(Con)trabajo internacional
Roquense y formado en el IUPA, tras su paso por la Orquesta del Teatro Colón hoy forma parte de una compañía operística en Italia y se perfecciona con grandes maestros de la música.
Yo soy: Camilo Calarco
P- ¿Podrías definir en pocas palabras quién es Camilo Calarco?
R- Un eterno estudiante. También un loquillo que es apasionado de las sensaciones y le gusta hacer travesuras. Me gusta pensar que juego a la vida con un mazo lleno de comodines.
P- ¿Dónde tocás en Italia? ¿Continuás estudiando?
R- Formo parte de la compañía operística EuropaInCanto, que es un proyecto musical que permite acercar el espectáculo operístico a chicos y jóvenes. Este año fue declarado de interés nacional y ahora cuenta con el soporte de la RAI y el Estado italiano. Además continúo mis estudios, realizando un máster en interpretación con quien considero uno de los mayores pedagogos/solistas de mi instrumento: Massimo Giorgi. Con él descubrí el significado de la palabra maestro, y en conjunto trabajamos para perfeccionar mi discurso artístico y humano. Es fundamental mantener una constancia, sobre todo en un ambiente tan competitivo como es Europa. En cualquier caso el único camino factible es prepararse y nutrirse de conocimiento.
P- El Alto Valle, el IUPA, ¿dejaron una marca en tu manera de ver el mundo, de crear?
R- Desde luego que llevo dentro de mi ser a mi ciudad, maestros y amigos. Siempre pienso en los paisajes y personas del Alto Valle y cómo me gustaría algún día devolver todo lo que me ofrecieron. Cuando miro hacia atrás y veo todo el camino recorrido, me honra saber que ese sur es mi punto de partida. Mi arte de creación no existiría sin ese contexto.
P- ¿Cómo fue la experiencia en el Teatro Colón?
R- Pasar por el Colón, sea como estudiante o como profesional, fue un sueño cumplido, y sobre todo un trampolín hacia lo que vendría. Tuve la oportunidad de crecer muchísimo de la mano de grandes directores y colegas. Pero también me abrió los ojos a muchas falencias que tenemos, musicalmente hablando, en nuestro país.
P- ¿Y tomar clases con Francesco Siragusa, contrabajo solista de La Scala de Milán?
R- Siragusa es una persona especial, el percorso duró sólo ocho meses, pero fue superintenso. Gracias a él empece a ver que la música/arte no es sólo pasión o sólo técnica, digamos que la razón debe guiar ese fuego interno, el pulso rítmico del corazón.