Los miserables, la obra neuquina que se aplaude de pie

Cuarenta artistas de la región presentarán una versión de una de las joyas de la literatura universal, escrita por Víctor Hugo en 1862, La pieza se presentará el 7 y el 14 de noviembre, a las 20, en el Centro Cultural Desafíos, ubicado en Brentana 46.

Por Rosana Rins

Una de las grandes obras de Víctor Hugo en Neuquén. (FOTOS: Gentileza Desafíos)

Una de las grandes obras de Víctor Hugo en Neuquén. (FOTOS: Gentileza Desafíos)

Hay historias que atraviesan generaciones porque, aunque transcurran en otro tiempo y en otro lugar, siguen hablando de problemas profundamente actuales. La injusticia, la pobreza, la desigualdad, el amor, la solidaridad y la posibilidad de cambiar el propio destino son algunos de los temas que hacen de “Los Miserables” una obra que conserva su fuerza casi dos siglos después de su publicación.

En Neuquén, esa historia vuelve a cobrar vida de la mano del Centro Cultural Desafíos, que prepara una nueva temporada de “Los Miserables: La rebelión”, una producción de teatro musical que combina actuación, canto y danza y que tendrá cerca de 40 artistas en escena.

La propuesta regresa al escenario del Centro Cultural Desafíos con una puesta renovada respecto de la versión presentada en 2023. Luego de sus dos primeras funciones a mediados de octubre a sala llena, la pieza regresará el 7 y el 14 de noviembre al Centro Cultural ubicado en calle Brentana 46 de la capital neuquina.

Hay nuevas escenas, modificaciones en el vestuario y una escenografía que también fue transformada para profundizar el recorrido visual de la historia. De eso se trata la vida creativa dentro de ese teatro. Vienen de presentar grandes clásicos como Los Grimm, Drácula, Billy Elliot y Cuasimodo y muchas más que podrían ser mencionadas. Pero ahora lo que nos ocupa es Los miserables.

Siempre hay una razón para encarar proyectos de estas dimensiones en todas las aristas que conlleva embarcarse en una producción de estos niveles. La directora de Los Miserables, Evelyn Jenkins, contó por qué asumió la hazaña de subir a escena este clásivo de Víctor Hugo: «porque contaba con un elenco que estaba a la altura de hacer esta obra».

«Yo cuando elijo los musicales para trabajar cada año se toma en cuenta el elenco que tenés, la gente que tenés. A veces tenés almnos más preparados vocalmente para este tipo de obras que conllevan mucha preparación y otras veces tenes elencos que están para un teatro de texto como Los Grimm. Yo no me pongo a encarar proyectos sin contar con la cúpula que son los protagonistas ya definidos. Este año teníamos un elenco muy preparado desde lo vocal y nos dimos el gusto de volver con Los Miserables», agregó.

El elenco reúne a 40 personas de entre los 11 o 12 años hasta más de 50 años, entre actores, cantantes y bailarines. A los intérpretes que ya participaron de la producción se sumaron nuevas incorporaciones, en un proceso que incluyó un taller de montaje destinado a personas que no formaban parte de la academia. Allí se trabajó sobre la construcción de personajes, la preparación vocal y el manejo escénico.

Una historia que sigue interpelando

Publicada por el escritor francés Víctor Hugo en 1862, “Los Miserables” es una de las grandes novelas de la literatura universal. Su trama transcurre en la Francia del siglo XIX y construye un entramado de historias individuales atravesadas por las profundas desigualdades sociales de la época.

En el centro aparece Jean Valjean, un hombre que pasó años en prisión por robar un pan y que, después de recuperar la libertad, intenta reconstruir su vida. Sin embargo, el estigma de haber sido condenado lo persigue y le impide encontrar un lugar en la sociedad. Su encuentro con un obispo que le ofrece una segunda oportunidad modifica el rumbo de su historia y lo enfrenta a una decisión: reproducir la violencia que recibió o elegir otro camino.

A su alrededor se despliegan otros personajes igualmente complejos. Fantine, una mujer empujada a la pobreza y la explotación para sostener a su hija Cosette; Javert, el inspector que convierte la persecución de Valjean en una cuestión de principios; y los jóvenes revolucionarios que sueñan con transformar una sociedad que los excluye.

El musical, con música de Claude-Michel Schönberg y letras de Alain Boublil, Jean-Marc Natel y Herbert Kretzmer en su versión en inglés, llevó esa historia al escenario a partir de 1980, primero en París y luego en Londres, donde se estrenó la producción en inglés en 1985.

La adaptación convirtió la novela en un espectáculo de enorme intensidad dramática y musical. Las canciones, los coros y las escenas colectivas acompañan una historia en la que las luchas personales se encuentran con los conflictos sociales y políticos.

En la versión de Desafíos, ese universo se reconstruye desde una producción local que busca recuperar, además del despliegue escénico, el sentido humano de la obra: la empatía, la solidaridad, la unión y el reconocimiento del otro.

En la mirada de su directora, esta obra no pierde vigencia a través de los años. «Es una obra que tiene una temática muy fuerte. Todos los sentimientos, las ideas y las emociones que atraviesan la obra terminan siendo my actuales, que en algún punto nos atraviesan a todos y ese es otro motivo por el cual elegís la obra. No es una pieza que pasa liviana, te vas del teatro y te la llevas en la piel, y vas pensando cosas, te vas conmovido. Eso también lo buscamos, generar algo más en el público», agregó Jenkins.

Una producción que involucra a todo un equipo

El desafío de llevar “Los Miserables” al escenario no termina en la interpretación. La puesta necesita construir distintos espacios y momentos de la historia, acompañar los cambios de clima dramático y sostener una estructura en la que conviven personajes, solistas, coro y ensamble. El trabajo previo de todos fue intenso, largas horas de ensayo, estudio en sus casas y en dos meses y medio ya estuvo lista para levantar el telón.

Y el detrás de escena en cada función revela que la labor también es intensa durante las funciones. La obra tiene muchos cambios de escenografía y son los actores, cantantes y bailarines los que se encargan de trasladar las grandes estructuras en cuestión de segundos. Y asi el público pasa de un puente en el río a un masson en un instante y el artista, cantó, bajó, cambió una estrutuctura, bajó, respiró y volvió a escena.

La producción incorpora escenografía móvil, utilería, vestuario, iluminación y sonido especialmente trabajados. También utiliza micrófonos individuales para los personajes, además de sonido e iluminación en vivo «que es lo que termina de vestir a los pesonajes», asaeguró Evelyn.

Las coreografías y las escenas grupales tienen un papel central en el desarrollo del espectáculo. No se trata solamente de acompañar musicalmente la historia, sino de construir con los cuerpos y las voces la dimensión colectiva de una sociedad atravesada por la desigualdad y la rebelión.

En esta nueva etapa participan artistas que ya habían formado parte de la versión anterior y otros que se incorporaron a través del taller de montaje. Para algunos, el regreso significa reencontrarse con personajes y escenas conocidas; para otros, representa la oportunidad de asumir nuevos desafíos sobre un escenario.

Y el público puede contribuir a todo eso

Si bien los personajes ya son carne en cada uno de los artistas y las letras de cada escena están aprendidas a la perfección, hay un trabajo que se realiza minutos antes de sallir a escena que para que resulte, requiere del compromiso del público.

Luego de la pasada final, de chequear luces, sonido, escenografía y de pasar por vestuario y maquillaje y de realizar un precalentamiento necesario,van preparando su voz (sobre todo) para que a las 20 en punto empiece a sonar fuerte y clara.

La obra comienza puntualmente y desde Desafíos solicitan al público puntualidad porque para «un artista no es lo mismo precalentar su voz para las 20 que tener que salir a las 20.20», aseguró la directora. Es que ese instrumento hay que afinarlo y sobre todo cuidarlo porque sonará durante tres horas.

Es por eso que se recomienda que los asistentes compren sus entradas con anticipación en el Centro Cultural y asistan con tiempo suficiente para ingresar tranquilamente. Los ticket están disponibles en Brentana 46.


Hay historias que atraviesan generaciones porque, aunque transcurran en otro tiempo y en otro lugar, siguen hablando de problemas profundamente actuales. La injusticia, la pobreza, la desigualdad, el amor, la solidaridad y la posibilidad de cambiar el propio destino son algunos de los temas que hacen de “Los Miserables” una obra que conserva su fuerza casi dos siglos después de su publicación.

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