Néstor Confalonieri en el MNBA Neuquén: el largo camino del escultor

El artista nacido, criado y formado en Roca expone su obra en el Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén. Luego de un prolífico recorrido de más de veinte años de trabajo, su obra logra un merecido reconocimiento que abre una nueva etapa. 

Néstor Confalonieri junto a una de sus obras talladas en granito (Foto: Andrés Maripe)

En su casa de Stefenelli adentro, el escultor Néstor Confalonieri exhibe su obra a cielo abierto. Decenas de ellas, desparramadas en todo el frente, conviven por fuera de toda curaduría. O sí. Quizás el modo en que están dispuestas responda a cierto azar curatorial de su autor. Las hay de madera, pero también de mármol, de granito y travertino, de alabastro e incluso alguna que otra pequeña pieza hecha del célebre mármol de Carrara. Todas se destacan por el trabajo preciosista de las manos del artista. Pero las de madera llaman particularmente la atención. Dispersas, se combinan entre las que ya están terminadas, con las que están a medio hacer y la forma original del tronco aún se deja ver y los troncos que esperan su turno. Es extraño e imposible no imaginar que la obra está allí oculta a la espera del artista. Que ese rostro tallado no haya estado allí siempre. Mientras, otro a medio tallar, espera su final de obra. “Las esculturas nacen rápido, pero crecen lento”, se excusará entre risas el artista. 

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Néstor Confalonieri, escultor, dibujante y profesor de arte nacido, criado y formado en Roca, llegó al Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén, luego de más de veinte años de trayectoria, con viajes, simposios, muestras y premios en la región, el país y el exterior. Parte de su obra se expone en el hall principal de uno de los espacios más importantes del interior del país. Inaugurada a fines de abril, “Insuflar la materia” reúne esculturas, dibujos y objetos que dan cuenta su recorrido artístico. Curada por Santiago Vargas la muestra es, sobre todo, un merecido reconocimiento al trabajo de Confalonieri. Antes, hubo cosas que hacer y que (re)pensar. 

Néstor Confalonieri frente a su casa en Stefenelli, una especie de galería a cielo abierto con obras terminadas y por terminar. (Fotos: Andrés Maripe)

                        
 

“Hay mucho dibujito acá”. La observación sorprendió a Confalonieri. Al curador de la muestra y a la directora del MNBA Neuquén, Natalia Michelini, cuando a fines del año pasado, por fin visitaron su casa taller para ver de qué iba su obra escultórica, les llamó particularmente la atención las ilustraciones del artista. “No era la idea”, reconoce Confalonieri en un momento del diálogo con Río Negro. Su idea era montar en el MNBA Neuquén la muestra “Esperando el milagro”, que el año pasado había expuesto en el Campus de la Sede Atlántica de la Universidad Nacional de Río Negro. Era lo que de toda su obra le interesaba llevar al museo nacional emplazado en el corazón de la capital neuquina. Cinco obras figurativas y otras tres de características más bien abstractas, todas ellas talladas en madera, salvo la flor, que era de hierro. Los curadores, en cambio, tenían otros planes para con Confalonieri y su obra. Comenzaba así un recorrido intenso por su propio trabajo que lo llevo incluso a (re)pensarse como artista.

Néstor Confalonieri durante la inauguración de la muestra «Insuflar la materia», en el MNBA Neuquén.

“Yo pensé que íbamos a llevar la muestra que habíamos presentado en Viedma. Y siendo sincero, en un momento digo, me faltan obras, tengo pocas cosas. O tengo pocas cosas chicas para llevar. Me parecía que la escala era pequeña para el MNBA”, confiesa. 

 En cuanto a los dibujos, Confalonieri cree que “un poco los descubrieron acá porque, en principio habían venido a ver la obra del escultor y no la del dibujante”. No hay dibujos nuevos en su obra. El más viejo tiene veinte años. Otros tienen entre dos y siete años. “Hay arios que yo no los reconozco. Digo, esto no lo mostraría más. Pero creo que la curación de la muestra tiene que ver con eso, con evidenciar o valorizar ese proceso creativo”. Una especie de retrospectiva sin serlo del todo. “El cruce entre los dibujos y la obra escultórica fue lo que a mí me resultaba difícil de ver en un primer momento. ¿Cómo se puede relacionar esto? Me sorprendió esa lectura que hicieron. No la tenía. Y yo creo que ahí está, y debo reconocer, el valor y la capacidad del que hace esto, el curador, que puede ver unidad y puede encontrar coherencia en eso que para mí en un momento era más bien ecléctico, eran etapas distintas”, reconoce. 

La imponente escultura de más de dos metros esculpida en mármol de Carrara que Néstor Confalonieri creó en Ecuador.

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Pasó algo el año pasado que movilizó la obra de Confalonieri. Hubo viajes, hubo obra. “El año pasado tuve la posibilidad de ir a Italia y a Ecuador. Hacer escultura, ¿no? Y me pesaba un poco no tener encuentros fuera de Argentina. A partir de un encuentro que hice acá y de la coordinación de un seminario me escriben y me invitan a un encuentro en Italia y bueno, fue todo un periplo, pero se dio. Tiene repercusión. Porque también estuve en Ecuador, ahí estuve un mes. O sea, lo de Italia tuvo repercusión. Lo de Italia y lo de Ecuador, estar ahí tallando mármol de Carrara de más de dos metros. De alguna manera funcionó como una vidriera, creo”.

Andrés Confalonieri en Italia, en 2025.

Aquel periplo como lo llama Confalonieri fue el principio de algo que sentía que su obra necesitaba y era legitimación. “Yo generaba obra, pero sentía que le faltaba algo al recorrido. Creo que parte de incapacidades o de torpezas propias también”, se sincera. Luego de Viedma, Italia y Ecuador aparece finalmente el interés del MNBA Neuquén. Pero su tuvo que poner a trabajar en su obra, tenía que saber qué tenía y cómo mostrársela a la institución para que esta se interese en ella. Un circuito que hasta entonces Confalonieri no tenía muy claro cómo darle forma.

Ese fue uno de lo tantos aprendizajes. Finalmente, “Insuflar la materia” quedó conformada por ocho esculturas y unos veintidós dibujos habrá unos 22. “Si vos contás pieza por pieza serán unas treinta obras”. Después, hay una vitrina donde Confalonieri un dibujo directamente sobre la base. “Ahí mostramos algunos catálogos, algunas credenciales, fotos de la experiencia de simposios que dan cuenta de mi recorrido artístico más allá de las obras”. 

«Insuflar la materia», la muestra de Néstor Confalonieri en el MNBA Neuquén.

P: Y entonces, ¿qué conclusión sacás de lo que terminó siendo esa aspiración de mostrar tu obra en el MNBA Neuquén?

R: Es un acicate, diría un amigo. (risas) Creo que es un cambio de responsabilidad también A partir de ahora, por un lado, el resguardo y el trato hacia mi propia obra, ¿no? Que puedo ser autodestructivo o… No soy tan prolífico, pero en ciertas facilidades las descuido, ¿no? Diciendo, ah, la hago de vuelta, la erré y lo hago otra vez. Y ahí creo que yo tengo que ser un poco más consciente de cada pieza que uno va gestando y darle el lugar que merece tener, ¿no?

Y por el otro, las ganas de hacer y de mostrar en otros lugares y de otra manera. Ya sea en los campos virtuales, organizar y hacer una muestra sostenida y después, bueno, llevar la obra, que creo que merece verse. A la vez me pasa lo que creo que a la mayoría de la gente que labura con el arte, con las imágenes, necesita… Ya está, digo, necesito estar acobachado y haciendo y pensando algo nuevo o algo que me guste para sentirme bien y para generar nuevas cosas. Es como un cierre, de alguna manera. Es una apertura hacia otros lados y a la vez un cierre de un tiempo grande de esfuerzo. De cómo venían haciendo las cosas y de un aprendizaje o de una forma y tipo de producción. 

La Mona Lisa en modo Confalonieri. El artista roquense creó la obra en el MNBA Neuquén.

P: ¿EL MNBA Neuquén es el espacio más importante en el que expusiste?

R: Creo que sí. 

P: ¿Y qué repercusión tuviste a partir de estar ah?

R: En este caso no apareció la novedad. Como diciendo “uy, vi tu obra ahí, quiero conocerte”. Eso no pasó. Sí me pasó que además de los amigos, que los amigos un poco porque a uno lo quieren, me felicitan, me saluda alguno que otro que no me quiere… o no me quería. “Oh, qué bien Néstor», qué se yo”.  

P: Ahora venís no?…

R: Sí, ahora venís. Eso estuvo bueno también. (risas) 


Biografía de artista: quién es Néstor Confalonieri

Andrés Confalonieri y su obra escultórica. (Foto: Andrés Maripe)

Néstor Javier Confalonieri es escultor, dibujante y profesor de arte, egresado del Instituto Nacional Superior de Artes (2003-2008 – INSA, hoy IUPA). Se especializa en la talla directa de madera y piedra (mármol, travertino, granito, alabastro), con experiencia en resina, cemento y modelado en arcilla. En dibujo domina técnicas tradicionales como carbonilla, lápiz, sanguina y tintas.  

Con más de 20 años de trayectoria, ha participado en 30 simposios, encuentros y competencias de escultura desde el año 2006. Comenzó a destacarse desde que era estudiante, cuando obtuvo una mención especial en el Premio Desafío en la Bienal Internacional de Escultura del Chaco 2006; más adelante recibió el tercer premio en el Concurso Nacional de dicho evento (2010).   

Su distinción más importante fue el primer premio en la III Bienal Internacional de Esculturas de San Jerónimo del Sauce, Santa Fe (2022).   

En el ámbito internacional se destacó por su labor en el Festival Magia del Legno en Sutrio, Italia (2025) y en el Simposio Monumental de Escultores ULEAM en Manta, Ecuador (2025), donde fue el único escultor argentino seleccionado entre 23 participantes.   

Respecto a su actividad expositiva en salas de arte, ha presentado su obra en diversas muestras individuales y colectivas en las provincias de Río Negro, Buenos Aires y Neuquén. La exposición “Insuflar la materia” realizada en 2026 en el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén (MNBA) constituye su muestra más relevante.  

Sus obras, realizadas en piedra, madera y cemento integran el patrimonio público y se encuentran emplazadas en diversas provincias de Argentina -Río Negro, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Córdoba, Santa Fe, Neuquén y San Luis- así como en Chile (Frutillar), Italia (Sutrio) y Ecuador (Manta).   

En el ámbito de los salones oficiales, fue distinguido con el primer premio adquisición en escultura en el Salón Provincial de Artes Visuales de Río Negro en los años 2013 y 2014.   


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