Dos ciudades unidas por el petróleo y la sangre
En los últimos dos años hubo 19 crímenes violentos en Cutral Co y Plaza Huincul. Con la droga de por medio, las bandas se disputan el territorio a balazos. El temor de los testigos.
Comarca petrolera
En un crimen con claro sello mafioso, David Montes apareció degollado. Fue un ajuste de cuentas tras la muerte de Painemilla.
sebastián busader
sbusader@rionegro.com.ar
NEUQUÉN (AN).- Está el negocio de la droga en el medio. Se lo disputan, la venta y el territorio. Y hay una violencia inusitada en la comarca petrolera que conforman Cutral Co y Plaza Huincul. Por el narcotráfico pero también por viejas disputas que nunca se olvidan. Y que terminan en hechos de sangre.
En esa zona donde el petróleo quita y da, en millonadas y en carencias que muchas veces no tienen que ver con lo económico, se produjeron en los últimos dos años 19 homicidios. Sólo en lo que va de 2015 se registraron siete, todos vinculados con algún tipo de ajuste de cuentas.
En Cutral Co el temor se mueve por los pliegues de la ciudad desde que se transformaron en grupos antagónicos “Los Paisanos” y “Los Giles”. Operan en el barrio General Belgrano (las 450 viviendas) y se mueven con peligrosidad en Nehuen Che, Progreso, Aeroparque y General San Martín. Se juntan en sus esquinas y dirimen las diferencias a punta de pistola.
El fiscal Gastón Liotard tiene buena parte de las causas que comenzaron de la peor forma: con un homicidio. Explica que no operan con un gran número de personas y que su organización es algo rudimentaria, pero hay un factor sustancial, y es que “tienen armas y actúan con gran virulencia”.
El imperio de la violencia
De los siete asesinatos ocurridos durante este año, cinco tuvieron que ver con choques entre estas bandas en Cutral Co, y de otros dos grupos en Plaza Huincul. Éstos últimos se disputan territorio y poder en los barrios Centenario y Otaño, justamente donde cosieron a balazos a Walter Painemilla el 7 de febrero y a Nicolás Rubilar el 24 de ese mes.
El segundo mes del año fue realmente luctuoso para la comarca. El domingo 7, Painemilla se encontraba en la vereda junto a su amigo Nicolás Cerda cuando pasó un auto y descargó una ráfaga de balas. Walter perdió la vida y al día siguiente un menor se adjudicó el crimen.
Unos días más tarde, a David Montes (21) lo ataron de pies y manos a la vera de la ruta 17 y le cortaron la garganta. Al parecer, era contrario a la “pandilla” de Painemilla y lo pagó con la vida. De vuelta en el barrio Otaño, cayó sin vida Rubilar después de un feroz tiroteo. Hubo dos heridos durante los enfrentamientos, que lógicamente habrían podido hablar. Pero las bocas se cerraron allí, como ocurre siempre en la comarca, y la investigación apenas si gateó.
Labios apretados
“El gran problema con el que nos encontramos es que nadie quiere hablar. Hay un hermetismo total cuando comenzamos las investigaciones. Hay vecinos que vieron todo, pero que tienen un temor enorme por lo que después les pueden hacer estas bandas”, explica Liortad.
El fiscal está convencido que Cutral Co y Plaza Huincul están experimentando un caldo de cultivo de delito y sangre que hierve, pero no sabe cómo se gestó. “Hablo con colegas de otros lugares, y ni siquiera en los barrios más complicados de la capital se ve este tipo de violencia. Y no sólo me refiero a los ajustes de cuenta, también a la cantidad de robos con armas que terminan con mucha violencia, a las amenazas reiteradas que se dan en diferentes barrios, y que siempre son con armas”, asegura
–¿Por qué cree que en la comarca hay más violencia que en otras ciudades?
–No soy la persona indicada para hacer un análisis sociológico, pero hay un factor determinante: la droga. Acá hay mucha, y no es casual desde mi punto de vista que en ciudades petroleras como Plaza, Cutral Co y Rincón de los Sauces no exista presencia de la Policía Federal. El nivel de consumo y de dinero fresco es notable, y la ausencia de la Federal ayuda a que esa violencia sea aún mayor.
Una de las personas indicadas para hablar es Yésica Weiman, licenciada en psicología y única integrante del Centro de Atención a la Víctima, que depende del ministerio de Coordinación provincial. “Es gravísimo lo que pasa en Cutral Co y Plaza, sobre todo en el último año. En algunos barrios arreglan sus problemas a balazos. No saben hacerlo de otra forma. Son bandas de jóvenes, pero también familias antagónicas de toda la vida. Vos sos García, yo López, y nuestra diferencia las arreglamos con muerte”, lamenta la profesional.
Durante la semana atiende alrededor de 20 casos, muchos que tienen que ver con abusos sexuales (ver aparte), todos violentos. Está en la zona hace cuatro años. Llegó de Mar del Plata, donde tenía días menos agitados. Sabe que hay una rotura profunda del tejido social en la comarca.
“De alguna forma, existe una vinculación con el petróleo. La mayoría de los enfrentamientos tienen que ver con cuestiones de bandas, pero también con la droga. El consumo es muy alto aquí, y eso se debe al poder adquisitivo, y a que de alguna forma se corrieron los límites. El petrolero –generalmente– quiere darle a su hijo adolescente todo lo que a él le faltó. Entonces, los límites desaparecen”. (Con trabajo de Archivo).