“Hasta siempre, Zeta”

Por Redacción

El lunes 21 de octubre me dio un ataque cerebral. Lucy me llevó a mi médico veterinario, Nicolás. En otras oportunidades me medicaban y ya, me reponía, pero esta vez quedé internado. Esa noche recordaba mi historia de vida. Mi familia me fue a buscar a APA y Haydeé Cuevas, de la Protectora, me eligió a mí entre un montón de cachorros porque hay muchísimos perros en ese lugar. Me criaron libremente, me gustaba y dejaban andar por las calles y me enamoraba permanentemente hasta muy viejito. Hace cinco años mi familia se fue a habitar un departamento y yo me tuve que quedar en mi casa de calle Artigas y Santa Cruz, donde era feliz en la vereda. Pero llegaron los inquilinos que no me querían. Entonces Lucy, mi vecina, se hizo cargo de mí y me encerraba en su galpón, me cuidaba y se preocupaba por mí cuando yo me escapaba. Muchas veces me buscaba con su amiga Norma y me encontraba en muy malas condiciones, lastimado, embarrado. Cuando Lucy viajaba por muchos días me cuidaba Cristina, igual o mejor que Lucy. Silvia, la amiga de Lucy, se ocupaba de que no quedara afuera y todos los días a la salida de su trabajo me daba una vuelta a la manzana y adentro… En la cuadra todos me conocen, soy un perro bueno y Lucy me cuenta cuando me viene a ver que preguntan por mí. Gracias a Matilde, Silvia, Cristina, la gringa Abdala y Olga y Pocha Carlino, a quienes les pido disculpas por ensuciar su vereda y les doy las gracias porque me daban costillas cuando hacían asado. Lucy me hace masajitos y es como que quiero recuperarme, pero no puedo levantarme. Nicolás está haciendo todo lo posible, mi corazón quiere vivir pero mi cerebro no responde. A pesar de todos los esfuerzos de Nicolás Carrillo a Zeta hubo que dormirlo y el 23 de octubre a las 11, con Roberto Purrayan, lo trasladamos a la isla 32 y lo enterramos a orillas de un brazo del río debajo de un sauce llorón. Su espíritu está por el universo para toda la eternidad. Lucy Vega, DNI 5.647.671 Roca

Lucy Vega, DNI 5.647.671 Roca