“Las Escaleras de Luli”, de las aulas a los festivales internacionales

La película fue realizada por estudiantes, docentes y miembros de la comunidad educativa de los colegios Instituto Milenio Villa Allende y Nuevo Milenio de Unquillo, a través de la Fundación Josefina Valli de Risso. En agosto llega a las salas INCAA.

Por Rosana Rins

Luli emprende un viaje fantástico mientras intenta cumplir con una tarea escolar. (FOTO: Gentileza)

Pocas veces una producción nacida dentro de una comunidad educativa consigue cruzar la frontera de las aulas para abrirse camino en el circuito internacional de cine. Eso fue lo que ocurrió con “Las escaleras de Luli”, un largometraje cordobés que, tras cosechar premios en distintos festivales internacionales, llega a las salas comerciales de Argentina con una historia que pone en primer plano la salud mental, la memoria y los vínculos familiares desde una mirada sensible atravesada por el realismo mágico.

Se trata de un relato pequeño en su origen, pero enorme en la manera de interpelar al espectador. Se proyectará del 6 al 12 de agosto, con funciones a las 19.15, en la Sala 2 del Cine Gaumont (Espacio INCAA), ubicado en avenida Rivadavia 1.635 de la ciudad de Buenos Aires.

Lejos de las grandes producciones de la industria, la película fue impulsada por la Fundación Josefina Valli de Risso a través de los colegios Instituto Milenio Villa Allende y Nuevo Milenio de Unquillo. Durante casi tres años, más de 200 estudiantes, docentes, familias y profesionales participaron del proyecto, convirtiendo el rodaje en una experiencia colectiva que terminó superando todas las expectativas.

La filmación se realizó íntegramente en distintos escenarios de la provincia de Córdoba. Más de treinta locaciones de Sierras Chicas sirvieron de escenario para construir un universo donde la fantasía convive con la realidad y los recuerdos. El trabajo demandó un año de rodaje y una extensa etapa de preproducción que incluyó la creación de escenografías, vestuario y una cuidada puesta en escena.

La protagonista es María del Mar Manrique, quien interpreta a Luli, una niña que emprende un viaje fantástico mientras intenta cumplir una tarea escolar.

Lo que comienza como una aventura infantil termina convirtiéndose en un recorrido profundamente humano sobre la memoria, el paso del tiempo y las personas que permanecen en nuestros recuerdos. El elenco se completa con actores y protagonistas secundarios surgidos de la propia comunidad educativa, reforzando el espíritu colaborativo del proyecto.

Dirigida por Cristian Salas, “Las escaleras de Luli” utiliza elementos propios del realismo mágico para acercarse a una problemática tan compleja como las enfermedades neurodegenerativas y la salud mental. Sin caer en golpes bajos, la historia invita al espectador a reflexionar sobre el deterioro de la memoria, la identidad y el valor de los afectos, combinando emoción, fantasía y una fuerte impronta visual.

El reconocimiento internacional llegó antes que el estreno comercial. La película fue distinguida en diversos festivales de cine independiente, donde recibió premios por su realización, su propuesta artística y su capacidad para abordar un tema universal desde una producción independiente nacida en el ámbito educativo.

Fue distinguida con el premio al Mejor Largometraje en el Festival Internazionale d’Arte Cinematografica di Chia, en Italia, y en el Festival Internacional LP de Roma. Además, recibió los galardones a Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Actriz, Mejor Dirección de Fotografía, Mejor Diseño Sonoro y Mejor Diálogo en el Rani Durgavati International Film Festival de India, así como el Premio de la Prensa en el Festival Internacional de Cine Amur Autumn, en Rusia. También integró la selección oficial de certámenes en Colombia, Nicaragua, Perú y Bulgaria.

Un director, un nombre

Cristian Salas es el guionista y director de “Las escaleras de Luli” y desde hace años desarrolla proyectos audiovisuales junto a estudiantes de la Fundación Josefina Valli de Risso. Su trabajo combina formación artística, participación comunitaria y cine independiente.

Antes de este largometraje dirigió “Sangre de Fierro” (2019), además de varios cortometrajes y producciones audiovisuales escolares que obtuvieron reconocimientos en festivales nacionales e internacionales. Entre ellos sobresale “Gino”, un corto premiado en Italia que marcó el crecimiento del proyecto audiovisual impulsado desde la institución.

Según contó el propio realizador, la idea de «Las escaleras de Luli» nació a partir de experiencias personales vinculadas al deterioro cognitivo de personas cercanas. Esa vivencia lo llevó a escribir una historia donde la fantasía funciona como una puerta de entrada para reflexionar sobre la memoria, la salud mental y los vínculos humanos.

La película en números

  • Demandó 3 años de producción.

    – Más de 200 personas estuvieron involucradas en el proyecto.

    – Se utilizaron más de 30 locaciones en la provincia de Córdoba.

    – Demando 1 año de rodaje.

    – Fue premiada en seis festivales internacionales.

    – La producción estuvo a cargo de la Fundación Josefina Valli de Risso.

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