Luis Caputo presentó el Programa Financiero 2026 – 2027 y el detalle de los pagos al FMI: «Salir a los mercados es una opción»
El ministro de Economía expuso la hoja de ruta definitiva para cubrir los vencimientos en moneda extranjera hasta el final del mandato de Javier Milei. El Palacio de Hacienda busca cerrar una brecha de U$S 17.600 millones para despejar la incertidumbre cambiaria de cara al año electoral.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó este lunes los lineamientos finos del programa financiero oficial diseñado para cubrir las obligaciones en moneda extranjera del Tesoro Nacional. La estrategia busca dar previsibilidad absoluta al mercado financiero y asegurar el plan macroeconómico antes del inicio de la campaña electoral, donde el presidente Javier Milei buscará la reelección. “Salir a los mercados es una opción, no un objetivo”, aseguró el funcionario.
El programa financiero responde a un exigente cronograma de pagos. Según datos de la consultora 1816, los compromisos de deuda en moneda extranjera entre junio de 2026 y diciembre de 2027 ascienden a U$S 30.700 millones.
El Gobierno enfrenta obligaciones escalonadas de la siguiente manera. En 2026 el Tesoro debe cubrir U$S 7.400 millones en los meses restantes del año. Para 2027, la carga financiera se eleva sustancialmente hasta alcanzar los U$S 23.300 millones.
El desglose de la deuda bajo la lupa oficial: uno a uno, los vencimientos que afronta Luis Caputo
La concentración de los vencimientos exige un manejo preciso de los vencimientos para evitar presiones sobre las reservas internacionales del Banco Central.
Para lo que resta de 2026, el mapa de pagos se compone por:
- U$S 3.900 millones correspondientes a títulos Globales y Bonares en manos de acreedores privados.
- U$S 2.000 millones destinados al Fondo Monetario Internacional (FMI).
- U$S 1.400 millones en operaciones de Repos (créditos garantizados) por el Banco Central (BCRA).
- U$S 200 millones para cancelar obligaciones con el Club de París.
En tanto, para el año clave de 2027, el peso de los compromisos se distribuye así:
- U$S 10.400 millones en títulos Globales y Bonares bajo legislación local y extranjera.
- U$S 5.900 millones en vencimientos con el FMI.
- U$S 5.200 millones vinculados a Repos del BCRA.
- U$S 1.500 millones correspondientes a los bonos Bopreales.
- U$S 300 millones remanentes con el Club de París.
Los fondos asegurados y el canje clave con bancos internacionales
Frente a esta agenda, el equipo económico logró cerrar de forma anticipada una parte significativa del financiamiento. Al 1 de julio, el Tesoro reunió U$S 3.904 millones mediante licitaciones previas de Bonares y compras directas de divisas, recursos que se encuentran depositados en cuentas del Banco Central.
A este colchón de liquidez se sumó un movimiento estratégico el viernes pasado, cuando el Banco Central canceló la totalidad de sus operaciones de pases pasivos (REPO) por U$S 6.000 millones y abrochó una nueva operación por el mismo monto con un consorcio de diez bancos internacionales, estirando los plazos de vencimiento hasta septiembre de 2028.
Paralelamente, el Palacio de Hacienda aseguró el respaldo de entidades de crédito para captar financiamiento privado a seis años de plazo por casi U$S 4.000 millones:
- Banco Mundial (BM) y BID: Ya confirmaron las garantías internacionales complementarias.
- CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe): El directorio tratará la aprobación de su garantía el próximo 22 de julio.
La brecha pendiente de cara al escenario electoral
Al contabilizar los dólares líquidos del Tesoro, las garantías de los organismos internacionales y el rollover (refinanciación) de los REPO con la banca extranjera, el país dispone de U$S 13.100 millones de base para enfrentar las obligaciones inmediatas.
De esta manera, la atención de los operadores de Wall Street y de las mesas de dinero locales se concentra en la estrategia específica que anunciará el ministro Luis Caputo para cubrir los U$S 17.600 millones restantes. Cerrar esta brecha sin recurrir a saltos devaluatorios es la prioridad número uno del oficialismo para blindar el frente cambiario y consolidar la desinflación antes de que la discusión política domine la agenda pública.
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