Guerra en Medio Oriente: las ocho claves de lo que gana, pierde y arriesga Vaca Muerta

El conflicto mantiene al sector energético mundial en una extrema volatilidad pero dentro de la incertidumbre hay factores positivo, negativos y potenciales riesgos para el país y el desarrollo del shale.

El conflicto en Medio Oriente genera efectos positivos, pero también negativos para Argentina y Vaca Muerta.

Lo que comenzó con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán hace dos semanas tiene hoy repercusiones en todo el mundo, incluyendo Argentina y, por supuesto, a Vaca Muerta. Pero mientras en Medio Oriente los efectos de la guerra se contabilizan en víctimas fatales, bombas arrojadas y edificios destruidos, en el mercado energético la única certeza es que se está ante un escenario de extrema volatilidad.

Comenzaremos analizando los puntos positivos para Argentina. Algunos economistas y analistas han marcado que Vaca Muerta podría erigirse en este conflicto como un gran ganador, incluso acelerando su desarrollo. Pero ese es un análisis más de la teoría que de la práctica.

Tras dos semanas en las que el conflicto disparó el precio del petróleo por arriba de la línea psicológica de los 100 dólares por barril, nada relevante cambió en Vaca Muerta por ese contexto.

No se registraron equipos de perforación iniciando pozos a las corridas, ni ampliaciones urgentes para llevar más petróleo al puerto. La actividad siguió en sus cronogramas ya planeados, y esto es así porque la industria petrolera toma decisiones a largo plazo, en las que la coyuntura no es la que las define, aunque sí puedan ganar más o menos en el proceso.

«El repago de un pozo en Vaca Muerta puede ir de los 18 a los 20 meses, entonces por dos semanas de precios altos no se define nada. Los proyectos se hacen con proyecciones de mediano plazo y además tomando siempre precios ácidos, bajos. Si sube, mejor, pero tenés que planificarlo para que resista un valor bajo», explicó una alta fuente del sector.


Los coletazos buenos del conflicto para Argentina


Separando la paja del trigo, hay dos puntos positivos para Argentina a raíz de este conflicto. El primero, y tal vez menos obvio, es la revalorización de la posición geográfica del país. Alejada de los puntos de conflicto bélico, con acceso al mar sin bloqueos, y con la posibilidad de llegar al mercado asiático sin pasar por el saturado Canal de Panamá, la ubicación Argentina cobra más valor que nunca ante este conflicto y es un atractivo adicional para convencer a potenciales compradores del petróleo argentino y, en un par de años, del GNL.

El segundo punto positivo es el más obvio, que las exportaciones de petróleo podrán aspirar a obtener un mejor precio por la disparada del Brent que pasó de 72 dólares el barril antes del conflicto, a un pico de 119 y una tendencia más estable en torno a los 90.

Traducido esto al crudo argentino que se exporta mayormente desde Vaca Muerta, significa pasar de un valor final de unos 65 dólares el barril a unos 82 dólares, un 25% arriba. Un aumento en el que además de las petroleras que exportan parte de su producción, la cuota del Estado también se beneficia.

La disparada del precio de petróleo abrió un escenario de alta volatilidad y consecuencias que aún no terminan de definirse.

El principal receptor de esta suba será el gobierno neuquino por medio de las regalías, que significan el 12% del valor de venta. Tomando en cuenta que la provincia de Rolando Figueroa marcó su presupuesto a un valor final bajo, de 55 dólares el barril, si el Brent se mantiene en los 90 dólares, Neuquén podría sumar hasta 500 millones de dólares a las regalías previstas.

Otra porción de este incremento quedaría en manos del gobierno nacional a través de los aranceles a la exportación de petróleo que son del 8%. En este caso, el salto en la recaudación de estas retenciones podría dejar unos 100 millones de dólares extra para Nación, en el transcurso del año.

Y como yapa, el precio más alto del crudo es una bocanada de aire para el convencional, que estaba casi estrangulado con proyecciones en torno a los 60 dólares, muy cercanas a sus costos de producción. Fuentes de este segmento de la industria explicaron a EnergíaON que, más allá de la volatilidad, esperan un escenario entre los 70 y 80 dólares para el resto del año, algo que denominaron como «precios de sanidad», pues les permitiría tener ganancias para seguir operando sin ser un golpe a la inflación.


Los efectos negativos para Argentina


Pero claro está que el incremento del precio internacional del petróleo ya comenzó a trasladarse al precio de los combustibles en Argentina, siendo éste el primer coletazo negativo que ya se siente. Desde el sector no solo aseguran que el traslado será gradual, o sin «cimbronazos» como dijo el CEO de YPF, Horacio Marín. Sino que además, se advirtió que «la baja del precio del Brent que hubo a fin de año no se trasladó, por lo que hay un pequeño amortiguador para la suba».

Lo cierto es que el aumento de los combustibles, en especial del gasoil, es un búmerang que impacta no solo en la inflación general del país, sino también en los mismos costos de la industria petrolera y al campo mirando con temor por la cercanía de la cosecha.

El segundo coletazo negativo está en el gas natural licuado (GNL), que registra un alza cerca al 50% desde el inicio del conflicto, ya que el bloque del Estrecho de Ormuz obligó al cierre de las instalaciones del segundo productor mundial, Qatar.

Para Argentina esto no incide en los planes exportadores de GNL que está recién en sus primeras fases de concreción en Southern Energy (SESA), pero sí promete encarecer la importación de cargamentos para este invierno, en el que se estima que se necesitarán 20 buques.


Los riesgos en el horizonte


Y vinculado a esto está el tercer coletazo que podría ser un potencial riesgo para Vaca Muerta, pero hoy es más una duda que una certeza. Y es el efecto que el conflicto tendrá por un lado en el acceso al financiamiento internacional, con tasas de interés que podrían subir.

Pero en especial, con la incertidumbre de qué sucederá con una de las empresas socias de YPF en el megaproyecto Argentina LNG, la firma XRG del Grupo ADNOC de Emiratos Árabes Unidos.

Un escenario con más dudas que certezas, y en el que la clave de fondo será su extensión, y con ella la extensión de sus efectos que, en los escenarios más pesimistas podría llevar a una estanflación global. Algo en lo que el único indicio certero que hay es la definición que el jueves tomó el gobierno de Estados Unidos de liberar 197 millones de barriles de sus reservas estratégicas de petróleo durante los próximo cuatro meses.


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