El Banco Central ya compró US$6.500 millones, pero el Gobierno mantiene un fuerte «apretón» monetario

Pese a la emisión de pesos para adquirir divisas, el Tesoro absorbió la liquidez y la base monetaria se contrajo 2,6 billones de pesos en lo que va del año. El objetivo es forzar la baja de la inflación, aunque la estrategia demora la reactivación del consumo.

Por Redacción

El Banco Central acumula compras por US$6500 millones. (Foto: Clarín Fotografía)

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantiene un ritmo acelerado de intervención en el mercado. Ayer, la entidad sumó otros 235 millones de dólares, consolidando una racha que ya roza los 6.500 millones de dólares adquiridos en lo que va de su gestión. Sin embargo, este ingreso masivo de divisas no se traduce en una mayor circulación de dinero en la calle: por el contrario, el Gobierno ha decidido profundizar el control de la cantidad de pesos para garantizar la desaceleración de los precios.

Bajo la denominada «fase 4» del plan monetario, el BCRA emite pesos para comprar dólares, pero el Tesoro nacional actúa inmediatamente absorbiendo esa liquidez. Esta dinámica provocó que la base monetaria se contrajera en 2,6 billones de pesos durante el primer trimestre de 2026. Se trata de una reducción del 13% en términos reales, una señal clara de que el equipo económico prioriza el «apretón» por sobre la remonetización de la economía.

El dilema de la inflación y el crédito


La decisión de no convalidar un aumento de pesos responde directamente al malestar del presidente Javier Milei con el dato inflacionario de marzo (3,4%). El Ejecutivo busca que el índice de abril confirme una tendencia a la baja más pronunciada, antes de habilitar una mayor fluidez de dinero.

El mercado espera que el Tesoro comience a liberar los pesos que emite el Central para sus operaciones cambiarias. Actualmente, esos fondos son captados por el Gobierno para recomprar dólares al propio BCRA y cumplir con compromisos de deuda, aunque se estima que esta tendencia está muy cerca de alcanzar un punto de inflexión. De hecho, la autoridad monetaria ya dio señales de flexibilización al modificar los encajes bancarios, buscando estabilizar las tasas de interés y fomentar el regreso del crédito privado.

Salarios y reactivación: una recuperación de «dos velocidades»


La gran apuesta del Gobierno es que el control monetario termine de quebrar la inercia inflacionaria, permitiendo que los salarios recuperen poder adquisitivo tras cinco meses consecutivos de caída real. Sin embargo, el mercado laboral muestra una debilidad que frena este proceso: con la baja de la movilidad laboral y el riesgo de aumento del desempleo, las empresas tienen pocos incentivos para otorgar aumentos significativos.

En cuanto a la actividad económica, los especialistas observan una reactivación dispar. Si bien los datos de marzo y abril reflejan un rebote, el impacto en el consumo cotidiano es pausado. Se percibe hoy una recuperación de dos velocidades, donde el dinamismo de la actividad en las provincias y el interior del país supera ampliamente al ritmo que muestran los grandes centros urbanos de la zona metropolitana.

Con información de Infobae.


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