A los 60 años, un nadador de Choele Choel va por el desafío de su vida: cruzar a nado el Río de la Plata

Leonardo Migone se prepara para unir Colonia del Sacramento con Punta Lara, en diciembre. Quiere completar los 42 kilómetros del cruce oficial, convertirse en el tercer patagónico en hacerlo y ser el segundo argentino de su edad en lograrlo.

Leo Migone, el experimentado nadador choelense, se prepara para el desafío máximo de las aguas abiertas: cruzar el Río de la Plata desde Colonia (Uruguay) hasta Punta Lara (Argentina).

Cuando el choelense Leonardo Migone se lance al agua desde Colonia, Uruguay, con destino a Punta Lara, Argentina, tendrá un único objetivo: completar los 42 kilómetros del cruce más emblemático de la natación argentina y convertirse en el tercer nadador patagónico en lograrlo.

A punto de cumplir los 60 años, y con la mira puesta en diciembre, Migone se prepara para el desafío más exigente de su vida deportiva. Si lo consigue además, será el segundo argentino en completar el Cruce Oficial del Río de la Plata para nadadores de su edad, una marca reservada para un puñado de atletas. A lo largo de los tiempos sólo 45 nadadores consiguieron la certificación oficial de una travesía que muchos intentaron, pero pocos terminaron.

“Quiero cerrar mi carrera con este desafío y demostrar que nunca es tarde para perseguir un sueño”, resume. Hasta el momento la barilochense Mayte Puca y el santacruceño Matías Díaz, son los únicos nadadores patagónicos que pudieron concretar el cruce.


Una vida en el agua


La historia de Migone comenzó mucho antes de pensar en aguas abiertas. Creció prácticamente dentro de la pileta del club Sportsman de Choele Choel, inaugurada en 1980, cuando el profesor Abel González armó el primer equipo de natación de la ciudad. Mientras otros clubes entrenaban todo el año en piscinas climatizadas, Sportsman apenas podía utilizar su pileta durante los meses de verano. Aun así, aquella generación sembró una pasión que nunca desapareció.

Aunque el estudio, el trabajo y la familia lo alejaron por un tiempo de la competencia, en 2008 volvió a entrenar. Dos años más tarde descubrió las aguas abiertas y encontró el escenario donde realmente quería estar.

Primero llegaron los cruces en los lagos de la cordillera: Nahuel Huapi, Lácar, Nonthué, Moreno, Espejo. Eran pruebas de tres o cuatro kilómetros que, con el tiempo, comenzaron a multiplicarse y a crecer en distancia. “Me enamoré de esta disciplina desde el primer momento”, recuerda.


Su evolución fue tan paciente como constante. Fue sumando distancias en distintas pruebas, para llegar hasta los 21 kilómetros, como el exigente Desafío del Lago Puelo, donde incluso mejoró una hora su tiempo entre la edición del año pasado edición y la del 2026, en marzo.

El gran salto llegó en noviembre de 2025, cuando completó la versión para aficionados de la histórica Santa Fe-Coronda: 47 kilómetros en ocho horas y media, una experiencia que terminó de convencerlo de que estaba listo para pensar en algo todavía mayor.

Ahora el objetivo es otro


Cruzar el Río de la Plata demanda cerca de 16 horas continuas de nado, el límite establecido por Prefectura para este tipo de travesías. No se trata únicamente de la distancia: las corrientes, el tráfico marítimo, el viento y los cambios repentinos del clima convierten cada intento en una batalla contra la naturaleza.


El recorrido oficial une Colonia del Sacramento con Punta Lara. Migone nadará solo, aunque siempre acompañado por una embarcación de apoyo de la organización y otra de asistencia integrada por su entrenador, Gustavo González, y el nadador, también de Choele Choel, Agustín Fernández.

Durante toda la travesía deberá respetar las reglas internacionales: no podrá tocar la embarcación en ningún momento y la alimentación e hidratación deberán realizarse sin recibir asistencia desde el bote de apoyo. El cruce será fiscalizado por Nadando Argentina, una de las entidades autorizadas por World Aquatics para certificar oficialmente este tipo de desafíos.


Migone insiste en que no es un proyecto individual. Detrás de cada entrenamiento está el club Sportsman, la institución que lo vio crecer como nadador y que hoy respalda su preparación para uno de los mayores retos de la natación de aguas abiertas en el país.

Más allá una conquista personal, Leo siente que representa a toda una comunidad. “Confío en la gente de mi pueblo. Podría haber buscado entrenadores de cualquier parte del país, pero elegí seguir con el mismo profesor de toda la vida porque conoce mis tiempos, mi cabeza y mi forma de nadar”, explica.


El Cruce del Río de la Plata es considerado el máximo desafío para un nadador argentino de aguas abiertas. Para Leo, sin embargo, el verdadero objetivo va más allá de llegar a la costa. Quiere que su historia inspire a otros a animarse: de cómo un hombre de casi 60 años todavía puede proponerse una meta tal como cruzar el gran “charco” a nado.

Desde aquel verano de 1980 en la pileta de Sportsman, con apenas 13 años, a desafiar al Río de la Plata con seis décadas en los brazos. Así se construye el sueño de Leo, una vida entera nadando contra el tiempo.


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