Disputa por un activo político
Análisis
Liliana Samuel AFP
Los políticos argentinos, oficialistas y opositores, han desatado una verdadera disputa por mostrarse con vínculos privilegiados con el nuevo papa y compiten por loas para quien, como cardenal, mantuvo estrechas relaciones con la clase política. A siete meses de las elecciones legislativas, la presidenta Cristina Kirchner logró tomar la delantera al ser recibida en Roma por el sumo pontífice, quien la recibió afectuosamente con incluso un beso, gesto no habitual en un papa. Las relaciones entre la presidenta y el exarzobispo de Buenos Aires, fueron tensas en los últimos años, pero el hecho de haber ido a entrevistarse con él “fue un gesto de reconciliación; para ella es bueno”, dijo el consultor Manuel Mora y Araujo. “Todos parecen pelearse por el “yo lo vi antes, yo lo vi más”, ironizó la socióloga Graciela Römer, quien descartó intenciones políticas por parte del papa: “No creo que Bergoglio sea un líder de la oposición. Más allá de su posición muy crítica al estilo de gestión hay un punto en común: la lucha contra la pobreza”. “La búsqueda del diálogo es una particularidad de Bergoglio”, insistió la socióloga, quien destacó que el papa “aunque es peronista no es un militante ni tiene vínculo orgánico con el partido”. En un país en el que el 75% de la población se admite católico y Francisco comienza a ser idolatrado como un astro deportivo, el papa “seguirá teniendo un papel muy fuerte” en la política local, dijo el politólogo Enrique Zuleta Puceiro, director de OPMS. Zuleta Puceiro dijo que el papa “va a influenciar sobre el clima ideológico, de polarización. Va a reequilibrar, la presencia de Bergoglio quita espíritu de confrontación”. “Habrá una suerte de ‘stand by’ a la conflictividad. Será un bálsamo, un estímulo fuerte, aunque no está claro cuánto va a durar ese efecto y tampoco cuánto va a impactar en las elecciones” coincidió Römer.