De atención al público a formar parte del equipo que llenará de petróleo el primer tanque del VMOS
El proyecto exportador de Vaca Muerta en Punta Colorada moviliza el empleo local en Río Negro. Entre cientos de historias, se encuentra la de un vecino que dejó la atención al público para convertirse en pieza clave de la megaobra hidrocarburífera.
La reconversión laboral y el impacto de los grandes proyectos energéticos encuentran en la costa rionegrina un ejemplo de desarrollo real. Martín Gómez, oriundo de San Antonio Oeste, será uno de los responsables de comandar la operación que marcará un antes y un después para la provincia el primer llenado de los tanques del sistema VMOS.
Antes de dar el salto al sector hidrocarburífero, Martín se desempeñaba en tareas de atención al público. Si bien se trataba de un rubro totalmente diferente, contaba con una formación previa que le sirvió de base para postularse y ganarse un lugar en la planta.
«La empresa me dio una gran oportunidad, aún sin tanta experiencia. Nos capacitaron y lo siguen haciendo permanentemente», destacó el operador en una entrevista realizada por la provincia de Río Negro, al recordar cómo fue su ingreso al proyecto que transformará la matriz productiva de la región.
Según explicó, su rol dentro de la terminal exportadora será estratégico para toda la cadena logística. Junto a su equipo, estará abocado directamente al almacenamiento del crudo que llega desde la cuenca para su posterior salida al mercado internacional.
El operativo clave del que formará parte se centrará en el imponente tanque 404. Desde allí, el petróleo será bombeado mediante un sistema offshore equipado con dos monoboyas, permitiendo la carga directa de los barcos que zarparán rumbo al mundo.
Para soportar estos volumen de operaciones, la infraestructura desarrollada en Punta Colorada impresiona por sus dimensiones. El tanque 404 tiene una capacidad de almacenamiento de 120.000 metros cúbicos, con 82 metros de diámetro y 35 de altura.
Su construcción requirió un esfuerzo técnico monumental que incluyó 1.500 toneladas de acero, 30.000 bulones y más de un millón de pulgadas de soldadura. A esto se le suma un domo fabricado íntegramente en aluminio con techo geodésico y un peso de 57 toneladas, levantado por más de 60 trabajadores.
Con inversiones firmes, reglas claras y un fuerte impulso al empleo local, Río Negro se consolida como protagonista indiscutido del futuro energético del país, demostrando que el desarrollo industrial se construye con capacitación y protagonismo de su propia gente.
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