YPF se prepara para dar el próximo salto en Vaca Muerta: presentará 3 proyectos al RIGI por US$ 44.000 millones

Tras registrar el segundo EBITDA más alto de su historia y consolidar su flujo de caja, la compañía acelera el desarrollo no convencional con un esquema de inversiones de gran escala orientado a la exportación.

Por Redacción

YPF alcanzó picos diarios superiores a los 250.000 barriles de crudo shale y proyecta millonarios desembolsos bajo el régimen del RIGI. Foto gentileza.

YPF consolidó durante el tercer trimestre del año una transformación operativa y financiera centrada en la eficiencia del negocio shale. Según compartió Horacio Marín, CEO y Presidente de YPF, la petrolera alcanzó ingresos por casi 6.600 millones de dólares y un EBITDA ajustado de más de 2.500 millones de dólares, lo que representa un incremento del 84% respecto al mismo período del año anterior y marca el segundo indicador de rentabilidad operativa más elevado en la trayectoria de la empresa.

Este desempeño económico permitió lograr un flujo de caja libre de US$ 901 millones y reducir el ratio de endeudamiento neto a 0,81 veces, la cifra más baja registrada en la última década. La asignación disciplinada de recursos se reflejó en un nivel de inversiones trimestrales de 1.300 millones de dólares, de los cuales el 70% se dirigió de forma directa a los bloques no convencionales, manteniendo la proyección anual en un rango de entre 5.800 y 6.200 millones de dólares.

La actividad extractiva en Vaca Muerta se posicionó como el motor exclusivo del crecimiento corporativo. La producción de petróleo shale promedió los 224.000 barriles diarios —un aumento interanual del 32%— y registró jornadas con picos por encima de los 250.000 barriles en octubre.

Descontando los activos convencionales actualmente en proceso de venta, el no convencional representa aproximadamente el 95% del volumen total de crudo producido por la firma.

Para absorber este incremento volumétrico, se puso en funcionamiento el primer módulo de la planta de tratamiento de crudo en La Angostura Sur, añadiendo una capacidad inicial de 31.000 barriles diarios que se duplicará con la puesta en marcha de una segunda fase. En el segmento downstream, las refinerías de la compañía procesaron 344.000 barriles diarios, abasteciendo la demanda interna de combustibles, elevando el saldo exportable y registrando récords en la elaboración de naftas premium.


Tres apuestas al RIGI


En materia de expansión, YPF impulsa bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) tres proyectos petroleros que abarcan cinco bloques clave: Bajo del Toro, Bajo del Toro Norte, La Escalonada, Rincón La Ceniza y Narambuena, con una inversión estimada de US$ 44.000 millones.

De ese paquete, la semana pasada se formalizó la presentación del primer proyecto para la zona norte de Vaca Muerta (Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte), por más de US$ 8.700 millones para perforar 440 pozos y alcanzar un plateau de 80.000 barriles de petróleo y 3 millones de m³ diarios de gas. Al contemplar Loma La Lata Oil, las propuestas petroleras enviadas al RIGI rozan los US$ 70.000 millones.

La evacuación de esta producción se apoya en el avance del oleoducto VMOS, cuya construcción alcanza cerca del 85% de ejecución y ya recibió en Río Negro las dos monoboyas para la terminal de exportación, apuntando a iniciar los primeros embarques en el primer trimestre de 2027.

En paralelo, la compañía avanza con el proyecto Argentina LNG para licuar y exportar gas de Vaca Muerta, una iniciativa independiente que contempla una capacidad de 12 millones de toneladas anuales mediante dos unidades flotantes de 6 millones de toneladas cada una e infraestructura upstream asociada, representando una inversión estimada de US$ 29.000 millones hasta 2031.

Este desarrollo recibió una propuesta de financiamiento de hasta US$ 6.000 millones del banco estadounidense EXIM, con miras a tomar la decisión final de inversión el próximo 26 de noviembre.

Por último, la compañía completó la adquisición del 25% restante de YPF Luz para tomar el control total de la firma eléctrica. Con 3,8 gigavatios de capacidad instalada entre fuentes térmicas y renovables, esta integración busca garantizar el abastecimiento del sistema energético nacional ante la creciente demanda proyectada por los desarrollos industriales y exportadores.


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