Aumentó la morosidad crediticia en jubilados: qué dice el último informe del BCRA
Según un estudio privado, incluso al considerar los bonos compensatorios, la jubilación mínima perdió un 19% de su poder adquisitivo real respecto de noviembre de 2023, de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
La pérdida del poder de compra de las jubilaciones profundizó las dificultades económicas de los adultos mayores y llevó a que cada vez más personas en edad jubilatoria continúen trabajando para complementar sus ingresos.
Según un informe de Provincia Microcréditos en base a datos del Centro de Deudores del BCRA, incluso al considerar los bonos compensatorios, la jubilación mínima perdió un 19% de su poder adquisitivo real respecto de noviembre de 2023, de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El deterioro acumulado es todavía mayor si se toma como referencia 2018: en ese período, la pérdida real de los haberes jubilatorios alcanzó el 30%. Sin embargo, el informe advierte que la caída más pronunciada se produjo durante los últimos meses.
Como consecuencia, aumentó la participación laboral de las personas mayores. En el Gran Buenos Aires, la proporción de adultos en edad jubilatoria que continúa trabajando pasó de uno de cada cinco a cerca de uno de cada cuatro hacia fines de 2025.
El fenómeno refleja la necesidad de sostener los ingresos frente al aumento del costo de vida y la pérdida de capacidad de compra de las prestaciones previsionales.
Más personas con deudas y atrasos
La situación económica también se refleja en el crecimiento del endeudamiento y las dificultades para cumplir con los pagos.
De acuerdo con un procesamiento de datos del Banco Central realizado por la consultora EcoGo, alrededor de 20,9 millones de personas tienen actualmente algún tipo de línea de crédito vigente. De ese total, cerca de 5,8 millones registran atrasos superiores a los 90 días.
El relevamiento muestra, además, que los niveles de incumplimiento son considerablemente más altos entre quienes se financian a través de entidades no bancarias.
Mientras que la morosidad alcanza aproximadamente al 28% de los clientes de financieras no bancarias, entre quienes tienen créditos en bancos tradicionales el porcentaje se ubica en 12,8%.
Según el análisis, esta diferencia se explica en parte por las tasas de interés más elevadas que aplican las entidades financieras no bancarias, que en algunos casos superan ampliamente la inflación. Frente a esa situación, muchos deudores priorizan el pago de sus obligaciones bancarias y postergan las de otros acreedores.
La pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones, el aumento de la participación laboral de los adultos mayores y el crecimiento de la morosidad exponen las dificultades que atraviesan distintos sectores para sostener sus ingresos y cumplir con sus compromisos financieros.
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