Los gastos fijos suben el doble que la inflación y liquidan el ahorro: ya devoraron el 24% de los ingresos mensuales

El "efecto tenaza" explica por qué cada vez cuesta más llegar a fin de mes. Según informes de consultoras privadas, los servicios básicos aumentaron un 4,4% frente a un IPC del 2,9%, dejando a los hogares con el margen de consumo más bajo en años.

Por Redacción

Brecha. Los salarios corren desde atrás a los precios y el impacto sobre el consumo es directo.

El fenómeno, que los economistas denominan caída del «ingreso disponible», responde a una combinación letal: mientras los salarios intentan empatar a la inflación, los gastos fijos (luz, gas, expensas y transporte) se dispararon muy por encima del índice general.

De acuerdo con la consultora Equilibra, el ingreso real de los argentinos acumuló en febrero su cuarto mes consecutivo a la baja.

Sin embargo, el impacto no es parejo para todos los sectores:

  • Empleados públicos y jubilados mínimos: fueron los más castigados, con caídas de hasta el 0,9% mensual. En términos interanuales, la pérdida de los jubilados que cobran la mínima llega al 7,4%.
  • Asalariados privados: sufrieron una baja menor (0,5%), pero siguen un 11% por debajo de los niveles previos a la transición de gobierno.
  • Estatales nacionales vs. provinciales: los agentes nacionales registraron un desplome del 38% respecto a noviembre de 2023, mientras que los provinciales lograron mantener una mayor estabilidad en el último mes.

La trampa de los gastos fijos: qué dicen las consultoras


La clave del malestar económico actual no está solo en el supermercado, sino en las facturas que llegan al hogar. En febrero, mientras la inflación fue del 2,9%, los gastos fijos treparon al 4,4%.

Según la consultora Empiria, estos costos ya representan el 24% de los ingresos familiares, ocho puntos porcentuales más que a finales de 2023. El rubro electricidad y gas, con subas del 8,9%, lideró la presión sobre el presupuesto, seguido por las expensas (4,5%).

El informe destaca que la inflación no afecta a todos por igual. Debido a la estructura de consumo, los hogares con menos recursos enfrentan una inflación real más alta:

  • Hogares de menores ingresos: la inflación fue del 3,3%. Destinan el 32% de su presupuesto a alimentos y el 18% a vivienda.
  • Hogares de mayores ingresos: la inflación fue del 2,9%. Solo gastan el 16% en alimentos y el 12% en vivienda.

Esta diferencia se explica porque los productos básicos (comida y techo) son los que más subieron, dejando a los sectores vulnerables con casi nulo margen de maniobra o ahorro.

Para especialistas como Claudio Caprarulo (Analytica), la suba de tarifas era necesaria para equilibrar las cuentas públicas, pero ahora el foco debe girar hacia el salario. Sin una recomposición urgente de los ingresos, el peso de los costos fijos se volverá insostenible para la clase media.

En un escenario donde la economía no muestra señales claras de crecimiento, el «efecto tenaza» —precios que suben y sueldos que no alcanzan a cubrir los servicios— amenaza con profundizar la recesión en el consumo interno durante todo el primer semestre de 2026.


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