Otro golpe a la esencia de la F1: «El nuevo reglamento fue un error garrafal»

Lo ocurrido el pasado domingo en Malasia volvió a poner sobre la mesa la problemática del actual reglaje técnico. El ingeniero Sergio Rinland, que días atrás habló de Franco Colapinto, refirió al respecto.

Mercedes fue el equipo que mejor le tomó la mano al reglamento, pero el paso de las carreras emparejó las acciones. Foto: AP.

Es menester, aún varios después de los hechos, reflexionar al respecto. Lo ocurrido el pasado domingo en el circuito de Sepang, en Malasia, no fue un hecho aislado.

El lamentable episodio previo a la largada, con la lluvia como protagonista, nuevamente dejó al descubierto las falencias de un reglamento técnico que, tras 16 competencias de la actual temporada, ha causado más problemas y descontento que satisfacción.

Los softwares de los monoplazas no soportaron la lluvia y varios autos perdieron la potencia. “Algo que nunca se probó”, intentaron justificar desde la FIA. Un suceso que rozó el papelón ante los millones de aficionados que aguardaron una hora y media la largada del GP de Bahréin.

“El nuevo reglamento está mal hecho y fue un error garrafal que cometió la FIA y que lo están tratando de rectificar. Entre 2027 y 2028 van a hacer pequeños cambios, que no serán muchos, pero para 2030 volverán a algo más lógico”, contó el ingeniero Sergio Rinland, que días atrás, para Río Negro, refirió al gran presente de Franco Colapinto.

La cuestión de fondo es la más preocupante. La que concierne a lo estrictamente deportivo (aunque, por supuesto, lo de Malasia fue grave).

Conscientes de la metida de pata, las autoridades de la FIA y la F1 realizaron pequeños retoques tras cumplirse con las primeras carreras, a sabiendas que los reglajes, además de ser ilógicos para un auto de carreras, ponían en riesgo la seguridad. Pero ello no fue suficiente, aunque un cambio drástico sería imposible en pleno andamiaje del año.

Bruscas desaceleraciones, falta de potencia y sobrepasos artificiales, algunas de las cuestiones que más ruido hacen de la normativa estrenada en 2026, la cual se prevé modificar paulatinamente hasta 2030, momento en que, según trascendió, se planea regresar a los motores aspirados V8.

“Los pilotos no pueden acelerar los monoplazas a fondo. Cargan las baterías en las curvas usando el motor de combustión interna para generar potencia mientras van doblando.  Muchas curvas no las dan al máximo de las posibilidades. Por eso vemos bastantes sobrepasos por los radios externos a la hora de doblar. Son sobrepasos ficticios”, recalcó Rinland, otrora ingeniero de Williams, Brabham y Benetton en F1, entre otros.

 Y prosiguió, haciendo una clara radiografía: “En las rectas, en lugar de acelerar a fondo y mantener a tope la velocidad hasta el punto de frenada, los autos empiezan a ir más lentos desde la mitad de la recta. Se llega al frenaje a velocidad mucho más baja que lo que se alcanzaba antes”.

La reflexión final del ingeniero radicado en Inglaterra posiblemente coincida con el pensamiento de la mayoría de los aficionados. O al menos de aquellos entendedores de la temática en cuestión.

“Es preferible ver menos espectáculo, pero que los monoplazas se sobrepasen yendo a fondo y de manera genuina, estirando los frenajes y manejando, como fue siempre. Ahí vos podés juzgar realmente la calidad de los pilotos. Lo que tenemos ahora no es Fórmula 1”, indicó.


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