendiente de realizar, la de trabajar por lo armónico, antes de que las guerras se globalicen y nos muestren sus garras destructivas, dejándonos sin rastro alguno. Hemos de superar todos estos fanatismos; generadores de contiendas inútiles, que lo único que hacen es que las llagas del hambre y de la pobreza persistan.