De qué se trata el «perdón» que le dio el FMI al Gobierno por la meta fiscal y cuál es la lupa del mercado de cara a diciembre
El Fondo Monetario Internacional aprobó la tercera revisión del acuerdo y avaló un desvío del oficialismo respecto a los números del primer semestre. Mientras la Casa Rosada se encamina a recibir un desembolso de unos US$ 900 millones, los economistas advierten que la pauta anual también resultará inalcanzable ante la caída de la actividad, la recesión técnica y la debilidad de los ingresos. La hoja de ruta de Washington exige flexibilizar el mercado laboral y acumular reservas.
Foto: Gentileza
El Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanzó un acuerdo a nivel de personal técnico con el Gobierno sobre la tercera revisión del programa económico, paso que abrirá la puerta a un desembolso de aproximadamente US$ 900 millones una vez que el Directorio Ejecutivo lo apruebe a principios de diciembre. En la resolución, el organismo evidenció un «perdón» hacia la administración de Javier Milei, que incumplió la meta fiscal de junio fijada en un 0,7% del Producto Interno Bruto (PBI) debido, en gran parte, a la postergación de la presentación de la declaración jurada de Ganancias.
Pese a este aval internacional a la disciplina macroeconómica oficial, los principales analistas del mercado ya anticipan que el oficialismo no logrará cumplir la exigente pauta anual pautada para el cierre del año. En diálogo con Infobae, distintos economistas advirtieron que el objetivo de alcanzar un superávit primario del 1,4% del PBI en diciembre resultará inalcanzable ante la escasez de margen para ejecutar nuevos recortes sobre el gasto público, sumado a la fuerte contracción de la actividad y a la consecuente debilidad en la recaudación tributaria.
En paralelo, la hoja de ruta trazada desde Washington exige profundizar una serie de reformas estructurales orientadas al mercado, flexibilizar el ámbito laboral y acelerar la compra de reservas. Sin embargo, estas demandas contrastan con el complejo escenario doméstico por la mezcla de las caídas interanuales en la actividad y una marcada baja de la inversión.
El comunicado del FMI y el «perdón» fiscal
El comunicado público emitido desde Washington DC el 27 de octubre de 2026 destacó que el programa de las autoridades «continúa arrojando resultados impresionantes, pese a una coyuntura mundial más compleja». El FMI señaló que las prudentes políticas fiscales y monetarias ayudaron a que continúe el proceso de desinflación, y a su vez fortalecieron considerablemente la posición externa y los colchones de Argentina. Según las cifras oficiales validadas por el organismo, las reservas internacionales netas superaron el objetivo fijado para finales de junio en unos US$ 4.000 millones, el Banco Central (BCRA) compró cerca de US$ 16.000 millones en lo que va del año y la Tesorería captó más de US$ 5.000 millones en divisas en los mercados locales.
Además de estos logros, el FMI detalló que el BCRA refinanció US$ 6.000 millones de sus operaciones repo (de los cuales US$ 5.000 millones vencen en 2028) y que el Gobierno, con el respaldo de acreedores oficiales, movilizó US$ 3.200 millones en financiamiento bancario internacional con garantías, un proceso que se encuentra muy avanzado en gestiones para obtener US$ 1.000 millones adicionales antes de fin de año. El organismo también ponderó que las inversiones aprobadas en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya superan los US$ 76.000 millones.
Pese a validar el incumplimiento de junio, el Fondo remarcó que «el ancla fiscal seguirá siendo un elemento central del programa, coherente con el objetivo de lograr un superávit primario del 1,4% del PIB en 2026 y un esfuerzo fiscal similar en 2027″, tal como lo refleja el presupuesto enviado al Congreso, el cual proyecta el cuarto año consecutivo con superávit fiscal primario y equilibrio fiscal global.
La mirada del mercado de cara a la meta de diciembre
La aprobación de esta tercera revisión instaló el foco de los especialistas económicos sobre el próximo gran examen: la exigencia pendiente para diciembre. La meta anual establece un superávit primario del 1,4% del PBI, un nivel sustancialmente superior al objetivo semestral de junio que la gestión libertaria no logró sortear. Las proyecciones compartidas por Infobae apuntan a una debilidad en la recaudación, a una fuerte contracción de la actividad y a la escasez de margen para ejecutar nuevos recortes sobre el gasto público.
Manuel Cerdan, socio y director de Invecq Consulting, consideró que no espera el cumplimiento del objetivo para fin de año, y señaló que «los ingresos vienen débiles, en buena medida por la dinámica de la actividad». El economista explicó que «el margen para seguir ajustando el gasto es cada vez más acotado, dado que el grueso del ajuste ya se hizo y una parte muy importante del gasto está indexada». Pese a esta proyección negativa, Cerdan aclaró que no cree que el eventual desvío represente un problema significativo en el marco del acuerdo con el Fondo.
En la misma sintonía, Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), advirtió que la dificultad crece a medida que se reduce el excedente fiscal. Letcher planteó dos escenarios posibles ante la falta de cumplimiento: «Pueden pasar dos cosas: que en esta revisión le modifiquen la meta de diciembre o que le hagan un waiver» (término que refiere a una dispensa o excepción frente a un incumplimiento).
Por su parte, Fausto Spotorno, director del Instituto de Economía Política, Economía y Negocios (Ineco), concentró su análisis en el impacto directo de la recesión. «En el segundo trimestre cayó el PBI y en el tercer trimestre también va a caer, con los datos que tenemos ya lo podemos asegurar», sentenció en referencia a un escenario de dos trimestres recesivos que provoca «una caída en la recaudación por un lado». Spotorno también sumó el peso inflacionario, y argumentó que la aceleración del primer trimestre derivó en ajustes de jubilaciones durante el segundo. Esto sumó presión sobre un gasto público primario que «está a nivel de gasto de los 90», un límite histórico que impide nuevos ajustes. Según su estimación, el Gobierno incumplirá la pauta por un margen acotado de una o dos décimas por debajo del 1,4% proyectado.
Los cuatro ejes estructurales que fijó el FMI
Durante una conferencia de prensa en Washington, la portavoz del FMI, Julie Kozack, recomendó que la Casa Rosada mantenga el rumbo con políticas sólidas y reformas orientadas al mercado. Ante las reiteradas consultas de la prensa sobre la recesión técnica que limitará el crecimiento del PBI a apenas un 1% o menos durante 2026, Kozack evitó definiciones directas y condicionó la recuperación a cuatro puntos estructurales.
La «hoja de ruta» trazada por el organismo para consolidar el programa requiere avanzar sobre lineamientos que incluyen profundizar los mercados internos de capitales e hipotecarios para ampliar el acceso al financiamiento a más largo plazo; aumentar la flexibilidad de los mercados laborales; avanzar con las concesiones de infraestructura adjudicadas recientemente; y facilitar la ejecución de inversiones estratégicas en el marco del RIGI.
No obstante, el periodista Roberto Pico advirtió que la mayoría de estas medidas ya están en ejecución y cuentan con poco margen de maniobra adicional en el corto plazo. Como ejemplo, se señala que la ampliación del crédito hipotecario mediante los fondos del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) apenas moviliza unos 30.000 créditos, que la flexibilidad laboral depende de un Fondo de Cese Laboral (FAL) cuya implementación debió posponerse para el año próximo, y que las concesiones de infraestructura y los planes del RIGI responden a un cronograma ya pautado.
Adicionalmente, el Fondo insistió en que el Banco Central debe mantener la flexibilidad cambiaria y calibrar cuidadosamente los niveles de agregados monetarios para reforzar la posición externa, en pos de acelerar la compra de reservas y facilitar la baja del riesgo país.
La recesión económica y la caída de la inversión
Mientras el FMI evalúa la continuidad del plan, al menos tres informes privados confirmaron que la actividad económica de septiembre sufrió caídas interanuales, y ratificaron el ingreso en fase de recesión.
El estudio de Orlando Ferreres reveló una merma interanual del 0,8% con un avance del 0,15% frente a agosto; la consultora Equilibra detectó una caída interanual del 1% con un avance intermensual del 0,5%; y Analytica midió una baja interanual del 1,2% y un avance intermensual del 1%. Aunque existen variaciones estadísticas según las ponderaciones de cada muestra, todas las consultoras coinciden en la tendencia de enfriamiento. «El deterioro de las perspectivas nos hace considerar que la recuperación de la actividad puede demorarse y ralentizarse», concluyó el reporte de Ferreres.
Para revertir esta dinámica, el oficialismo necesita incentivar la economía a través de la llegada de capitales, dado que el canal del crédito no se reactiva y la emisión monetaria se encuentra cerrada. Sin embargo, el informe de Orlando Ferreres demostró que la inversión cayó un 5,2% en septiembre y acumuló una baja del 7,6% en nueve meses. Medida en dólares, la inversión se ubicó en US$ 8.540 millones, una cifra lejana a los millonarios anuncios diarios vinculados al RIGI que pregona la administración nacional.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanzó un acuerdo a nivel de personal técnico con el Gobierno sobre la tercera revisión del programa económico, paso que abrirá la puerta a un desembolso de aproximadamente US$ 900 millones una vez que el Directorio Ejecutivo lo apruebe a principios de diciembre. En la resolución, el organismo evidenció un "perdón" hacia la administración de Javier Milei, que incumplió la meta fiscal de junio fijada en un 0,7% del Producto Interno Bruto (PBI) debido, en gran parte, a la postergación de la presentación de la declaración jurada de Ganancias.
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