Cáncer de mama: ¿En qué consiste la biopsia asistida por vacío y por qué permite un diagnóstico más rápido?
Es un procedimiento ambulatorio, menos invasivo y cada vez más utilizado en Argentina, que mejora la precisión del diagnóstico y reduce la necesidad de cirugías o rebiopsias en pacientes con lesiones mamarias.
El cáncer de mama es la enfermedad oncológica más frecuente en la Argentina y representa uno de cada tres tumores diagnosticados entre las mujeres, con un total de 22 mil nuevos casos al año según los datos publicados por el Ministerio de Salud de la Nación. Los avances desarrollados en los últimos años hoy brindan la posibilidad de acceder a tratamientos con muy buenas perspectivas, ya que en los estadios iniciales de esta patología hay más de un 90 por ciento de posibilidades de cura.
Para que esto suceda es clave la detección temprana, que permite abordar los tumores cuando son pequeños y no hay compromiso de los ganglios axilares. Tras la realización de la mamografía -que se hace anualmente desde los 40 años y es el primer paso en el camino del screening preventivo-, si se detecta una lesión sospechosa los médicos suelen indicar una biopsia. Se trata del procedimiento de referencia con el que se extrae una muestra y se la analiza en el laboratorio. Con la información obtenida es posible descartar o confirmar la presencia de células cancerígenas y, en caso de ser necesario, avanzar hacia un tratamiento personalizado.

Así como las terapias tuvieron grandes avances en las últimas décadas, esta técnica diagnóstica también experimentó una importante evolución. Hasta hace un tiempo, la práctica clínica se apoyaba principalmente en dos métodos: la biopsia con aguja gruesa, que en ocasiones exige múltiples punciones para recolectar suficiente cantidad de tejido; y la biopsia escisional, un procedimiento quirúrgico que remueve la lesión y demanda una recuperación más extensa. Pero en la actualidad ya no son las únicas opciones: hoy se utiliza cada vez más en el país la biopsia asistida por vacío (BAV), una técnica más moderna, ambulatoria, menos dolorosa e invasiva.
“Permite obtener un mayor volumen y una muestra más representativa del tejido en una sola punción, lo que reduce la necesidad de rebiopsias o cirugías diagnósticas posteriores.”
— Daniel Mysler, jefe del Departamento de Diagnóstico por Imágenes del Instituto Alexander Fleming.
“Empezó a utilizarse en el mundo a mediados de los años 90 y tuvo sus primeras publicaciones clínicas en 1996 en Estados Unidos. En la Argentina, llegó a fines de esa década y comienzos de los 2000. En nuestra institución esta técnica comenzó a implementarse en 2013 y desde entonces pasó a formar parte del abordaje moderno de las lesiones mamarias, con una visión multidisciplinaria y centrada en la paciente”, explica el doctor Daniel Mysler (MN 72638), jefe del Departamento de Diagnóstico por Imágenes del Instituto Alexander Fleming (IAF).
La BAV utiliza un dispositivo especial que consta de una aguja con bisturí conectada a un sistema de vacío. Esta combinación permite que durante la biopsia la lesión se corte en pequeños fragmentos, que son aspirados o extraídos fuera de la mama. El procedimiento dura una hora, se practica con anestesia local y puede realizarse con ayuda de imágenes especializadas como ultrasonido o mastografía para tomar la muestra en el punto preciso de la lesión. Este método resulta especialmente útil en casos de lesiones pequeñas, microcalcificaciones o cuando existe duda después de una primera biopsia. Además, permite extraer tumores benignos sin necesidad de recurrir a una cirugía, lo que reduce el tiempo de recuperación.
Qué beneficios tiene la BAV comparada con otras biopsias
De acuerdo con diversos estudios médicos y revisiones publicados en los últimos años, la biopsia asistida por vacío es menos invasiva, posibilita diagnósticos más rápidos, agiliza los tiempos y además tiene menores costos en comparación con una cirugía abierta. Por otra parte, ha demostrado detectar el 98% de los casos de manera correcta y confiable.
“La biopsia asistida por vacío acorta el tiempo entre la detección del hallazgo y el diagnóstico definitivo, ya que se realiza de forma ambulatoria y sin necesidad de internación ni quirófano.”
— Daniel Mysler, jefe del Departamento de Diagnóstico por Imágenes del Instituto Alexander Fleming.
“En comparación con la biopsia convencional con aguja gruesa, permite obtener un mayor volumen de tejido en una sola punción. Esto reduce la necesidad de rebiopsias o cirugías posteriores, optimizando el circuito diagnóstico y facilitando una toma de decisiones más rápida y precisa”, explica el doctor Daniel Mysler.
La BAV también presenta beneficios frente a la biopsia quirúrgica. “Constituye una alternativa menos invasiva, ambulatoria y con anestesia local, evitando en muchos casos procedimientos quirúrgicos innecesarios. Además, se asocia a menor dolor, menor tasa de complicaciones y mejor resultado cosmético”, agrega el especialista.
Las pacientes que se someten a esta práctica pueden retomar actividades cotidianas de inmediato, con la recomendación de esperar 24 horas para hacer fuerza con el brazo del lado de la biopsia y 48 horas para realizar actividad física intensa. Además, como la incisión es de apenas unos milímetros, no es necesaria la aplicación de puntos y se minimizan las cicatrices.
Más allá de los beneficios directos, evitar días de internación y reducir la cantidad de prácticas “resulta especialmente valioso en contextos donde la capacidad del sistema está desafiada por una alta demanda asistencial. Por ello, en algunos casos se le considera el estándar de oro en diagnóstico de cáncer de mama”, subrayan desde el sector.
En qué casos se aplica
“La biopsia por vacío guiada por imágenes está especialmente indicada en lesiones con riesgo de subestimación diagnóstica, incluyendo microcalcificaciones, distorsiones arquitecturales, asimetrías y lesiones visibles únicamente en resonancia magnética”, explica el doctor Mysler.
Es importante destacar que el tipo de biopsia depende de la evaluación del médico especialista, quien define la técnica según las características de la lesión. En algunos casos, esta técnica permite la remoción completa de lesiones benignas menores a 2 centímetros, evitando la cirugía.
Los mejores resultados se dan cuando los casos son detectados a tiempo. Por eso es clave respetar los controles anuales y prestar atención a las señales de alerta, como la aparición de un bulto en la mama o la axila, cambios en el tamaño o forma del seno, enrojecimiento, descamación o dolor en el pezón y secreciones anormales.
“Desde el punto de vista asistencial, la biopsia asistida por vacío permite acortar el tiempo entre la detección y el diagnóstico definitivo, ya que se realiza de forma ambulatoria y sin necesidad de internación ni quirófano”, concluye el doctor Daniel Mysler.
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