La falta de gasoil, otro dolor de cabeza para Nación que salpica a Vaca Muerta

El tablero energético para el gobierno nacional es de extrema complejidad. La escasez del combustible que usa el sector productivo y que se importa en un 30%, en vísperas de la cosecha, adelantó el escenario de crisis que se estimaba para el invierno por el gas.




La falta de gasoil en el interior del país es una realidad y, según los pronósticos privados, se profundizará durante abril y mayo cuando se intensifique la cosecha del campo argentino que cada campaña demanda unos 200 mil metros cúbicos del combustible asociado al sector productivo. Las ventas con cupos se conocieron esta semana en la región y pese a que ayer la situación se había normalizado en la mayoría de las ciudades de Neuquén y Río Negro, la escena se repetirá.

Ante esta secuencia caben, al menos, dos preguntas: ¿Por qué falta gasoil en el país? y ¿Por qué puede salpicar a Vaca Muerta?

Argentina no produce todo el gasoil que consume, necesita importar el 30%. La situación no es nueva, lo que si es actual es el aumento en la demanda: 10% más sobre los datos de 2019, en la previa a la pandemia.

A esa situación de presión sobre la demanda, de todos los combustibles, se agregó el impacto de la guerra en Ucrania que afectó directamente las disponibilidades de barcos en el mercado hidrocarburífero, sobre todo con la sanciones a Rusia que es uno de los grandes productores de gasoil.

El tercer dato es que el desacople de los precios internos de los internacionales dejó a los surtidores criollos muy baratos, lo que en parte explica el aumento de la demanda, pero también puede explicar una oferta más contraída que de costumbre. El interés en refinar con bajos márgenes y, sobre todo, la importación a pérdida agregan argumentos cómodos a la complicada escena internacional para conseguir barcos disponibles.

Otro punto es la escasez de divisas que opera en el país para cualquier tipo de importación.

El problema, que difícilmente llegue a los grandes centros urbanos del país por la estrategia política de la petrolera nacional, podría tener dos válvulas de escape de corto plazo: utilizar la capacidad ociosa en las refinerías del país, pero que solo mejoraría el 5 ó 10 por ciento o; garantizar y aumentar la cuota de corte del biodiesel por litro, algo que -también por precio- no se cumple ya que los productores prefieren volcarse al aceite.

El resto de las opciones, por ejemplo una ampliación o modernización de las refinerías, son de largo plazo. Pero como sea, el gobierno no dio señales para la producción y tampoco impositivas, para aliviar las importaciones.

Otras de las distorsiones está vinculada a la diferenciación de los mercados “mayorista” y “minorista” del gasoil. El primero experimentó una brecha de valor de hasta el 20% más, por lo que los grandes compradores empezaron a presionar con su demanda en las estaciones de servicio, lo que se tradujo en otra afectación a los stock que ya venían penalizados.

Los estacioneros venían denunciando desde el año pasado una merma en los envíos, apuntan a YPF centralmente porque vende 6 de cada 10 litros en el país, pero también llega al resto como Raízen (Shell), Axion Energy y Puma. La reducción básicamente responde al crecimiento la brecha entre el precio interno (en pesos) y el de importación (en dólares).

La Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (CECHA) advirtió que las primeras señales de desabastecimiento que se vieron en la mayoría de los surtidores de todo el país se debe a que “hay un atraso del 32% en los precios”. “Hace tres meses que venimos avisando por todos los medios que esto iba a pasar. Hoy en las estaciones estamos operando con sistema de cupo, podemos vender 15 litros de gasoil por cliente”, señaló el presidente de CECHA, Gabriel Bornoroni.

Vaca Muerta exportadora

Entre las versiones que comenzaron a circular en el sector energético apareció la de restringir exportaciones, centralmente, las de shale oil que es el petróleo de Vaca Muerta. El objetivo, según indicaron, sería acercar la brecha entre precio internacional y el local.

La medida parece disparatada porque es un crudo que no suele utilizarse para refinar gasoil y porque afectaría la precaria balanza energética del país. Sin embargo, la medida centralmente impactaría sobre el dinamismo de un sector que hace 16 meses muestra un crecimiento sostenido.

El precio minorista, que es el que tienen las estaciones de servicio, está un 20 y hasta 25 por ciento más barato que el mayorista. Foto: César Izza

Por qué falta gasoil en el país


-Importaciones. El país trae del exterior el 30% del gasoil que consume. Primero la brecha entre el precio local y el internacional generó un freno en los envíos y; después, la guerra en Ucrania afectó la oferta.

-Precios. Los atrasos que registra el combustible en el país vuelven poco atractivo el mercado interno. También la falta de dólares en el país provoca un freno a todo producto importado.

-Refinación. La industria argentina tiene un marge de capacidad ociosa en las refinerías, pero ocuparlas solo permitiría reducir el déficit entre un 5 ó 10 por ciento.

-Crudo liviano. El gasoil usa petróleo pesado o convencional, el que está en declive. El 38% de los barriles son de Vaca Muerta.

Datos

55%
es la diferencia de precios -pérdida- para la importación de gasoil que se paga en dólares y se cobra en pesos.

Datos

32%
es el atraso estimado en los surtidores criollos, según la Cecha.

Datos

5.000
estaciones de servicio funcionan en todo el país. El 60% despachan los combustibles de la petrolera de bandera nacional.

Semana decisiva para el aprovisionamiento del gas


Si en la agenda de la secretaría de Energía hay una semana clave, será esta, ya que en los próximos días coincidirán el plazo para cerrar la sexta adenda del contrato de importación de gas de Bolivia, se deberán cerrar las primeras compras de gas natural licuado (GNL) y 12 cargamentos de gasoil y también se conocerán las ofertas de cañerías para iniciar la obra del gasoducto a Vaca Muerta.

La adenda del contrato de importación de gas de Bolivia tiene fecha de vencimiento. Mañana vence el plazo ya extendido en dos oportunidades para llegar a un acuerdo.

Originariamente ese plazo finalizó el 31 de diciembre y se extendió un mes sin que se llegue a un acuerdo por lo que se optó por dar dos meses más a las negociaciones en las que Argentina reclama más gas.

La estrategia fue diferir la negociación al inicio del otoño, esperando un disminución estacional del precio del gas a nivel global. Con el diario del lunes está claro que esa espera fue un error, ya que los precios se dispararon con la invasión a Ucrania.

Desde Ieasa, la exEnarsa, se busca que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) mantenga los 14 millones de metros cúbicos por día que envió en el invierno pasado o envíe al menos 13.

A días de vencer el plazo, todo indica que YPFB no pactaría más que 10 millones y a un mayor precio que el año pasado.

Un día antes de esta fecha fuerte, se dará una más importante aún. La apertura de oferta de 21 cargamentos: 12 de gasoil y 9 de GNL.

También a través de Ieasa se conocerán ese día las propuestas para el gasoil que requiere el sistema eléctrico -que ya importó 18 buques en lo que va del año- y de los primeros 9 cargamentos del gran dolor de cabeza del año, de gas licuado.

Mientras en el caso del gasoil el precio es la variable a esperar, en el caso del GNL no solo hay expectativas por conocer qué valores se conseguirán, sino también si habrá ofertas suficientes, ante el aumento de la demanda a nivel global de este tipo de cargas.

En febrero Ieasa realizó una suerte de ensayo al contratar un único cargamento de GNL que se pactó el 27 dólares por millón de BTU. En ese momento el precio se consideró muy alto, el año pasado el promedio había sido de 8,33 dólares, pero hoy la expectativa está en que ronde los 34 dólares por millón de BTU.

Cerrando la semana tendrá lugar otra fecha clave: se trata de la apertura de las ofertas para el aprovisionamiento de los caños para las obras del gasoducto denominado Presidente Néstor Kirchner.

En Neuquén el sector petrolero es el que más demanda gasoil. Foto: Marcelo Ochoa

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