El consumo global de petróleo registrará su primera caída anual desde la pandemia del COVID-19, advierte la AIE
En su informe mensual, la Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que la reanudación del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán "ponen de manifiesto los riesgos de no alcanzar un acuerdo de paz duradero". También indicó su proyección de la situación del mercado para 2027.
El principio de acuerdo de alto al fuego entre Estados Unidos e Irán pareció darle un respiro momentáneo a la industria hidrocarburífera, considerando la constante suba del precio de barril a partir del inicio del conflicto bélico en el Golfo Pérsico. Sin embargo, la nueva escalada de hostilidades entre ambas naciones volvió a torcer las expectativas respecto al futuro del mercado.
En este contexto, la Agencia Internacional de Energía (AIE) señaló que el consumo global de petróleo se verá disminuido este año. Será la primera contracción anual desde 2020, cuando desde la pandemia del COVID-19 generó distintas medidas de cuarentena en el mundo para prevenir la propagación del virus, paralizando los vuelos internacionales y cerrando industrias.
La contracción en la demanda en aquel entonces fue considerablemente mayor a la prevista este 2026, ya que cayó en torno a los ocho millones de barriles diarios, de acuerdo al análisis que realizó Euronews en base al informe de este mes. A pesar de ello, la comparación sigue siendo un reflejo del impacto que tuvo el actual cierre del Estrecho de Ormuz en la economía internacional.
En relación que debe esperarse desde sector para el año que viene, el organismo que asesora a países industrializados señaló que la demanda mundial de petróleo caerá en alrededor de un millón de barriles diarios este año, antes de recuperarse y subir a dos millones en 2027.
Que dijo el informe
«Los renovados enfrentamientos armados en el Golfo (Pérsico) esta semana ponen de manifiesto los riesgos de no alcanzar un acuerdo de paz duradero, algo imprescindible para la normalización de los mercados petroleros», afirmó la AIE respecto al panorama actual.
El mes pasado, el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán generó que el barril de Brent descendiera desde los 98 dólares hasta un mínimo de 70 dólares. La vuelta de las agresiones interrumpieron este descenso en los precios, que llegaron a alcanzar los 78 dólares en julio.
Previo a la reanudación del conflicto, el organismo indicó que en junio el suministro global de petróleo aumentó 4,1 millones de barriles diarios, hasta 98,8 millones, gracias a la reapertura parcial del tránsito a través del Estrecho de Ormuz. En cambio, la producción se mantuvo en unos 9,4 millones de barriles diarios por debajo de los niveles previos a la guerra.
Las exportaciones provenientes de la región, contando las cargas que evitaban el estrecho, subieron en 6,5 millones de barriles diarios hasta 16,1 millones. «Un gran salto, pero aún muy por debajo de la media de 24 millones antes del inicio de la guerra», añadió el informe.
Viendo más adelante, la agencia también estimó que, en caso de que los volúmenes de tránsito a través del Golfo Pérsico mejoren, la oferta subirá en 7,5 millones de barriles diarios para el próximo año.
Si bien la AIE prevé que puede haber superávit en el mercado petrolero hacia finales de 2026, aseguró que la previsión está basada «en la suposición de que los flujos de petroleros a través del estrecho se recuperarán gradualmente, permitiendo a los productores reiniciar los campos y refinerías en Oriente Medio y otros lugares para reanudar los envíos de productos».
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