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El préstamo y la línea de la deuda




Contra reloj, Río Negro espera la confirmación del préstamo nacional para los salarios de los estatales. Guzmán lo demoró porque la Provincia se desvió de su plan de la deuda.


El virus sigue su marcha, pero Carreras depositó esta semana su preocupación en la cuestión financiera del Estado.

Nación no le confirmó el préstamo y, menos aún, el plazo de los giros. La Provincia necesita ese resguardo para los pagos a estatales, incluyendo los aguinaldos. Persiste solo la promesa de que la firma será esta semana. El alcance del cronograma -que se anunciaría mañana- quedará resuelto con esa última novedad.

La asistencia a Río Negro está resuelta en Nación y el monto será de 3.000 millones. Se decidió hace una semana en la Jefatura de Gabinete en una reunión donde también estuvo el titular de Economía, Martín Guzmán.

¿Qué ocurre entonces? El ministro está abstraído en la negociación de la deuda y detectó un avance rionegrino en su reestructuración de pasivos, con cierto desvío de su lineamiento.

En junio, Río Negro no abonó intereses de los bonos del Castello y, con la ley para su revisión, la Provincia anunció a sus acreedores que haría “uso del período de 30 días” para su renegociación. Todo acordado con la Unidad Nacional, pero últimamente los comisionados de Río Negro esbozaron algún entendimiento con un grupo tenedor de títulos de la provincia que ofrece, en cambio, obstáculos a la oferta nacional. Guzmán concluye: las provincias deben esperar qué ocurre con el proceso de Nación.

Esa observación explica la dilación. El ministro habló -en la noche del martes- con la gobernadora. Fue el primer contacto entre ellos. Río Negro congelará sus charlas con sus acreedores.


La sistemática labor de Carreras en su función colisiona con un orden oficial, horneado en la vorágine política del ex-gobernador. Por ese desacople aparecen tensiones internas.


La reformulación de la deuda está asignada a consultores externos. Esta nómina incluye la consultora Quantum Finanzas, del exdirector del Banco Central y exsecretario de Finanzas, Daniel Marx, que ya participó en el 2017 en la colocación de esos títulos. Esos contratos legales y financieros suman unos 50 millones de pesos.

La postergación de la revisión de pagos de esos títulos en dólares exigirá, sin más, que Río Negro abone los intereses postergados cuando venza el plazo de 30 días -que será el 7 de julio- para después continuar con las conversaciones. Esa demanda estrujará aún más los recursos.

Ni las finanzas, menos el coronavirus, permiten a la gobernadora cumplir con su andar metódico. La solución de ayer tal vez no valga hoy.

Propone un tránsito político diferente y cae en vaivenes cuando -forzadamente- recurre a la práctica de Weretilneck, cuyos trazos finos se advierten en áreas del gobierno.

En una reciente reunión remota, la conducción de Juntos se concentró en el estilo de la gobernadora y su interrelación con los municipios. Con su disposición pragmática, el exgobernador desactivó inicialmente el pedido de algunos -entre ellos, Mónica Silva- para que el partido marque su posición y se diferencie del gobierno de Alberto Fernández. Se evaluó, luego, el accionar de la administración provincial. Algunas voces -como la de Sandra Recalt- reprocharon su desacople con las localidades y, en contrapartida, otras -entre ellas, Raúl Hermosilla- valoraron positivamente sus enlaces. La mayoría salió en favor de readaptarse a un nuevo estilo de gestión, con añoranza al que desplegó el hoy senador y titular del partido.

El distintivo de Carreras se advirtió con su visita a la intendenta María Soria, que había hecho un reclamo público a la Provincia por los brotes del coronavirus en Roca. Ambas fuerzan un vínculo, a pesar de todo.

La sistemática labor de la gobernadora batalla con un orden oficial, horneado en la vorágine política de su antecesor. La mutación tiene tensiones reprimidas. Algunas son imperceptibles y otras afloran grotescamente, como la negativa valoración de Roxana Fernández -vice del bloque y miembro de la Asamblea de Juntos- a la tarea de la gobernadora, que se filtró por su micrófono abierto. Ayer, en el bloque, la legisladora contó haber hablado después con Carreras.

Pronto será un suceso más, a pesar de que las desavenencias sigan contenidas.


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