Dejar de ser sordo ya no es un milagro en el hospital de Bariloche
En lo que va del año en el Ramón Carrillo se realizaron diez intervenciones de oído de alta complejidad, incluso implantes cocleares. “Para operar necesitamos microscopios y el hospital tiene muy buenos equipos”, dijo el cirujano otorrinolaringólogo Arturo Ceraci.
Un paciente, como tantos otros, llega porque ya no logra escuchar con sus audífonos. Poco a poco, casi sin darse cuenta, fue perdiendo sociabilidad y ya casi no se comunica con su entorno.
En otro caso, un estudio confirmó la sospecha de dos padres y reveló que un niño de muy corta edad no escucha, lo que terminó complicando también la adquisición del lenguaje oral.
En el hospital Ramón Carrillo de Bariloche ya se realizaron diez operaciones de oído de alta complejidad en lo que va del año. Y es la única institución pública de la provincia que comenzó a realizar implantes cocleares, un dispositivo electrónico diseñado para personas con pérdida auditiva grave.
La audición es muy importante para el cerebro, previene la pérdida de memoria y la aparición de la enfermedad de Alzheimer”.
Arturo Ceraci, cirujano otorrinolaringólogo de Bariloche.
Si bien este tipo de intervenciones se realizan desde hace tiempo en el ámbito privado, no existía el acceso en el sistema público. En el caso de Bariloche, los implantes son provistos por el gobierno nacional y en menor proporción, también por la provincia.
Todo comenzó tiempo atrás cuando el cirujano otorrinolaringólogo Arturo Ceraci comenzó a realizar algunas cirugías ad honorem en el hospital. Las intervenciones fueron sumándose incluso en el hospital de El Bolsón, donde una niña de dos años con hipoacusia neurosensorial bilateral profunda (sordera en ambos oídos) recibió un implante coclear.
“Una vez activado, el cerebro comienza la experiencia auditiva por primera vez. La primera reacción muchas veces es de sorpresa y llanto, como también lo fue en este caso”, recordó la fonoaudióloga Carolina Solari. Aseguró que el dispositivo, junto con una terapia auditiva verbal, le permitió a la niña escuchar cada vez mejor y desarrollar el lenguaje.
A partir de este año, Ceraci es el responsable de llevar las intervenciones quirúrgicas en el Ramón Carrillo.
Magnitud
- 630
- millones de personas con problemas de sordera habrá, según la Organización Mundial de la Salud, en 2030.
“Este año fui nombrado en el hospital y empezamos a realizar varios tipos de operaciones para el tratamiento de la sordera en general. Recién estamos arrancando pero ya tenemos muchos pacientes con patologías y más gente va apareciendo”, resaltó Ceraci, que hizo hincapié en el amplio abanico de tratamientos para las hipoacusias.
Las consultas abarcan desde gente que no escucha nada hasta personas con supuración de oídos por tumores u otras enfermedades. “No todo hipoacúsico está sordo y no escucha nada de nada. Hay mucha gente que necesita una muleta. Hay un montón de ayudas auditivas que van desde un audífono hasta un implante coclear. Inclusive hay implantes que se hacen en el sistema nervioso central”, detalló Ceraci.
Algunos niños incluso nacen con disgenesias auditivas, una alteración en la forma del oído que hace que la persona presente un oído anatómicamente anormal. “Esos casos también se pueden operar y reciben cierta ayuda auditiva que no necesariamente es un audífono”, precisó.
Hoy la ley nacional exige que se hagan controles de otoemisiones a los niños recién nacidos aunque esto no quiere decir que más adelante puedan contraer hipoacusia.
Todos los pasos antes de la intervención
En un primer momento, se evalúa el paciente con problemas de sordera y se determina si la solución puede ser quirúrgica.
“Prácticamente estamos reemplazando un órgano humano. No es nada fácil. Primero hay que ver si un paciente califica como candidato para una operación, como el implante coclear. Si califica, se hacen otros estudios médicos y psicológicos. Luego de la cirugía y luego, se espera un mes hasta que cicatrice. Recién ahí, se activa el implante: se conecta la parte externa con la interna implantada en el hueso temporal y se empiezan a recibir los sonidos desde el exterior. “El trabajo de las fonoaudiólogas es colosal y es muy importante en casos de niños que no han adquirido el lenguaje”, indicó.
No todos los casos son necesariamente quirúrgicos
Un implante coclear es un dispositivo electrónico que toma las señales acústicas y las digitaliza. Las transmite a través de ondas de radiofrecuencia al dispositivo implantado que decodifica la señal y la entrega al nervio auditivo por un haz de electrodos como señal eléctrica. Consta de dos partes, una externa que es similar a un audífono y otra interna que es la que se coloca quirúrgicamente debajo del cuero cabelludo y en el interior de la cóclea. Su objetivo es lograr un By Pass de la misma, que en estos casos dejo de funcionar y así reemplazarla.
El oído, tanto sus partes externas, la membrana del tímpano y huesecillos, como la cóclea, son los receptores y transformadores de las ondas sonoras. Esa señal llega por distintas estaciones neuronales de relevo hasta la zona del cerebro encargada de diagramar el lenguaje oral y el pensamiento.