Contingencias al poder

La marcha del gobierno, resuelta por actores ajenos y eventualidades.Ministro de viaje en Tel Aviv, en Conferencia de Seguridad.

Por Redacción

RÍO NEGRO

Sus rotaciones son continuas. Hay que apartar el decorado de actos y palabras para quedarse con las acciones concretas. En permanente gira oficial, Weretilneck está dedicado a sellar un acuerdo directo con la ciudadanía, quien más lo atiende desde que llegó casi desnudo al poder.

En su equipo conviven demasiados actores desentendidos. No están o nunca estuvieron en sintonía con el gobernador, que hizo poco o nada para adiestrarlos, más allá de ciertas ideas sueltas.

Un hecho de esta semana alega el absurdo en el gobierno. Las contingencias al poder.

Imprevisible y batallador, ATE volvió a las calles y ocupó edificios públicos. Weretilneck se resistía y ratificó su rechazo a un diálogo con ese gremio, y nadie quiso o pudo encontrar una alternativa de ese estado de las cosas, que no podía perdurar. Una semana después de esa permanencia en Educación apareció el juez Favio Igoldi para traer la solución.

¿Qué hicieron los funcionarios? Poco y nada. Los ministros Mónica Silva y Ricardo Arroyo se dedicaron a las presentaciones en los tribunales. Cualquier recurso podía servir para encontrar, otra vez, un escape o un responsable a esa cuestión de política gremial. Weretilneck minaba todo diálogo con el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar. Nadie -como siempre- se encarga de contradecir su postura, por comodidad o por desapego.

Ansioso en abandonar las ocupaciones, ATE atrajo la atención del obispo Esteban Laxague, pero fue el gobierno quien frustró ese intento de mediación, a pesar de la misiva del prelado al secretario general, Matías Rulli, o su contacto con la ministra Silva.

Después del llamado de Igoldi, Educación sí concedió un marco de negociación (se reunirán mañana) y sólo eso bastó para encarrillar el reclamo. Tan simple. Todo lo hizo el mismo juez al que el gobierno maldice por sus investigaciones, entre ellas, la hoy inofensiva (por la Cámara) causa del pago del seguro de Carlos Soria. Así, el oficialismo debería repensar su estrategia de erosionar al magistrado, pues -hasta él- le arrima reparaciones que la política oficial no acerca.

La Justicia aportó otro protagonista central en el conflicto con ATE: el camarista Guillermo Bustamante. Actuó por pedido del oficialismo y terminó deteriorado. Aceptó un amparo y ordenó al gremio que abandone los edificios, incluso extremó el mandato porque concedió más de lo requerido. Ese trámite -como se preveía- no bastó, porque el gobierno seguía inmovilizado. Insistía sí, ante Bustamante, en que ordenara el desalojo de Educación. El magistrado entendió que su servicio estaba cumplido.

Otro resultado de la eventualidad. Weretilneck no pensó en Gastón Pérez Estevan para Seguridad cuando Oscar Albrieu se fue en julio del ministerio. Valoró otras opciones, que no prosperaron, y priorizó mantener la vacante, bajo la supervisión del ministro Luis Di Giacomo. Ese diseño no fue posible más tiempo. Pérez Estevan -como Albrieu en su momento- debe agradecer su ascenso a Di Giacomo. Aquel es ministro porque éste se ausentó del país y no podían quedar ambas carteras -Seguridad y Gobierno- sin mandos. Di Giacomo partió en misión a Tel Aviv por una conferencia internacional de una semana. Un dato disonante. La temática: la “seguridad interna”, en la que el participante rionegrino ya no tiene nada que ver.

También, el miércoles, la Justicia cerró otro problema de la política. En este caso, el embate contra el nombramiento de Haroldo Lebed por su falta de residencia en Río Negro, cuya inconstitucionalidad planteó Bautista Mendioroz. Ese logro tampoco fue festejado en el país. Lebed está en el exterior de vacaciones. Llegó con un importante halo por su pericia, pero hoy sorprende por el inexistente perfil adoptado, más allá de los períodos afectados por una dolencia.

Además, esta semana el secretario Orlando Troncoso blanqueó su prioridad. Abandonó su misión en Trabajo para ocuparse exclusivamente de la conducción de su gremio. Sobrarían ejemplos de los funcionarios ocupados en planes diferentes a las primacías de Weretilneck. Por eso, el gobernador parece -cada vez más- resignado a afrontar el proceso electoral con un grupo de íntimos. Allí el legislador Facundo López se mueve como virtual jefe de Gabinete.

La original ilusión de Weretilneck en Arroyo está destrozada. Pensó en su aporte en Desarrollo Social y también en sus relaciones para concretar alianzas entre justicialistas y otros. El ministro no lo ha logrado y, por el contrario, acumuló censuras, incluso cercanas al mandatario. Se concentran en la carencia de planes sociales. Está preocupado y dedicado a adoctrinar al ministro, que seguirá porque le valora su renunciamiento a la banca.

También se sumergió en la reactivación de las obras públicas y garantizar disponibilidad en la campaña. En ese plan está Alejandro Echarren, pues el ministro Guillermo Gesualdo está compenetrado con la renegociación petrolera.

Tiene una buena ponderación técnica de Mariana Giachino en Turismo. Pero Fabián Zgaib y Alejandro Palmieri son los ministros que hoy más valora. El primero arrastra y dispone aún en Salud del crédito por su paso en el Ipross. El segundo logró estabilidad por su fidelidad. Vale admitir que logró previsibilidad financiera y salarial pero, más allá de eso, Economía no avanzó en temáticas estructurales, como concretar jubilaciones con sus aportes regularizados (ley 4640), la revisión de las erogaciones y, entre otras, el prometido control de las inasistencias al personal (Palmieri no logró que su Secretaría de la Función Pública lo acompañe en la instalación de relojes sofisticados).

Pese a las limitaciones, Weretilneck goza del dispositivo del Estado y, con eso, sale al armado de un Frente, comenzando con fuerzas vecinales. Propuso la conformación de un partido en Bariloche al concejal Carlos Valeri (del Frente Grande intervenido), mientras que el radical Lucas Pica ofrece el suyo en Cipolletti. Monitorea el embrionario movimiento de Roca que promueve el arista Mario Álvarez, distanciado de la senadora Magdalena Odarda. ¿Está desechado el preacuerdo de Weretilneck con Arriaga? Agoniza. “Julio va y viene”, se queja, pero no desecha esa opción. Pero Arriaga reniega de los desplantes -como la foto del gobernador con Pica- y enfiló, nuevamente, en otra dirección. El miércoles el exdiputado se juntó con el senador Miguel Pichetto y, después, acompañado por el legislador Matías Gómez Ricca, almorzó con el principal constructor en el Pro, Emilio Monzó. Reparó promesas para creer en un proyecto conjunto.

Tiempos de edificación política, entonces proliferan las encuestas. El Frente para la Victoria permanece en un estado pasivo, salvo la incursión y respaldo en Bariloche de Daniel Scioli a la candidatura de Pichetto. La actividad está planchada. No se habla de convocar al nuevo Congreso, cuyo primer llamado se suspendió. Tarde o temprano el justicialismo deberá debatir sobre cómo prepararse para el 2015 y precisar qué será de los peronistas ligados al gobernador del Frente Renovador.

El senador difundió medidos datos de un sondeo de Poliarquia, que le otorga un 36% de “intención de voto a la gobernación”, con un 19% de Weretilneck y un 18% de Odarda. No se distribuyó el resultado del escenario con Martín Soria.

Weretilneck tiene sus anotaciones. El último dossier de Eco Consultores: 26% en favor del gobernador; 24% de Pichetto; 19% de Soria, y 11% de Odarda. Además, recibió un reporte de Ricardo Vignoni, con más ciudades del Alto Valle, que ubica a Weretilneck con 24%, Soria tiene 23%, Pichetto logra 18% y Odarda cae al 8%.

Dos coincidencias de las muestras. Primera, el alto nivel de indecisos, del 27 al 35%. Segundo, no figuran candidatos radicales en las proyecciones. La dirigencia de la UCR se niega a ese futuro y procurará cualquier camino para terciar en el proceso del 2015. Hoy el partido elegirá sus autoridades, delimitando itinerarios y partícipes en su nombre. Será un primer destino tortuoso. La realidad siempre aterriza.

Adrián Pecollo – adrianpecollo@rionegro.com.ar